Literatura, fotografía y otros viajes

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Propósitos para 2012

 

Nunca he sido de los que hacen propósitos de año nuevo. Las decisiones importantes siempre las he tomado en setiembre. Sin embargo, este año quiero que sea especial. He tomado la resolución de dar todos los saltos necesarios y cumplir unos cuantos sueños.

Este año voy a hacer todo lo posible para:

- Publicar mi primera novela.

- Iniciar una novela para adolescentes a cuatro manos.

- Aumentar las visitas a saliendodemi.com

- Encontrar y perfeccionar mi mirada fotográfica.

- Hacer deporte y leer a partes iguales.

- Organizar una exposición fotográfica.

- Dejarme sorprender por todo lo bueno que está por llegar.

Lo de viajar, ser más feliz (si cabe) y tener más dinero, vendrá rodado cuando consiga estos objetivos. El 31 de diciembre os contaré como acaba todo.

Y vosotros, ¿tenéis miedo a la caída o las ganas de volar amortiguan vuestros temores?


XVII Salón del Manga de Barcelona

Hacía dos años que no iba al salón del manga organizado por Ficomic. Aunque en esta ocasión tampoco es que haya estado mucho tiempo… A penas me he paseado durante una hora por la Farga del Hospitalet. Cosas de tener una agenda tan apretada como la afluencia de público a este evento. Y es que aunque aún no se conocen las cifras exactas de visitantes, seguro que este año vuelven a marcar un record (ACTUALIZACIÓN: Ya se sabe que han acudido 65.000 personas. 5.000 más que el año pasado). Os aseguro que era imposible moverse. ¡Y eso que fui a la hora de comer que es cuando se supone que hay menos gente!

En cualquier caso, el paseillo dio para tomar unas cuantas instantáneas de fans del manga y el anime disfrazados. Este año, en comparación con la XV edición, me dio la sensación que había muchísima más gente disfrazada con acabados mucho más profesionales. Además, parecían estrellas de Hollywood: paseaban posando sin pudor para los fotógrafos y aprovechaban cualquier ocasión para arreglarse el atuendo. Siempre es un placer que la gente esté tan predispuesta a que les fotografíen. Aunque cuando están posando para ti, hay que ser rápido para encontrar una buena composición y captar al mismo tiempo el gesto en el rostro que queremos mostrar.


Parques naturales: El Montseny

Hoy os voy a hablar de mi experiencia en el parque natural del Montseny, uno de los doce pulmones de Cataluña, y a tan sólo una hora en coche de  Barcelona.

El Montseny es el lugar perfecto para escapar del bullicio de la ciudad y reencontrarse con la naturaleza. Recomendable tanto para los que aman el campo, pues dispone de una gran variedad ecológica; como para los más urbanitas, ya que sus itinerarios son bastante amenos. Ríos, castaños, mesetas donde se divisa todo el paisaje, embalses, casas de piedra… Un auténtico lujo de 31.063,90 hectáreas.

Cómo llegar


View Larger Map

Si visitáis la ciudad condal en coche esta es una agradable escapada para coger fuerzas.
Una sola recomendación: mirad el tiempo antes de iniciar el camino. Que no os pase como a nosotros que nos encontramos comiendo bajo la lluvia. Que aunque parezca el título de una película, no es el mejor modo de disfrutar del parque. Menos mal que el follaje de los árboles nos permitió comer con casi total normalidad.

El paseo

En este punto iniciamos la ruta “carbassa pujat” de l’Empedrat d’en Morou, que no es muy complicada ni requiere un calzado especializado. Con unas bambas con suela estriada y una chaqueta es suficiente, ya que el desnivel de esta ruta es tan sólo de un 10%.

Aunque depende de la época en la que se visite el parque, la primera parte del recorrido transcurre entre flores silvestres. Un regalo para el olfato si venís de la contaminación barcelonesa.

Esta parte del trayecto culmina en una meseta con unas vistas espectaculares del parque. Si llegáis pronto hasta aquí, y el día no es muy caluroso, éste puede ser un lugar ideal para hacer un picnic. Eso sí, quienes hagan esta misma ruta también pasaran por aquí, y si bien está zona no está muy transitada, puede no resultar demasiado íntima.

Después toca el descenso.

