Literatura, fotografía y otros viajes

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“Viaje al Japón” de Rudyard Kipling

 

“En este país apacible un hombre puede agacharse y escribir su nombre en el polvo mismo con la seguridad de que, si su escritura está trazada con habilidad, los hijos de sus hijos la dejarán perdurar reverentemente.”

Rudyard Kipling

A estas alturas mi pasión por el país del sol naciente no es ningún secreto. Así que os podéis imaginar que cuando en uno de mis paseos por La Central topé por casualidad con Viaje al Japón, no dudé ni un momento en adoptarlo. Y más cuando me percaté de la errata en el apellido del autor en la portada. ¡Qué se le va a hacer! Me gustan las rarezas.

Hasta la fecha no había leído nada de Kipling. Sí, el autor de El libro de la Selva. Y no, ver la película de Disney no cuenta como aproximación al escritor más joven en ganar el premio Nobel.

Viaje al Japón es una guía de viaje. Pero no una al uso. En ella Kipling narra su travesía por Japón en 1889, cuando el país empezaba a convertirse en la amalgama de tradición y modernidad con la que lo identificamos actualmente.

 

“- Es un fastidio eso de ser el esclavo de una cámara fotográfica -dijo el Profesor, sometido, sin saberlo, a las muchas influencias de la estación.

- Es un fastidio eso de ser un esclavo de la pluma -respondí; y es que la primavera había llegado al país.”

Con una prosa desenfadada y adjetivos muy bien elegidos, nos pasea en apenas 170 páginas de Nagasaki a Tokyo. Pintan el paisaje descripciones ligeras y amenas conversaciones sobre arquitectura, usos sociales, climatología, historia, arte… Y una clara consternación por la incapacidad de absorber todo lo que ofrece la cultura de un país que le es, no sólo ajeno, sino hasta imposible por su delicadeza y su violencia.

Pero el escritor no viaja solo: el Profesor le acompaña en su travesía. Un personaje inventado para combatir su firme convicción de que la occidentalización es lo peor que puede ocurrirle a Japón. Y es que si algo queda claro con su lectura, es que los detalles exóticos de Japón y el carácter de sus gentes impresionaron al escritor de origen indio hasta tal punto, que cualquier cambio cultural lo califica de flagrante delito.

“El Profesor dice que eso que yo llamo búfalo es en realidad un buey. Lo peor de viajar con un hombre preciso es su precisión.”

A los que esperéis una novela o una guía de viaje como las que conocemos actualmente: olvidadlo. “Viaje al Japón” no es nada de todo eso. Es más bien un paseo en rickshaw por un camino empedrado. Una lectura dulce, rápida y con tropezones culturales indios e ingleses. Enriquecedora y sin traumas. Una escueta delicia de arroz con té inglés.

Aix, ¡qué ganas de reproducir los pasos de Kipling!

 


Dairakudakan: Butoh y danza contemporanea japonesa

Ya os había hablado antes sobre mi primera experiencia con el Butoh. Bien, pues después de haber visto varios espectáculos e incluso hacer un curso intensivo con Rosana Barra (la directora del Festival Barcelona en Butoh); ayer, el espectáculo que la compañía Dairakudan ofreció en el Mercat de les Flors,  me descolocó por completo.

 

El butoh (舞踏 Butō?) es más danza que teatro, y su punto de partida es la idea de volver al cuerpo primigenio, a aquellos movimientos y gestos que, con el paso del tiempo, hemos olvidado. Y sobre toda, dado que nació tras el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki, de volver al cuerpo que la guerra nos robó. Motivo éste por el que los espectáculos suelen estar envueltos en un manto de melancolía y dolor. Sin embargo, el Paradise in the Jar Odyssey 2001 de Dairakudakan  me ha roto todos estos esquemas.

