Céret: la capital de las cerezas
En el sur de Francia, a unos 200 kilómetros de Barcelona, se encuentra Céret. Una ciudad de unos 7.000 habitantes, repleta de construcciones medievales y conocida como la capital de las cerezas.
No tenía previsto visitarla, pero como se me pegaron las sábanas, desestimé acercarme hasta Perpignan (si lo hubiera hecho no habría llegado a la cita que tenía fijada), y me desvié de la carretera hacia la que sería mi segunda visita a Céret. La primera me dejó un buen sabor de boca y una nota en mi libreta de notas que rezaba así: “Un lugar perfecto para comer en una de las terrazas, bajo el sol, leyendo un buen libro o en compañía”. Así que si tenía alguna duda, mis propios recuerdos las hicieron desaparecer.
En esta ocasión aparqué junto al puente del diablo. Construido por el mismo demonio en una sola noche (según la leyenda, claro). Una obra maestra de la arquitectura medieval de 1321, con vistas sobre el rio Tec y declarado monumento histórico.
Pero es cuando nos adentramos en sus calles cuando descubrimos que ésta no es una ciudad cualquiera. Y no es sólo que esté bien cuidada, con casas bajas de tejados rojos, un cielo límpido como pocos y esté llena de historia en cada esquina; sino que la iluminación de las calles que tamizan los enormes arces blancos que hay por todas partes y las paredes de piedra hacen que uno quiera comprar un sombrero con le que parecerse a un artista de los de antes.
Es en este punto en el que uno comprende porqué en este rincón del mundo se reunieron artistas de la talla de Picasso, Manolo Hugué, Déodat de Séverac, Juan Gris… Y porqué Céret se considera ¡la meca del cubismo!
Testimonio del paso de estos artistas encontramos un museo de arte moderno con, entre muchas otras obras, más de 30 Picassos inspirados en los toros.
Y es que esta pequeña ciudad está llena de sorpresas y detalles en cada esquina.



Aunque en esta ocasión mi gran sorpresa fue descubrir que los sábados por la mañana se celebra un mercado tradicional en el centro de la ciudad. Jabones, quesos,encurtidos, flores, ropa… Por desgracia, llegué cuando ya lo estaban desmontando.
No obstante, aproveché, y tras una comida bajo el sol, pasé bajo el arco de la Puerta de España y callejeé un poco en busca de ese encanto francés de antaño que esta ciudad aún guarda.
Lo sé, ¿dónde están las cerezas? Pues hasta mayo, nada de nada. Pero ya os adelanto que volveré a esta ciudad, la que más cerezas produce de toda Francia, para capturar los cerezos en flor.
Qué ¿no os apetece salir a pasear?
Fotografía lo que te gusta
Estos días, siguiendo los consejos de David Duchemin, estoy haciendo un listado de lo que me gusta fotografiar. Quiero conocer mi imaginería fotográfica para poder refinarla. Y sí, entre otras muchas cosas, me he dado cuenta que en más de una ocasión acabo disparando delante de una fachada. Algo que tenía por anecdótico lo he descubierto como recurrente en mi galería de imágenes.
Incluso he encontrado un par de post al respecto:
Tengo claro que no es la arquitectura en sí lo que me llama la atención. Sería demasiado fácil. Al fin y al cabo, los arquitectos construyen ordenando rectas y curvas y eso a la fotografía le viene muy bien. Pero no, lo que me hace apretar el disparador son aquellos edificios que están tan impregnados de sus habitantes, que hasta en sus fachadas puede reconocérselos. Viendo éstas imágenes me viene una idea a la cabeza: ¿qué tal sería ir al otro lado de esas fachadas para fotografiar la realidad de esas personas? Definitivamente creo que la fotografía me está llevando mucho más lejos de lo que pensaba la primera vez que sostuve una cámara entre las manos.
Colección de ventanas
Hoy os traigo uno de esos antes y después que tanto me gustan. Concretamente una colección de ventanas capturadas en Dublín (Irlanda). ¿Qué me llamó la atención de esta imagen? Pues, además de sus lineas rectas y su orden compositivo, que contra más observaba las fachadas más parecían éstas devolver mi mirada multiplicada por 100. Y me sentí pequeñito ante semejante perspectiva ¿Quién nos observará tras los cristales? Éstas reflexiones sobre la realidad, son una de las muchas razones por las que esto de la fotografía engancha.
Pero por supuesto, lo que vi y que os muestro como primera imagen de este post, no es exactamente lo que captó la cámara:
Temas a Fotografiar (II): fachadas
Siguiendo con los posts sobre temas a fotografiar, hoy le toca el turno a las fachadas.
La fotografía de arquitectura suele dar mucho juego, y aunque hay quienes creen que no se trata más que de tomar simples imágenes de construcciones, resulta bastante compleja a pesar que los edificios, al contrario de las personas, no se mueven.
Al fotografiar fachadas es importante encontrar un equilibrio de formas y controlar bien el ángulo en el que la luz incide en ella, ya que una buena combinación de estos elementos nos permitirá obtener imágenes muy diversas de una misma fachada. Sé que no os descubro nada diciendo que controlar la luz es muy importante. De hecho la fotografía no existiría sin luz. Pero el caso es que al fotografiar edificios, y aunque podemos movernos entorno a él, el único modo de cambiar su textura (a no ser que seamos Christo y Jeanne Claude) es crear textura en su fisonomía mediante la iluminación.
Otra opción a la hora de fotografiar fachadas es incluir elementos del entorno que nos permitan componer una lectura diferente del edificio objeto de retrato.
Yo por mi parte os dejo algunas de las fachadas que he capturado en el paseo de hoy:






















