Los Viernes en Blanco y Negro: Cinema
La foto en blanco y negro de este viernes es mi particular homenaje al mundo del cine y en especial al ambiente que se crea en la sala cuando se apagan las luces y empieza la película.
Aunque quizás los más observadores os habréis fijado que la imagen tiene algo de color. No, no es que haya bajado los colores a la imagen, está tal y como se tomó. Lo que pasa es que como los colores no son más que una longitud de honda (un espectro de luz) desaparecen cuando no hay luz. Por eso las cabezas más cerca de la pantalla tienen algo de color y el resto están en blanco y negro.
Curiosidad: La película es Cléo de 5 à 7, una pequeña joya en blanco y negro que los chicos de la filmoteca de Cataluña repusieron hace poco.
Porqué y cómo calibrar el monitor
Últimamente me preocupaba bastante que los colores de mis fotografías se vieran bien en cualquier pantalla. Que los colores que quiero mostrar para generar una determinada sensación, sean los que tienen que ser y no otros. ¿Os imagináis retocar una imagen para que muestre un amarillo concreto en un monitor que tiene los verdes subidos? Nuestra imagen se vería fatal en cualquier monitor que no estuviera tan mal calibrado como el nuestro. Sí, lo sé, teniendo en cuenta que cada uno tiene un monitor distinto eso debe ser lo habitual. Sin embargo, existe una manera de configurar nuestra pantalla para que el blanco sea realmente blanco y, consecuentemente, que todos los ajustes que hagamos a nuestras fotografías sean el máximo correcto posible. Así, al margen de que cada navegante tenga bien o mal calibrado su monitor, la imagen de partida será lo más correcta posible.
La solución para eliminar de nuestro monitor cualquier matiz de color que impida representar correctamente los tonos neutros (grises); y conseguir que muestre lo mejor posible tanto los detalles de las imágenes en las sombras como en las zonas más claras, se llama colorímetro.
El colorímetro es un periférico que permite configurar nuestra pantalla para visualizar correctamente la información de luminosidad y color de cada píxel existente en nuestro monitor. De este modo obtenemos el mejor resultado en nuestras fotografías. Para que veáis la importancia de calibrar el monitor os pongo la misma imagen en mi monitor sin calibrar y cómo se ve después de calibrar:
Mi monitor antes empastaba los negros y al parecer tenía el rojo bastante subido. Es decir, que no estaba viendo la imagen tal y como la había tomado. ¡¡¡Ya podía estar preocupado!!! Ni os imagináis mi cara al descubrir esto.

Lo mejor de todo es que solucionarlo ha sido bastante sencillo:
1. Mantener la pantalla encendida entre 20 y 40 minutos para que se caliente y muestre los colores que realmente tiene (Los monitores digamos que hasta que no pasa un rato del encendido no muestran los colores tal y como son).
2. Poner la oficina en las condiciones de luz con las que normalmente trabajamos. En mi caso una luz que sale detrás de la pantalla y que no llega al monitor. Así el color de la luz no contamina la pantalla.
3. Iniciamos el programa de calibración. Yo he utilizado el i1 Display Pro pero hay otros en el mercado.
4. Configuramos los elementos básicos:
Debemos tener en cuenta que para fotografía los parámetros recomendados son un punto blanco de D65 y una luminancia de 120. Una vez introducidos estos datos ya sólo se deben seguir los pasos del programa.

4. Poner el colorímetro sobre la pantalla cuando el programa lo requiera.
5. Guardamos el perfil de color y voilà, nuestro monitor calibrado y nuestro perfil de color (fichero que contiene la información para decirle a nuestra pantalla cómo debe mostrar los colores).
Cabe destacar que este aparato permite incluso cambiar el perfil automáticamente según vaya cambiando la luz en nuestro espacio de trabajo. Sin embargo, es recomendable trabajar siempre con el perfil fijo, no con uno cambiante puesto que parámetros como por ejemplo, el color de nuestra ropa haría rebotar la luz en la camiseta contaminando nuestra pantalla. Alterando así nuestro perfil, lo cual nis llevaría de nuevo a retocar las imágenes con colores equivocados.
Por último, os recomiendo recalibrar vuestros monitores al menos una vez al mes, pues la luz en nuestro espacio de trabajo irá cambiando poco a poco (desgaste de la pantalla, de las bombillas…). Y recordad: si calibráis la pantalla con un brillo concreto, no lo cambies después pues también estarías alterando los colores. Lo mismo pasa si trabajáis con un portátil y cambias la inclinación de la pantalla después de la calibración, pues si cambias el ángulo en el que observas la pantalla también cambian los colores.
Hasta aquí la calibración de la pantalla. Pero, ¿y vosotros?, ¿tenéis vuestro monitor calibrado? ¿conocéis otros modos tan fiables como éste para calibrar pantallas?