 

Yo esperaba ver algo parecido a lo que a estaba acostumbrado y ya empezaba a identificar con danza contemporanea japonesa, pero me encontré con una mezcla de humor y drama inimaginable en occidente. Composiciones musicales excelentes, canciones conocidas, risas incontenibles y silencios desgarradores. Creo que no hay nada que haya visto hasta la fecha que se le parezca y que sea luz y oscuridad al mismo tiempo. Y todo contado con la simplicidad de unos cuerpos casi desnudos. ¿Se puede decir más con menos?

 

Reconozco que no es un espectáculo para todos los estómagos. En él lo macabro y lo mágico se dan la mano de forma visceral, y ya sea para odiarlo o para amarlo, no deja indiferente.

A la oscuridad, sólo pude arrancarle tres instantáneas del espectáculo. Las que ilustran este post. Espero, en un futuro no muy lejano, tener la oportunidad de documentar un espectáculo de butoh desde cerca. Retratar esos rostros desencajados y esas posturas y gestos imposibles. Que me expliquen de primera mano, qué es exactamente esta extraña danza que se adueña del espacio como si ella misma, no fuera más que espacio.

 


“Paprika” de Yasutaka Tsutsui

“Su conciencia empezó a resquebrajarse y, en el inasible espacio  que dejaban los fragmentos caídos, imágenes absurdas empezaron a filtrarse por entre las grietas de su mente”

Paprika, pág. 42

Ya hace unas semanas que terminé de leer “Paprika”, reciente publicación de la editorial Atalanta.Y aprovecho para haceros una breve reseña, que como siempre digo: “el alma del fotógrafo debe nutrirse de todas las artes para enriquecer su visión del mundo”.

El estilo de Yasutaka Tsutsui me ha gustado más que bastante. Es fresco, desenfadado,  dinámico y en algunos puntos consigue un ritmo vertiginoso.

En cuanto al argumento, decir que cuenta la historia de Atsuko y Tokita, dos científicos nominados al Nobel que han inventado una máquina capaz de grabar los sueños y a través de la cual pueden curarse enfermedades psicológicas. Hasta aquí tal vez parezca una trama algo rocambolesca, pero os aseguro que no es más que la punta del iceberg. ¿Que pasaría si esa máquina cayera en manos equivocadas? ¿Quien será esa tal Paprika que se introduce en los sueños de la gente adinerada? ¿Es ella quien está volviendo loca a media ciudad? ¿Cuál es la frontera entre la realidad y los sueños? ¿Dónde queda la intimidad en un mundo donde ni los sueños son privados?

Sin embargo, y aunque he disfrutado de la historia, hay un sutil deus ex machina que me ha destrozado la novela. Sí, al final, cuando todo parece imposible de salvar, el autor se saca de la manga una solución que, aunque verosímil, es como si dios bajara de los cielos para decir: “va venga, lo resuelvo yo”. Una verdadera lástima porque de haber resuelto de otro modo ese punto (del cual no daré más información para no destripar la historia) la novela sería redonda.

Definitivamente no se trata del tipo de novelas que leo habitualmente, pero es muy recomendable para las tardes de verano (con una leche rizada al lado) o para leer en el tren. Nada demasiado complejo, con un punto de humor negro a la japonesa y fácil de leer. Estoy seguro que si no fuera por ese maldito deux ex máquina esta obra habría llegado antes a tierras occidentales. Porque a pesar de la tremenda modernidad del texto, “Paprika” es de 1993. Sí, mucho antes de que arrasaran en taquilla Matrix y Origen. Película esta última que guarda sospechosas similitudes con la obra del Sr. Yasutaka.

No es de extrañar pues, que la modernidad de sus textos haya convertido a Yasutaka en un autor de culto en su país y que su obra haya inspirado más de una película. “Paprika” fue incluso adaptada por el gran director de animación Satoshi Kon a una película homónima con una estupenda banda sonora. Sino juzgad vosotros mismos:

En conclusión, tengo claro que no se convertirá en mi novela preferida pero entiendo perfectamente que lo sea de muchos otros. Si buscáis algo entretenido y diferente a la literatura americana y europea: no lo dudéis, Paprika, la detective de los sueños, no os defraudará.