Debo confesar que esta zona me recordó mucho a la película “El laberinto del fauno“, y que hasta me pareció ver por un momento a Ofelia a punto de entrar en el árbol donde se encontraría con la enorme rana que custodia la llave.

La última parte del paseo es la más agradable y la que más agua ofrece al caminante. De repente, después del descenso, uno se encuentra frente a un embalse. La vegetación aquí es más frondosa y bastante variada y el camino sigue paralelo a uno de los ríos del parque (este es otro lugar perfecto para merendar).

El recorrido dura unas dos horas aproximadamente, pero si se hace con calma, como fue nuestro caso, puede dilatarse a unas tres horas y media.

El paseo para el fotógrafo

Si hacéis el camino cámara en mano y os gusta la fotografía de naturaleza, seguro que disfrutaréis mucho, pues la flora del Montseny es muy variada. De fauna, a parte de los montañeros, no vimos nada.

En mi caso, a pesar de no ser fan de la fotografía de naturaleza, debo confesar que me divertí bastante buscando qué fotografiar y cómo destacarlo sobre el verde general. Sin duda un buen ejercicio para mantener la “mirada fotográfica” despierta. Y eso sin contar el ejercicio que he hecho al cambiar un poco el acabado que normalmente doy a mis fotografías, para potenciar así la atmósfera general.

En general tomé muchos planos detalle, pero también aproveché para tomar alguna panorámica con la niebla que durante un momento lo invadió todo.

En definitiva, el Montseny es una buena opción para coger algo de aire fresco para los que vivimos en la ciudad, un paseo interesante para quienes visitan Barcelona y quieren conocer sus alrededores; y una mejor opción para quienes gustan de la fotografía de naturaleza. Y todo a una hora de Barcelona. ¿Qué más se puede pedir?


Las Mejores vistas de Barcelona (V)

Nuestros encuentros habían empezado por casualidad. No hacía mucho que había descubierto el placer de escribir, y como en casa era imposible concentrarse pues mis vecinos llevaban tres años de obras, contacté con una inmobiliaria. Había decidido ponerme a escribir y no iba a ser el taladro percutor del quinto cuarta quien me convenciera de lo contrario.

La chica de la agencia me paseó durante semanas por toda la ciudad. Estuvimos en los lugares más insospechados. Desde una antigua carnicería con el olor aún impregnado en las paredes hasta una casa repleta de ángeles de porcelana. No pude evitar imaginarme a la señora que comenzó semejante colección. Quitando minuciosamente el polvo de cada figurita, con su rebeca azul y el cabello amarillento de peinarse con colonia. Hasta la fecha nunca me habría planteado que en realidad ese fuera el tipo de personas que habitan esta ciudad tan chic.

Las semanas pasaron y nuestros encuentros en busca de un estudio en el que escribir se convirtieron en rutina. Ella caminaba delante, yo seguía su impoluto traje de chaqueta por un infinito laberinto de pisos. Llegué a plantearme si aquella peregrinación no era más que un tour por el infierno, visitando los lugares en los que se torturan los pecadores antes de llegar al purgatorio.

Al fin, un dia llegamos a una pequeña habitación. Muy oscura. Ella encendió la luz, ladeó ligeramente la cabeza y levantó los brazos para mostrarme el espacio. Una única bombilla en medio de la sala y una ventana cerrada. Sonrió. Y su sonrisa llenó el espacio de una vida que ya creía inexistente en el mundo. No abrió la ventana ni se me ocurrió pedírselo. No quería que su sonrisa se escapara de esas cuatro paredes. “Si lo desea mañana mismo tendrá instalado un escritorio y una silla”.

Hoy por fin me he despegado de las últimas palabras que necesitaba escribir. Las que me llevaron a buscar esta pequeña habitación en la que recluirme. Y me sorprendo volviendo a recordar su sonrisa. La misma que me ha acompañado sin quererlo durante toda esta travesía, y que ha muerto asfixiada mientras yo escribía. ¿Cuanto tiempo llevo en esta  habitación?

He llamado a la inmobiliaria para verificar si, por una casualidad, ella seguía allí y podía donarme una nueva ración de alegría. Por supuesto, nadie la recordaba. Tampoco yo recuerdo su rostro.

Hoy, por primera vez desde que llegué, he abierto la ventana. El aire ha entrado fresco robando cuanto pudiera quedar de ella, iluminando los rincones más oscuros. Frente a mi ha aparecido un enorme rascacielos que no había visto nunca. Tal vez sólo exista desde esta ventana.

