La fuerza de la mirada
En fotografía la mirada es el ángulo desde el que el fotógrafo ve las cosas. Es decir, la manera en la que el fotógrafo percibe el mundo. Llevo bastante tiempo estudiando esto de “la mirada”, que más que un concepto a veces se me antoja una incógnita filosófica.
Admiro a algunos fotógrafos que dominan la técnica, y a muchos otros que muestran la humanidad del mundo desnuda de artificio. Y conforme más estudio el tema y analizo las imágenes que más me gustan, empiezo a dudar que el mérito de “la mirada” sea del fotógrafo. Sí, quien dispara la cámara es quien compone la imagen, pero es el fotografiado quien regala el sentimiento al fotógrafo. Sin su mirada no habría fotografía.
Entonces, ¿qué diferencia “la mirada” de un fotógrafo de la de otro? Porque dado que las reglas de composición son limitadas, eso haría que todas las imágenes fueran idénticas. Solo cambiaría el sujeto u objeto fotografiado. Y no negaré que en muchas ocasiones las imágenes me parecen todas iguales. Pero si escucho con atención, descubro que hay algo que hace sobresalir sutilmente a algunos fotógrafos. Y eso que les diferencia no es más que el tema que escogen fotografiar. Porque aunque sólo compongamos, “la mirada del fotógrafo” es aquello que se decide fotografiar y lo que nos lleva a hacerlo. Esto me hace pensar que la fotografía no es más que un modo de desnudarse a través del mundo, de contar tu propia historia y tu modo de relacionarte con tu entorno a través de unas pocas imágenes que quedan para siempre grabada en la retina. Supongo que no es más de lo que hace todo el mundo, con la diferencia que los fotógrafos deciden compartirlo.
Y vosotros, ¿cómo entendéis “la mirada del fotógrafo”?
En la fotografía que ilustra este post podéis ver a Lola. Os puedo asegurar que tardó en acercarse a mi y, después, aún más en regalarme esa mirada. Aún intento descifrarla.
Mirando la vida pasar (II)
…los goces simples son los mejores, como sabe cualquier egoísta inteligente… Uno de los secretos de una vida feliz es la continuidad de los pequeños placeres, y si algunos pueden ser baratos y conseguidos sin demora, tanto mejor…
El mar, el mar de Iris Murdoch
El tiempo entre los dedos

Cuando tomé esta imagen pensé que había sido demasiado lento y no había conseguido captar lo que quería. Un segundo antes el señor me miraba directamente y ella hablaba con quien seguramente sería su hijo mayor. Mientras yo me agachaba y preparaba la cámara rápidamente la imagen cambió por completo y la plácida escena familiar se convirtió en la imagen que encabeza este post. Un segundo después la cortina tapaba a la señora en el interior de la casa. Pensé que el tiempo se me había escurrido entre los dedos, como tantas otras veces me ha pasado al tomar una fotografía, pero en este caso cuando llegué a casa me di cuenta que lo había hecho para jugar a mi favor.
No me suele pasar, pero no acabo de entender la mirada de los dos protagonistas. Creo ver una barrera de reproches y desidia construida minuciosamente entre los dos, una barrera hecha sólo para separarse y que al mismo tiempo les une con ternura ¿Es posible mezclar todos esos conceptos en una mirada? ¿Qué veis vosotros? ¿Alguna ves se os ha escurrido entre los dedos la imagen que querías captar?