Ahora es el momento

Seguramente sean las endorfinas que despierta este sol tardío de verano, pero hay días, como hoy tal vez, en los que todo parece posible. En los que como dice la canción “tenemos todos los semáforos en verde a la vez” y para nuestra sorpresa, la niebla desapareció del camino. En días como éste da igual lo que nos depare el destino, lo importante no es eso, sino seguir nadando. Y cual pez desmemoriado de Pixar, con la esperanza de que el final sea al menos tan feliz como el de una película de dibujos animados, seguimos nuestro camino de baldosas amarillas hacia la ciudad de los sueños cumplidos.

¡Feliz domingo a todos!


Fiesta mayor Gran Via por Força Japó!

Este 4 de junio fue la fiesta mayor de Gran Via (Barcelona). Se celebró en el mercado de Gran Vía y aunque hubo country, conciertos y hasta se asó una vaca entera, voy a centrarme en la participación de Força Japó! en esta celebración. Força Japó! es una plataforma que reúne a jóvenes japoneses residentes en Barcelona unidos para dar a conocer su país y recaudar fondos para ayudar a los damnificados por el terremoto y posterior tsunami que azotó Japón el pasado 11 de marzo.

Con este motivo organizaron varios talleres que se integraron en el mercado entre los puestos habituales. Así, entre carnicerías y fruterías se instaló un taller de caligrafía amenizado con la austera sensibilidad del samisen (especie de guitarra tradicional japonesa). En él Yayoi Doho, maestra de caligrafía de Shodo Studio, escribía lo que el visitante solicitara. Casi todos los puestos del mercado acabaron con su nombres escritos en japonés.

El taller de papiroflexia tuvo mucho éxito entre los más pequeños. Principalmente se realizaron grullas de papel. Se eligió la grulla como figura principal ya que existe una leyenda nipona que dice que a quien consiga hacer mil grullas de papel se le concederá cualquier deseo.

Por supuesto, algunos miembros de Força Japó! acudieron a la cita con el traje tradicional japones. También se pudo ver algo de danza y hasta un concierto de música clásica y jazz.

Lo más curioso fue ver cómo quienes acudían al mercado se sorprendían por lo exótico y al mismo tiempo cercano de una cultura que les era totalmente ajena. Aunque después de esta pequeña muestra, quizás lo sea un poco menos.

Si tenéis curiosidad por ver lo diferentes que son las fiestas de los barrios de Barcelona quizás también os interese:

- Fiestas de Gracia (I)

- Fiestas de Gracia (II)

- Fiestas de Horta

- Fiestas de Nou Barris (La cultura va de festa)

- Sant Jordi


Fotografía lo que te gusta

Estos días, siguiendo los consejos de David Duchemin, estoy haciendo un listado de lo que me gusta fotografiar. Quiero conocer mi imaginería fotográfica para poder refinarla. Y sí, entre otras muchas cosas, me he dado cuenta que en más de una ocasión acabo disparando delante de una fachada. Algo que tenía por anecdótico lo he descubierto como recurrente en mi galería de imágenes.

Incluso he encontrado un par de post al respecto:

Temas a fotografiar (II)

Colección de ventanas

Tengo claro que no es la arquitectura en sí lo que me llama la atención. Sería demasiado fácil. Al fin y al cabo, los arquitectos construyen ordenando rectas y curvas y eso a la fotografía le viene muy bien. Pero no, lo que me hace apretar el disparador son aquellos edificios que están tan impregnados de sus habitantes, que hasta en sus fachadas puede reconocérselos. Viendo éstas imágenes me viene una idea a la cabeza: ¿qué tal sería ir al otro lado de esas fachadas para fotografiar la realidad de esas personas? Definitivamente creo que la fotografía me está llevando mucho más lejos de lo que pensaba la primera vez que sostuve una cámara entre las manos.



