La fuerza de la mirada
En fotografía la mirada es el ángulo desde el que el fotógrafo ve las cosas. Es decir, la manera en la que el fotógrafo percibe el mundo. Llevo bastante tiempo estudiando esto de “la mirada”, que más que un concepto a veces se me antoja una incógnita filosófica.
Admiro a algunos fotógrafos que dominan la técnica, y a muchos otros que muestran la humanidad del mundo desnuda de artificio. Y conforme más estudio el tema y analizo las imágenes que más me gustan, empiezo a dudar que el mérito de “la mirada” sea del fotógrafo. Sí, quien dispara la cámara es quien compone la imagen, pero es el fotografiado quien regala el sentimiento al fotógrafo. Sin su mirada no habría fotografía.
Entonces, ¿qué diferencia “la mirada” de un fotógrafo de la de otro? Porque dado que las reglas de composición son limitadas, eso haría que todas las imágenes fueran idénticas. Solo cambiaría el sujeto u objeto fotografiado. Y no negaré que en muchas ocasiones las imágenes me parecen todas iguales. Pero si escucho con atención, descubro que hay algo que hace sobresalir sutilmente a algunos fotógrafos. Y eso que les diferencia no es más que el tema que escogen fotografiar. Porque aunque sólo compongamos, “la mirada del fotógrafo” es aquello que se decide fotografiar y lo que nos lleva a hacerlo. Esto me hace pensar que la fotografía no es más que un modo de desnudarse a través del mundo, de contar tu propia historia y tu modo de relacionarte con tu entorno a través de unas pocas imágenes que quedan para siempre grabada en la retina. Supongo que no es más de lo que hace todo el mundo, con la diferencia que los fotógrafos deciden compartirlo.
Y vosotros, ¿cómo entendéis “la mirada del fotógrafo”?
En la fotografía que ilustra este post podéis ver a Lola. Os puedo asegurar que tardó en acercarse a mi y, después, aún más en regalarme esa mirada. Aún intento descifrarla.
Animales de ciudad: Palomas
No son pocos los animales que pueblan las ciudades hoy en día. Y aunque unos son más agradables que otros (y no entraré en detalles de cuáles lo son más y cuáles menos), en Barcelona las palomas son de los que más abundan. Son la delicia de los niños en los parques públicos, de no pocos gatos, y además constituyen la sal de muchas fotografías y de no pocas novelas (sino que se lo digan a Merçé Rodoreda y a su “Plaça del Diamant”). Y todo ello a pesar de ser consideradas ya por muchos una plaga.
Hoy dejo una imagen ahora ya poco usual de algunas de las más de 180.000 palomas que viven en Barcelona. Y es que actualmente es difícil ver a alguien alimentar a estos “animalitos”. ¿Será que su aumento, junto con el de cotorras, empieza a asustar a los Barceloneses? ¿Tendrá Hitchcock algo que ver con esto? Habrá que investigar al respecto…
Ha informado Saliendodemi, Barcelona, Una casa en las afueras.







