Los cables de Tokyo
En Tokyo, y prácticamente en todo Japón, llama mucho la atención que las calles están anegadas de cables. Cuando uno viaja a uno de los países más desarrollados del mundo no puede más que sorprenderse ante este hecho. ¿Qué hacen todos estos cables cruzando el cielo? Si en Europa todo va por el suelo ¿porqué no aquí?

La respuesta tiene su razón de ser en los terremotos. Como el país se encuentra en una zona donde confluyen varias placas tectónicas, los terremotos son relativamente habituales y condicionan el tipo de construcciones e instalaciones del país. Por esta razón los cables están por fuera de los edificios: si un edificio cae o hay una avería en la red eléctrica o de fibra óptica, las reparaciones son mucho más fáciles cuando los cables no están sepultados. Ello arrastra otra ventaja: conectarse a la red eléctrica o a internet es muy sencillo ya que sólo hay que tirar un cable hacia el poste más cercano y hacerlo pasar por un par de calles. Ese es el secreto de sus conexiones a internet tan rápidas y demás comodidades que en Europa no podemos soñar ni pagando un precio considerable. Y es que además, en Japón, y con una instalación y reparación tan fácil de llevar a cabo, los precios de los servicios de comunicación están por los suelos.
En la foto podéis ver como no exagero respecto a la cantidad de cables que hay en las ciudades, y además podéis observar cómo se procede para su reparación. Qué, ¿Cómo lo veis? ¿Os imagináis semejante imagen en Europa con lo ordenados que nos enseñaron a ser los romanos?
Sunshine city, las mejores vistas de Tokyo
Desde la planta 60 del Sunshine city (Ikekuburu, Tokyo), se puede ver a la ciudad perderse en el infinito. Las luces están por todos lados. Desde aquí uno constata que la ciudad no duerme nunca, que está demasiado ocupada en expandirse como para dormir. Eso sí, en Ikebukuro, a parte de las vistas de la ciudad no hay mucho más que ver. Bastante paradójico.

No es Japón todo lo que reluce
Supongo que habréis notado que la cabecera de la web está hecha de fotos de Japón. Bueno, pues esto se debe a que el último avión que he cogido me llevó al país de los tamagotchis (también me trajo). 15 días breves pero muy intensos que han dado para 32 Gb de fotos. Qué queréis, uno no viaja todavía muy a menudo hasta la otra punta del mundo. Eso sí, ¡me queda mucho trabajo por delante! En 32 Gb caben muchas fotos, y ahora toca seleccionarlas, recuadrarlas y retocarlas. Aunque no me voy a quejar por ello. No hay nada que me guste más que tener mucho material fotográfico para poder trabajar. La fotografía, junto con la escritura, es una de las pocas actividades de las que disfruto más del proceso de creación que de lo que es el resultado final.
Como podréis imaginar esta “casa en las afueras” se va a nutrir durante una temporada de fotos de Japón. Pero no desesperéis los alérgicos a los monográficos, que no sólo de Oriente se vive, y las fotos e impresiones irán llegando poco a poco.
Por el momento os dejo con fotos de algunos de los barrios de Tokyo. Como podréis comprobar son muy diferentes entre ellos a pesar de formar parte de la misma ciudad. Tal vez el hecho de que cada uno de ellos esté dedicado a un público diferente sea lo que los diferencie tanto a los unos de los otros. Por orden:
Shibuya, el barrio de los adolescentes ávidos de moda
Ginza, la Quinta Avenida de Tokyo
Roppongi Hills, el barrio donde los extranjeros salen de fiesta
Akihabara, el paraíso tecnológico-freak
En próximas entradas, más barrios de Tokyo.