Terremoto de magnitud 8.8 azota Japón


Como cada mañana despierto y me preparo para ir al trabajo. Pero esta mañana no se conforma con ser como todas las mañanas. Salgo de casa, entro en el coche y enciendo la radio. Alcanzo a la mitad la frase que el locutor de turno pronuncia con un inusual tono circunspecto para esas horas: no se conoce otro terremoto de estas características. “El mundo no anda bien”, pienso. Una morbosa curiosidad agudiza mi atención. “¿Dónde habrá ocurrido la desgracia?”. El locutor, con una manida frase resultado de la falta de datos al respecto, no tarda en desvelar la duda: Un terremoto de magnitud 8.8 ha sacudido la costa noreste de Japón. Desde que hay registro no se conoce otro terremoto de estas características. Y el corazón me da un vuelco. “¿Está todo el mundo que conozco allí bien?”. Ante las limitaciones inherentes de la radio para mostrarme imágenes al respecto, acuden a mí las de otro 11 de marzo hace 7 años. Las del peor atentado terrorista en la historia de Europa. En aquella ocasión 10 bombas estallaron en la red de Cercanías de Madrid. Resultado: 192 muertos y más de 2.000 heridos. Pero esto no son bombas, se trata de otro tipo de catástrofe. Uno contra el que no se puede combatir. Cojo el móvil e intento contactar con todos aquellos compañeros de viaje cuyos nombres no me son ajenos. Y espero, espero sin paciencia para saber que están bien. Por suerte no tardan demasiado en dar respuesta.

Para cuando me doy cuenta he llegado a la oficina. Todo está en su sitio. Aquí no hay rastro de terremoto. Únicamente la rutina de la que tanto nos quejamos y que si nos falta, echamos tanto de menos. Definitivamente esta mañana se ha ganado su inicidad a pulso. Hoy no es como ayer. Y si no lo es para mi que estoy en la otra punta del mundo, no quiero imaginar cómo debe ser para quienes lo están viviendo de cerca. Me siento y enciendo el monitor. Una pantalla me pide mi nombre de usuario y contraseña. Por supuesto, la oficina tiene un sistema de autoencendido de los ordenadores para que no tengamos que perder tiempo por la mañana iniciando el pc. Introduzco los datos y empieza a cargar la normalidad del dia aunque por dentro sienta una réplica del terremoto que hace poco se ha vivido en Japón.

Tras la jornada loboral, y ya en casa, empiezo a ser consciente de la magnitud de la tragedia de ese 8.8.  Ventajas de la globalización: gracias a twitter, a la BBC y a la TBS me informo de la situación. No funcionan los trenes, los ascensores, cayó la red telefónica, la emisión televisiva afectada, incendios, caos, cascadas de coches, una marabunta de gente bagando por las calles, los comercios agotan sus víveres… Este terremoto ha sido el mayor en 140 años, superando incluso al gran terremoto de Kanto del 1 de septiembre de 1923, en el que murieron más de 140.000 personas en el área de Tokio. Sin embargo, en esta ocasión parece que el balance será mucho menor. Aunque el número real de herido que las estadísticas ya reclaman no lo conoceremos hasta de aquí a unos días.

Y desde aquí no me queda más que enviar fuerza a quienes están viviendo estos momentos y dar ánimos a los reporteros gráficos que documentan esta catástrofe para la posteridad.

Para quienes queráis saber más de primera mano sobre el terremoto les recomiendo TBS (japonés) y BBC (inglés). Y también enlace al servicio localizador de personas facilitado por google.

Imágenes: Agencia EFE

Más imágenes: Daily Mail

 


Campaña electoral japonesa

De Japón pueden sorprender muchas cosas, pero sin lugar a dudas lo que más me choca es como un país tan tecnológicamente avanzado acaba haciendo cosas como esta:

No es muy avanzado que el aspirante a alcalde haga campaña sobre una camioneta. No, sinceramente las contradicciones de Japón no me dejarán de sorprender. ¿Os imaginais a nuestro políticos haciendo esto?