Estuve un tiempo observando las vistas, algo me resultaba familiar. El edificio parecían ser unas oficinas. Dentro hombres y mujeres muy bien vestidos trabajaban frente a sus ordenadores. De vez en cuando paraban de aporrear el teclado y entablaban una breve conversación. Y entonces supe qué era. Hasta hace no demasiado tiempo yo también era uno de ellos. Aprisionado tras los cristales de un enorme rascacielos de vistas preciosas y sin tiempo para observarlas. ¿En qué me había transformado la reclusión? Giré la cabeza y observé la ciudad velada al atardecer con su aire irreal de gran ciudad. Levanté los brazos y se me escapó una sonrisa.

Vistas de la ciudad desde la EOI de Drassanes, y su situación exacta.


Ciudad de contrastes

Los contrastes siempre me han llamado la atención. Por algo Japón es una de mis pasiones. Pero Barcelona, aunque no es una ciudad especialmente grande, también tiene sus pequeñas contradicciones.

En el post rápido de este domingo os dejo con esta imagen tomada en Passeig de Gràcia.


Detalles modernistas

Si por algo es conocida mundialmente Cataluña y Barcelona en especial, es por su arquitectura modernista. A finales del siglo XIX la burguesía heredera de la revolución industrial convirtió la arquitectura en un signo de estatus social. Así, tener una casa modernista significaba estar entre los círculos sociales más importantes. Aunque en Cataluña se cultivó un gusto más allá de lo arquitectónico, y el modernismo estalló en artes tan diversas como la artesanía, la literatura, la pintura, la música y la publicidad. El modernismo en Cataluña, más que tendencia fue un sentimiento social con el que los artistas creyeron poder romper todas las barreras de la época.

Gracias a ese espíritu Barcelona es lo que es. Sí, lo sé, esta ciudad es mucho más que la Pedrera y la Sagrada Familia, pero su espíritu sigue siendo modernista. Es innegable. Y sino que se lo digan al Ayuntamiento, que se encarga de recordarlo al turista constantemente. En cualquier caso, ese es uno de los encantos de pasear por la ciudad: encontrarse en la calle obras de arte de hace un par de siglos sin necesidad de ir a ningún museo.

En esta ocasión ilustran este post un par de imágenes del Palacio Baró de Quadras (de Puig i Cadafalch), catalogado de monumento histórico y artístico de interés nacional y sede de Casa Asia. Es uno de mis edificios preferidos y sobre él volveré más adelante.


Mirando la vida pasar (II)

 

…los goces simples son los mejores, como sabe cualquier egoísta inteligente… Uno de los secretos de una vida feliz es la continuidad de los pequeños placeres, y si algunos pueden ser baratos y conseguidos sin demora, tanto mejor…

El mar, el mar de Iris Murdoch


Dos pompas de jabón

Domingo en el parque de la ciudadela de Barcelona


El pasado domingo, mientras reflexionaba sobre cómo mejorar mi equipo fotográfico (cuestión a la que llevo ya tres meses dando vueltas), topé por casualidad con una jauría de niños que jugaban a explotar pompas de jabón. Y mientras ellos corrían de un lado al otro, saltando y riendo como si nada importara más que aniquilarlas antes de que tocaran al suelo o se desvanecieran en el aire, tomé una decisión. Una semana después, soy consciente de ella. ¡Qué se le va a hacer! Algunas decisiones son de revelado lento.


Las mejores vistas de Barcelona (IV)

(clic en la imagen para agrandar)

No estaría mal ver este paisaje cada mañana por nuestra ventana. Personalmente prefiero unos cuantos arbolitos, pero no menospreciaría un piso con estas vistas. Pero como eso queda fuera de mi mano (más que nada porque en esta zona no hay pisos), de momento sólo me queda pasear por la carretera de Miramar.

Estoy seguro que los barceloneses os estaréis preguntando: ¿porqué me suenan tanto estas vistas? Os doy una pista:

Sí, no son pocos los programas de televisión que vienen aquí a rodar con este bonito croma natural de fondo. Y no es de extrañar, por algo el lujoso hotel Miramar y las piscinas Picornell (donde se hicieron las competiciones de salto en las olimpiadas del 92) están en esta zona.

