Retos de la familia fotera: Película
Esta es ya mi octava participación en los retos de la familia fotera y aunque al final no he podido preparar la foto de mi película preferida, he optado por una que en su momento también me cautivó. La encontré de improviso, en uno de esos largos paseos que tanto disfruto. Callejeando cámara en mano. Sé que tal vez no sea mi mejor foto, pero le tengo especial cariño a la composición en tres planos con soga incluida. Definen bastante bien el ambiente luminoso y a la vez oscuro de la película.
Supongo que sabréis de qué film se trata, pero por si acaso, y como para mi el cine no puede separarse de la música, os dejo también uno de los mejores temas del metraje.
6cdba0b8af32d7fdd05e56ceb4f00c03.mp3Creo que lo he puesto muy fácil ¿Sabéis ya de qué película se trata? Y lo que es más ¿conocéis la canción que se esconde tras todos esos números?
Ah! No olvidéis pasar por aquí para ver las propuestas del resto de componentes de la familia fotera.
Zombie Walk Sitges 2010
El festival internacional de cine fantástico de Sitges vuelve a sorprendernos un año más con el más estrafalario Zombie Walk. Y es que el pasado sábado, la ciudad pesquera acogió, no sólo los últimos estrenos de cine de terror y fantástico, sino que también vio como una horda de zombies inundaban sus calles.
No sé exactamente cómo acabé allí fotografiando a todo bicho viviente. Bueno… por decirlo de alguna manera… Lo único que sé es que las imágenes que siguen no son aptas para estómagos delicados:
Esta chica iba aderezada con mermelada de ciruela




Fiestas de barrio a lo Wim Wenders
Las fiestas de barrio son diferentes según el país en el que nos encontremos. Aquí y aquí ya os enseñé las particularidades de las fiestas del barrio de Gracia de Barcelona. Pero por supuesto no todas las fiestas españolas son tan espectaculares. Es más, el resto suelen ser muy parecidas: grupos de música desconocidos, atracciones (o “cunitas” como dicen por Andalucía), puestos de patatas fritas y algodón de azúcar, y tómbolas y puestecitos de venta de collares y demás enseres. Eso sí, todas ellas destilan una decadencia luminosa que no creo que tarde en morir o en reconvertirse en algún tipo de puestos con pantallas de videojuegos. ¿Acaso no habéis tenido la sensación de viajar al pasado cuando habéis ido a una fiesta de pueblo?
El caso es que el ambiente de éstas fiestas siempre me ha recordado a las películas de Wim Wenders, con esa textura lenta y verdosa que destilan sus historias. Os dejo unas cuantas instantáneas de las fiestas del barrio de Horta-Guinardó de Barcelona para ilustrar lo que os digo:

La fotografía de “Cleo de 5 à 7″
“Cleo de 5 à 7” es una de las películas con la fotografía más bonita que jamás he visto en cine. Realizada por la directora francesa Agnés Vardà en 1961 y en blanco y negro (a excepción de la secuencia inicial) debiera ser uno de los clásicos del cine.
Vardà siempre destacó por su mirada femenina (sin excesivo feminismo) capaz de explicar historias simples pero llenas de vida, y por la ruptura con las estructuras narrativas prefijadas en el cine. Vamos, que desde su primera película se la encuadró en la Nouvelle Vague del cine francés.
Pero dejando de lado la biografía de la siempre sorprendente Sra. Vardà, me voy a centrar en la soberbia fotografía de Jean Rabier. En “Cleo de 5 à 7″ Rabier elige planos arriesgados, juega con los reflejos y resalta los detalles acompañando a la historia de forma casual pero omnipresente. Diría incluso que aunque el tiempo de la película es lineal sin elipses y en todo momento se acompaña a la protagonista durante la duración del metraje, Rabier consigue acortar y estirar el tiempo a su antojo. La fotografía es tan importante y omnipresente en esta película que a veces parece que más que una película “Cleo de 5 à 7″ sea fotografía en movimiento. En definitiva: sin Rabier esta película no existiría. Supongo que por algo fue director de fotografía de muchas de las películas de Claude Chabrol.
Así pues recomiendo este film a aquellos que gusten de la fotografía de los pioneros de MAGNUM y a los que estén cansados del cine de acción. El argumento no es soberbio pero no por ello deja de ser interesante (tiempo, belleza burguesa, muerte y mucha Francia). Como dije, lo extraordinario es la fotografía, el resto, en este caso, es attrezzo.
Para que os hagáis una idea de la fotografía y del tono general en la película, os dejo (por gentileza de youtube) el trailer y un pedazo de la película especialmente ligero. La escena en la sombrerería os dejo descubrirla a vosotros.