Ni de Eva ni de Adam, Amélie Nothomb

Al parecer, huir es poco glorioso. Lástima, porque es muy agradable. La huida proporciona la más formidable sensación de libertad que se pueda experimentar . Te sientes más libre huyendo que si no tienes nada de lo que huir. El fugitivo tiene los músculos de las piernas en trance, la piel temblorosa, las fosas nasales palpitantes, los ojos abiertos.
El concepto de libertad es un tema tan manido que las primeras palabras me hacen bostezar. La experiencia de la libertad es otra cosa. Uno debería tener siempre algo de lo que huir, para cultivar esa maravillosa posibilidad. De hecho, siempre hay algo de lo que huir, aunque sólo sea de uno mismo.
[...]
Por la ventana, la interminable Siberia, totalmente blanca de invierno, prisión ideal debido a su inmensidad. Los que huyen mueren perdidos en un exceso de espacio. Es la paradoja del infinito: presientes una libertad que no existe. Es una cárcel tan grande que nunca consigues salir de ella. Vista desde el avión resulta fácil comprenderlo.
El Zaratustra que habita en mí se sorprendió al pensar que, a pie, habría dejado huellas en la nieve, y habrían podido seguirme el rastro. Las alas, bendito invento.
¿Huida poco gloriosa? Siempre es mejor que dejarse atrapar. El único deshonor es no ser libre.
Amélie Nothomb, “Ni de Eva ni de Adán”

Como ya habréis deducido, acabo de leerme “Ni de Eva ni de Adán” – en su versión original en francés eso sí -, y tengo que reconocer que me ha sorprendido gratamente. Y, claro está, la entrada de hoy se la vamos a dedicar a la señorita Amélie Nothomb. ¡Qué ya hace unos días que no hablábamos de ninguna novela!

Tal vez sea la ligereza con la que está escrita, dando los detalles justos para que uno construya el entorno, y la sobriedad de sus metáforas e ironía, lo que convierta esta historia, como dicen los ingleses, en un verdadero “page-turner”. Y es que su argumento engancha desde la primera página: La propia escritora, Amélie, es una joven estudiante belga que pronto se incorporará a una gran empresa tokyota. Pero antes de aterrizar en el duro panorama laboral japonés (narrado en “Estupor y temblores“), Amélie disfrutara de la ligereza de los años de universidad. El único periodo de relax que todo japonés tiene antes que su vida se vea constreñida por las estrictas normas que rigen la edad adulta. Así pues, y decidida a aprender japonés enseñando el francés, Amélie-autora nos sumerge en una relación amorosa (o no) entre Amélie-personaje y Rinri, un japonés decidido a aprender francés.

Con semejante trama seguramente os diréis que lo único exótico que puede tener esta novela sea que esté ambientada en el Japón de 1989. Pero nada más lejos de la realidad. La prosa de la novela está tan desnuda de artificio que hace que nos creamos a la protagonista totalmente. Claro que el hecho que se trate de una “ficción autobiográfica” narrada en primera persona, le da más verosimilitud. Eso sí, y a pesar del buen saber hacer de la escritora, sólo recomiendo esta novela para leer en verano. Ya sé que puede parecer una estupidez, pero ésta es una novela demasiado suave para leer en invierno, época en la que se necesitan leños que calienten durante un buen tiempo, y no sólo que ardan rápido. Porque es que la novela se lee en unas pocas horas.

En cualquier caso, recomiendo esta novela a quienes disfruten de los malentendidos interculturales, del país del sol naciente (con una visión occidental), de las historias de amor, de las historias que no quieren hablar de amor, y a quienes aún crean que el camino para entender a otra persona es más complicado que comprenderse a uno mismo.


Viaje a Japón con Flapy y Sushi House

Bueno, ¡por fin de vuelta! Y traigo una suculenta maleta de novedades. ¡Hay que ver lo bien que sientan los cambios y las puestas de sol desde mi nueva casa! Pero, todo a su debido tiempo.