Pero no os preocupeis que disfrutar de las vistas y de los jardines de cáctus es gratis. Aquí encontraréis la situación exacta.


Butoh: de la vida y la muerte, si llegas a entenderlo

Barcelona acoge hasta el próximo 1 de agosto el festival de teatro “Grec”. Este año, además centra su mirada en la nuevas tendencias japonesas de la escena (que nunca he sabido qué quiere decir esta expresión pero queda bien). Así que, “¡qué mejor momento para aprovechar y instruirse un poco!” – pensé. Y como quien no quiere la cosa, me encontré en el Teatre Lliure esperando que empezara un espectáculo de Butō.

El teatro estaba a rebosar, y eso que ese domingo había fútbol en la tele. Todo tipo de gente buscaba su butaca, desde fashion victims con rebeca a abueletes con rebeca (¡y luego dicen que las diferentes generaciones no tienen nada en común!). Pero lo que más me sorprendió fue la cantidad de extranjeros. En la gradería se podía escuchar inglés, japonés, francés y algo de alemán. Un verdadero babel dispuesto a disfrutar de un arte interpretativo que no requiere de palabras.

Para quienes no sepáis qué es el butō (y sé que seremos la mayoría), diré que es un modo de expresar la existencia del cuerpo en el espacio. Ya sé que esto es como no decir nada, pero es que durante las representaciones de butō no se pronuncian más palabras que las de alguna canción. Con ello se pretende que el espectador sienta, a través de los cuerpos desnudos o pintados de blanco de los intérpretes, las emociones de la oscuridad y lo místico. Buf! Es realmente difícil de explicar. Pero lo cierto es que si resulta difícil de explicar, más lo resulta entenderlo, pues el butō sólo puede sentirse.

Lanzándome a la arena os diré, que en el espectáculo de Ko Murobushi al que tuve el placer de acudir, me emocioné con una primera parte sobre la muerte y la reencarnación, y me quedé frío con la segunda (aunque el público prorrumpió en aplausos, vítores y demás alabanzas haciendo que el Sr. Murobushi tuviese que saludar nada más y nada menos que ocho veces). En cualquier caso, en ambas partes de la “obra teatral”, los actores, pintados de blanco, caían y se levantaban ante las desgracias del mundo en un escenario negro como Nagasaki tras la gran explosión de la bomba atómica. Por algo esta  danza? nació inspirada en tal desgracia.

Aún ahora, recordando el espectáculo, soy incapaz de clasificarlo como danza, teatro, performance o tomadura de pelo. Sin duda me tocará volver a verlo con una mente más abierta y menos humanista para verificar si soy capaz de sentirlo, en lugar de intentar entender tantos aplausos.

Y si no le habéis echado un ojo aún, reproducid el vídeo de la entrada para que os hagáis una idea de lo que os hablo.


La nieve aisla Barcelona

El paisaje se transforma, parece que haya volcado un camión de harina. Todo el mundo sonríe por la anécdota: no es habitual que nieve al nivel del mar. Pero a penas han pasado una horas desde que empezara a nevar, surgen los contras de vivir en una ciudad que no está preparada para cambios meteorológicos bruscos: los coches resbalan, se empotran, la gente cae, los autobuses y trenes dejan de funcionar (sólo el metro circula durante toda la noche), y los cadáveres de los paraguas se cuentan por decenas en el suelo. Y aunque los niños no han tardado en construir sus muñecos de nieve, la anécdota se convierte en preocupación. ¿Cuánto durará esto? ¿Es esto normal? ¿Anda bien el mundo?

Pero hoy, por suerte o por desgracia – depende de las ganas que uno tuviera de ir a trabajar -, un día después de la nevada, sólo quedan unas cuantas imágenes como recuerdo y varias crónicas de la nevada más importante que ha vivido Barcelona desde hace 28 años.

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Las Mejores vistas de Barcelona (III)

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Haz clic en la imagen para agrandarla

En mi búsqueda de las mejores vistas de Barcelona, y gracias a Edu, he podido descubrir la panorámica de la ciudad que hasta el momento más me ha impactado. Supongo que el ser la primera vez que veo la ciudad desde tan cerca y a tanta altura, tiene mucho que ver. Y es que os puedo asegurar que no hay muchos lugares desde los que tener una visión más bonita de ésta ciudad. Aunque yo la seguiré buscando, claro está. Eso sí, ésta no es apta para quienes tengáis vértigo.

