Literatura, fotografía y otros viajes

Posts Tagged ‘butoh’

Jam de improvisación

 

Este mes ha estado marcado sin lugar a dudas por el butoh. Ya os he hablado en otras ocasiones de este tipo de danza japonesa, así que no voy a repetir aquí en qué consiste. Si necesitáis más referencias podéis ir aquí y aquí.

El caso es que el pasado 13 de noviembre finalizó el festival Barcelona en Butoh. Y tras todos los espectáculos, este año se decidió terminar con una jam de butoh para que el público también participara.

 

A estas alturas imagino que ya sabréis qué es una Jam, pero para los despistados cabe explicar que consiste en una reunión de personas para improvisar, en este caso danza butoh.

 

Al principio costó bastante, pero en cuanto los chicos de Wangnin Bunmei empezaron a tocar algo de música, poco a poco los aficionados a esta danza abandonaron los asientos de espectadores para llenar el escenario. Sus expresiones corporales eran de lo más diverso. Desde movimientos sincopados llenos de angustia, a gráciles gestos que parecían inspirados por algo más allá de sus cuerpos.

 

No os engañaré la Jam tuvo sus claros y oscuros, pero os aseguro que las dos horas que duró no paré de tomar fotografías. Era tal la energía que se derramó en el escenario que estuve tentado de camuflarme entre ellos para sentir más de cerca ese modo tan intenso de entender la vida.

 

Sin duda lo disfruté como un niño y no descarto para el año que viene, si siguen realizando propuestas como esta, mezclarme con los bailarines. Aunque sólo sea para comprobar hasta dónde puede acercarse un fotógrafo para capturar una imagen sin influir en el sujeto u objeto a fotografiar.

Y sí, si os estáis preguntando con qué cámara disparé en tan malas condiciones de iluminación, fue con la Fuji X100. Esta vez me volvió a demostrar que este tipo de situaciones tan complicadas es sin duda uno de los puntos en los que mejor se defiende.

Para finalizar os dejo con el primer video que tomo con la compacta? de Fuji. Se trata de un pequeño momento de desenfreno ya hacia el final de la jam. No os lo perdáis en HD, la calidad de la grabación sorprende gratamente.

 

Jam Improvisación Butoh from Fidel de Tovar on Vimeo.


Butoh: de la vida y la muerte, si llegas a entenderlo

Barcelona acoge hasta el próximo 1 de agosto el festival de teatro “Grec”. Este año, además centra su mirada en la nuevas tendencias japonesas de la escena (que nunca he sabido qué quiere decir esta expresión pero queda bien). Así que, “¡qué mejor momento para aprovechar y instruirse un poco!” – pensé. Y como quien no quiere la cosa, me encontré en el Teatre Lliure esperando que empezara un espectáculo de Butō.

El teatro estaba a rebosar, y eso que ese domingo había fútbol en la tele. Todo tipo de gente buscaba su butaca, desde fashion victims con rebeca a abueletes con rebeca (¡y luego dicen que las diferentes generaciones no tienen nada en común!). Pero lo que más me sorprendió fue la cantidad de extranjeros. En la gradería se podía escuchar inglés, japonés, francés y algo de alemán. Un verdadero babel dispuesto a disfrutar de un arte interpretativo que no requiere de palabras.

Para quienes no sepáis qué es el butō (y sé que seremos la mayoría), diré que es un modo de expresar la existencia del cuerpo en el espacio. Ya sé que esto es como no decir nada, pero es que durante las representaciones de butō no se pronuncian más palabras que las de alguna canción. Con ello se pretende que el espectador sienta, a través de los cuerpos desnudos o pintados de blanco de los intérpretes, las emociones de la oscuridad y lo místico. Buf! Es realmente difícil de explicar. Pero lo cierto es que si resulta difícil de explicar, más lo resulta entenderlo, pues el butō sólo puede sentirse.

Lanzándome a la arena os diré, que en el espectáculo de Ko Murobushi al que tuve el placer de acudir, me emocioné con una primera parte sobre la muerte y la reencarnación, y me quedé frío con la segunda (aunque el público prorrumpió en aplausos, vítores y demás alabanzas haciendo que el Sr. Murobushi tuviese que saludar nada más y nada menos que ocho veces). En cualquier caso, en ambas partes de la “obra teatral”, los actores, pintados de blanco, caían y se levantaban ante las desgracias del mundo en un escenario negro como Nagasaki tras la gran explosión de la bomba atómica. Por algo esta  danza? nació inspirada en tal desgracia.

Aún ahora, recordando el espectáculo, soy incapaz de clasificarlo como danza, teatro, performance o tomadura de pelo. Sin duda me tocará volver a verlo con una mente más abierta y menos humanista para verificar si soy capaz de sentirlo, en lugar de intentar entender tantos aplausos.

Y si no le habéis echado un ojo aún, reproducid el vídeo de la entrada para que os hagáis una idea de lo que os hablo.

Blog Widget by LinkWithin