En esta nueva entrada, además de demostrar a quienes no lo creían, que sigo vivo, es para participar en el concurso que Flapy ha montado junto a Sushi House. ¡Que no todos los días se sortea un viaje a Japón!

Las bases para concursar las copio y pego aquí mismo del mismo por si alguno de vosotros quiere participar antes que acabe el día:

1. Lo primero, hay que hacerse admirador de la página oficial de Shushi House en facebook. Si ya eres admirador, puedes saltarte este paso.
2. Después hay dos vías participar en el sorteo :

A) Realizando una consumición : Si vas a Sushi House, realizas una consumición y comentas tu experiencia o subes una foto al mencionado grupo de facebook antes del 17 de Junio, guarda tu recibo, porque solo con eso ya estarás participando en el sorteo.
B) Difundiendo el concurso en tu blog : Si tienes un blog, puedes participar si realizas una entrada sobre el concurso, en la que expliques en qué consiste, sin olvidar vincular al blog de “Un Español en Japón” ( ya sea a esta entrada o a la home ), a Sushi House y a su página de Facebook. Después deja un comentario en el post que explica el concurso en “Un Español en Japón” con la dirección para que podamos verificar que todo está correcto.

Las bases del concurso las puedes consultar en el post del concurso del blog de Flapy. Recuerda, aquí no pongas comentarios para participar en el concurso ni me enlaces para lo mismo.

En cualquier caso, seguramente ya conoceréis el blog de Flappy porque es uno de los que ya os recomendé hace tiempo en la sección “BLOGS INTERESANTES”, pero os la recomendaré más si gano este concurso =P


Crear un Foto-libro con iPhoto

Imagen 2

El tema del post de hoy es claro: crear un Foto-libro con iPhoto. Nunca antes había utilizado este programa y como neófito voy a dar mi valoración al respecto. Es cierto que iPhoto ofrece varias posibilidades de clasificación de fotografías (caras, lugares donde fueron tomadas, fecha de la captura…) pero no voy a entrar en estos aspectos ya que no superan a Lightroom (del cual hablaré en otra entrada). ¿Qué me ha llevado a utilizar iPhoto entonces? Simple y llanamente, que me permitía generar un libro de fotos rápidamente y costumizable.

Los libros de foto de los laboratorios fotográficos convencionales no me convencen (tipo Fotoprix, Fnac, 24×30 …). Las posibilidades que te permiten son muy limitadas, el resultado final me parece bastante amateur, y lo último que quiero cuando hago algo es tener que supeditar el diseño a la disposición que exigen las paginas del programa de creación del libro. iPhoto en este sentido ha resultado ser muy flexible. Si bien es cierto que te hace elegir entre varios temas para crear tu libro, la variedad de posibilidades y rapidez de flujo de trabajo que te ofrece es increible. Desde introducir mapas con las ciudades que visitas (flechas de viaje entre ciudades incluida), hasta un sistema de mejora automática (y manual) de fotografías, resulta de lo más práctico.

En cuanto al proceso de maquetación, unas miniaturas te muestran qué pinta tiene tu libro mientras lo vas creando y te permiten moverte por las diversas páginas con rapidez. No obstante debo reconocer que en el proceso he editado fotografías con Photoshop para incluir texto en ellas ya que iPhoto no te permite poner texto más que en las zonas marcadas a tal efecto por las plantillas. Éste es un gran contra para iPhoto. Sin embargo, y en el lado de los Pro’s, el propio programa te permite hacer el pedido y pagar el libro para que te lo envíen a casa (calcula portes y precio según las páginas del libro).

En cuanto lo reciba crearé una entrada para comentar el resultado. Habrá que ver la calidad de impresión y encuadernado final. Sólo espero que sea tan buena como el propio iPhoto.

ACTUALIZACIÓN: ¡Ya he recibido el libro! Podéis ver el resultado aquí.

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