¿Que desde dónde está tomada la imagen? Pues aquellos que admiréis a Gaudí ya os habréis dado cuenta por la escultura de la izquierda. Y para aquellos que no conozcáis a este genio modernista os diré que la he capturado desde el templo expiatorio de la Sagrada Familia. El monumento más visitado de la ciudad (aún en construcción) y posiblemente una de las últimas grandes construcciones de la cristiandad. Mucho hay que decir sobre ésta obra, pero eso lo dejo para otro post, aquí sólo quiero que disfrutéis de las vistas desde esta casa no tan en las afueras.


XV Salón del Manga de Barcelona

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Este fin de semana se ha celebrado el XV Salón del Manga de Barcelona con un ya esperado éxito de público. Más de 60.000 personas han pasado este año por Hospitalet para disfrutar de este evento al que acude gente no sólo de toda España, sino también de Europa.

Claro que la realidad es que, a pesar de haber tan sólo 133 expositores entre editoriales, fanzines y asociaciones, el espacio se les queda pequeño; y la oferta no difiere de la que hay en las tiendas habituales de Barcelona – aunque supongo que esto sólo lo notarán los barceloneses, y que para el resto de público seguramente es un paraíso otaku -. Y eso sin hablar de la masificación de público a determinadas horas. Imaginad: yo he ido a pasear las al final de esta tarde, último día del Salón, por aquello de poder andar, vamos.

Por otro lado y, a pesar de todos esos peros, siempre es entretenido acercarse a este evento aunque sólo sea para sacar unas cuantas fotografías de quienes acuden al Salón disfrazados de sus héroes del manga y anime (lo que se denomina hacer cosplay y que, por supuesto, proviene de Japón). Eso me hace pensar que, tal vez, lo próximo que se nos “pegue” a los españoles de los japoneses sea la dedicación al trabajo y la preocupación por mantener el entorno limpio y unas relaciones humanas sanas…

En cualquier caso, y dejando de soñar sobre el trasvase cultural japo-cañí, a continuación os dejo algunas instantáneas del Salón del Manga de éste año para que aquellos que no lo conozcan puedan hacerse una idea de cómo es:

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El disfraz de los lazos (qué ni idea de qué es) impresionaba bastante en directo.

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Temas a Fotografiar (II): fachadas

Siguiendo con los posts sobre temas a fotografiar, hoy le toca el turno a las fachadas.

La fotografía de arquitectura suele dar mucho juego, y aunque hay quienes creen que no se trata más que de tomar simples imágenes de construcciones, resulta bastante compleja a pesar que los edificios, al contrario de las personas, no se mueven.

Al fotografiar fachadas es importante encontrar un equilibrio de formas y controlar bien el ángulo en el que la luz incide en ella, ya que una buena combinación de estos elementos nos permitirá obtener imágenes muy diversas de una misma fachada. Sé que no os descubro nada diciendo que controlar la luz es muy importante. De hecho la fotografía no existiría sin luz. Pero el caso es que al fotografiar edificios, y aunque podemos movernos entorno a él, el único modo de cambiar su textura (a no ser que seamos Christo y Jeanne Claude) es crear textura en su fisonomía mediante la iluminación.

Otra opción a la hora de fotografiar fachadas es incluir elementos del entorno que nos permitan componer una lectura diferente del edificio objeto de retrato.

Yo por mi parte os dejo algunas de las fachadas que he capturado en el paseo de hoy:

esquina

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Animales de ciudad: Palomas

palomasNo son pocos los animales que pueblan las ciudades hoy en día. Y aunque unos son más agradables que otros (y no entraré en detalles de cuáles lo son más  y cuáles menos), en Barcelona las palomas son de los que más abundan. Son la delicia de los niños en los parques públicos, de no pocos gatos, y además constituyen la sal de muchas fotografías y de no pocas novelas (sino que se lo digan a Merçé Rodoreda y a su “Plaça del Diamant”). Y todo ello a pesar de ser consideradas ya por muchos una plaga.

Hoy dejo una imagen ahora ya poco usual de algunas de las más de 180.000 palomas que viven en Barcelona. Y es que actualmente es difícil ver a alguien alimentar a estos “animalitos”.  ¿Será que su aumento, junto con el de cotorras, empieza a asustar a los Barceloneses? ¿Tendrá Hitchcock algo que ver con esto? Habrá que investigar al respecto…

Ha informado Saliendodemi, Barcelona, Una casa en las afueras.


Fiestas de barrio a lo Wim Wenders

Horta-pola

Las fiestas de barrio son diferentes según el país en el que nos encontremos. Aquí y aquí ya os enseñé las particularidades de las fiestas del barrio de Gracia de Barcelona. Pero por supuesto no todas las fiestas españolas son tan espectaculares. Es más, el resto suelen ser muy parecidas: grupos de música desconocidos, atracciones (o “cunitas” como dicen por Andalucía), puestos de patatas fritas y algodón de azúcar, y tómbolas y puestecitos de venta de collares y demás enseres. Eso sí, todas ellas destilan una decadencia luminosa que no creo que tarde en morir o en reconvertirse en algún tipo de puestos con pantallas de videojuegos. ¿Acaso no habéis tenido la sensación de viajar al pasado cuando habéis ido a una fiesta de pueblo?

El caso es que el ambiente de éstas fiestas siempre me ha recordado a las películas de Wim Wenders, con esa textura lenta y verdosa que destilan sus historias. Os dejo unas cuantas instantáneas de las fiestas del barrio de Horta-Guinardó de Barcelona para ilustrar lo que os digo:

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Rock Me, Rock You

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Si te gusta hacer algo se nota. Y es que os puedo asegurar que la energía que desprendía este señor era impresionante aunque su público no fueran más que turistas, y sus ingresos del día, poco más que unas monedas en la funda de su guitarra. A pesar de eso, él se desbordaba de pasión.

¿Y vosotros recordáis cuándo fue la última vez que visteis a alguien apasionado con lo que hacía?

Lugar del avistamiento: Parque Güell, Barcelona, un domingo por la mañana.


Las mejores vistas de Barcelona (II)

Plaza Catalunya

Barcelona tiene muchos rincones que ofrecen vistas “de pájaro” de la ciudad pero como dije en su día, no todos son recomendables. Siguiendo pues con “las mejores vistas de Barcelona”, hoy os enseño cómo se ve Plaza Catalunya desde el restaurante del Corte Inglés. Cuando los cristales están limpios realmente merece la pena. Así que no dudéis en subir aunque sea una vez a tomar un refresco.

En la foto podéis ver a senseidani diseñando a uno de sus personajes en una de nuestras salidas en busca de ideas por la ciudad.


El tiempo entre los dedos

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Cuando tomé esta imagen pensé que había sido demasiado lento y no había conseguido captar lo que quería. Un segundo antes el señor me miraba directamente y ella hablaba con quien seguramente sería su hijo mayor. Mientras yo me agachaba y preparaba la cámara rápidamente la imagen cambió por completo y la plácida escena familiar se convirtió en la imagen que encabeza este post. Un segundo después la cortina tapaba a la señora en el interior de la casa. Pensé que el tiempo se me había escurrido entre los dedos, como tantas otras veces me ha pasado al tomar una fotografía, pero en este caso cuando llegué a casa me di cuenta que lo había hecho para jugar a mi favor.

No me suele pasar, pero no acabo de entender la mirada de los dos protagonistas. Creo ver una barrera de reproches y desidia construida minuciosamente entre los dos, una barrera hecha sólo para separarse y que al mismo tiempo les une con ternura ¿Es posible mezclar todos esos conceptos en una mirada? ¿Qué veis vosotros? ¿Alguna ves se os ha escurrido entre los dedos la imagen que querías captar?


Mirando la vida pasar

Waiting for life

Passeig de Gràcia (Barcelona, Catalunya, España)


Fiestas de Gracia (II): La decoración de las calles

Si en el post anterior os hablaba del correfoc de las fiestas del barrio de Gracia de Barcelona, lo que verdaderamente hace especiales estas fiestas es la decoración de sus calles. Esta tradición que parece ser empezó a finales del siglo XIX, une a jóvenes y mayores en un proyecto común: conseguir que su calle sea la mejor decorada del barrio.

Por las fotos podréis imaginar la de horas que dedican los vecinos a tal objetivo. Porque si bien es cierto que las hay de poco elaboradas, otras son impresionantes. A vosotros os dejo juzgar algunas de las de este año:

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La calle Verdi siempre es una de las más sorprendentes, por algo es una de las arterias principales del barrio.

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Una de las características básicas de la decoración es que suele estar realizada con materiales reciclables. Toda una lección de sostenibilidad. (En la foto, detalle de la muralla hecha de papel de periódico prensado y cajas de fruta).

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Eso sí, quienes os acerqueis a las fiestas de gracia, preparaos. La cantidad de gente por metro cuadrado espanta y en cuanto a la fiesta nocturna y olores varios que envuelven el barrio, mejor no doy mucho detalle. Pero claro, un espectáculo gratuito de este tipo algo malo tenía que tener.


Fiestas de Gracia: Correfoc

Correfoc

El pasado viernes empezaron las fiestas del barrio de Gracia de Barcelona, una de las fiestas más populares de la ciudad. Y como suele ser tradición en las fiestas catalanas, se inauguraron con “correfocs”. Para quienes no los conozcan: los “correfocs” son un espectáculo pirotécnico en el que la multitud corre para esquivar los fuegos artificiales de dragones, diablos y demás personajes fantásticos de la mitología que invaden las calles de la ciudad. Un verdadero espectáculo de fuego, humo y explosiones en la calle, vamos.

El origen de los “correfocs” es un poco difuso, y aunque se cree que data de los años 70 cuando de forma improvisada la gente empezó a disfrazarse de dragones y diablos, saltando y bailando con el fuego para animar las fiestas de los pueblos; fue durante la década de los 80 y los 90 que se difundió por toda Cataluña. Durante esta época se convirtieron en espectáculos donde el bien luchaba contra el mal.

Correfoc

En cualquier caso el olor a pólvora, las explosiones de los petardos, los bailes de los diablos, la gente corriendo para no quemarse, los adolescentes haciéndose los valientes y uniéndose a los diablos, y los tambores a ritmo de batuca; hacen de los “correfocs” algo digno de ver y que suele congregar a todo el barrio. No todos los días se libra una lucha entre el bien y el mal en las calles del barrio.


Salto al vacío

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Como decían en “Los amantes del círculo polar”: “Venga valiente, salta por la ventana”

Saltar no es fácil porque nunca se sabe qué se va a encontrar además del vacío. Un salto es un cambio, sin lugar a duda. Porque para saltar hay que ser valiente. Y sí, las cosas pueden salir mal, por supuesto. Esa posibilidad siempre existe. Sin embargo, el salto, con todos los riesgos que implica, puede provocar el cambio que tanto tiempo hemos esperado.

De repente uno se va a la playa, se encuentra con estas imágenes y se da cuenta de las barreras que tienen que romper las personas para acabar siendo quienes quieren ser.

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Pero quién es el valiente: ¿El que salta o el que se queda?


Las mejores vistas de Barcelona

Barcelona me produce una sensación contradictoria como pocas ciudades lo consiguen. Hay días que el ruido, el olor e incluso el color de sus calles no dejan de preguntarme que qué hago aún aquí. En esos días Barcelona es extranjera en mi paisaje interior y tengo ganas de salir corriendo a cualquier rincón del mundo. Pero otras veces, las menos pero las más sorprendentes, giro la esquina y la descubro vestida de gala para recordarme porqué es quien es. Vamos, que se viste para hacer honor a aquel “Barcelona tiene poder” de Peret. Poco a poco os iré presentando alguno de esos lugares que aún me atan a esta ciudad (otros me los guardaré sólo para mí, lo siento).

Hoy os presento uno de esos “rincones” de Barcelona que siempre me poden de buen humor llueva, nieve o haga sol. Desde aquí las vistas de la ciudad son preciosas. Hay pocos puntos como éste en los que se pueda abarcar toda la ciudad con una mirada… Por supuesto estoy hablado de las vistas desde la MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluña) en Montjuïc. Las estatuas, el Palacio Nacional (que vereis en próximos posts), las fuentes con coreografías sincronizadas, el señor siempre presente tocando la guitarra, las gafas estridentes, las columnas venecianas a lo lejos… En fin, detalles, detalles y más detalles que hacen de éste un lugar a ver si se visita Barcelona o si, por suerte o por desgracia, se vive en ella.

plaza-españa2Aquí podéis ver desde dónde está tomada la fotografía. Detrás, la Mnac,  que, como he dicho, reservo para otro post.

Más vistas de Barcelona aquí.

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