Un paseo por Japón
Ayer volví de Japón y esta vez tengo la sensación, más que nunca, que un trocito de mi se ha quedado allí. Porque allí es a donde pertenecía. Un país en la otra punta del mundo con tantas contradicciones como maravillas, y que cada día me apasiona más.
Por supuesto, poco a poco os enseñaré algunos de los rincones del país, pero para adaptar el paladar a los sutiles sabores orientales, os dejo con uno de los videos que Senseidani ha montado para la ocasión. ¡Espero que os guste este rápido paseo!
Jigokudani, el parque de los monos (地獄谷野猿公苑)
Al norte de Tokyo, en la prefectura de Nagano se encuentra Jigokudani. Uno de los infiernos de Japón. Conocido de este modo por sus aguas termales naturales.
Sin embargo, uno de los atractivos más importantes de la zona es sin duda el parque natural que se encuentra a 50 minutos en autobús desde la ciudad olímpica de Nagano.
La zona es tranquila y agradable. Perfecta para amantes del senderismo. Aunque sin duda, lo más destacable es la zona del parque donde durante el invierno los monos de cara roja bajan a tomar su baño caliente al estilo japonés. ¡Vamos, que hasta los monos practican la arraigada tradición del ofuro!
Si os gusta la naturaleza, la fotografía y tenéis pensado ir a Japón en invierno, éste es un lugar que no os podéis perder. Porque cuando está nevado los monos no salen del agua y es muy fácil fotografiarlos.
Las fotos que documentan el post son de finales de marzo. Ya no había prácticamente nieve y los monos se dedicaban a jugar entre ellos. Aunque también se bañaron al final del día.
Si queréis saber en todo momento el estado en directo de la zona donde los monos bajan a bañarse, podéis acceder a este enlace del parque.
Y para acabar os dejo con un video del parque montado por Senseidani, en lo que espero se convierta en una dinámica habitual en el blog: más material multimedia para los sentidos.
Transporta tu equipo fotográfico con seguridad y estilo
La bolsa en la que transportamos nuestro equipo fotográfico es, desde mi punto de vista, uno de los accesorios más importantes para un fotógrafo. Puede parecer una tontería, pero transportar de manera segura y cómoda nuestro equipo es muy importante. ¿Os imagináis ir cargando con las cámaras en un saco de patatas? Seguro que la afición a la foto se evaporaría en un par de semanas. Vaaaale, he exagerado mucho. Nadie lleva su preciada cámara en un saco de lona (al menos eso espero). Pero ya os podéis hacer una idea de lo importante que resulta este accesorio. Sin embargo, encontrar una buena bolsa en la que transportar el equipo resulta una árdua tarea.
Dispongo de una mochila Samsonite muy cómoda para viajes poco convencionales, pero en esta ocasión quería una bandolera para pasear cómodamente por la ciudad en busca de imágenes interesantes y transportar el equipo de forma segura en un avión.
Era imprescindible que cupiesen:
- Dos cámaras,
- Tres objetivos,
- Un ordenador portátil
- Una libreta de notas
- Cables, cargadores, bolígrafos, y la documentación de los viajes
Además tenía que ser liviana, pequeña y, lo más importante, que no pareciera una bolsa con una cámara de fotos. Por aquello de no llamar la atención de los ladrones.
Os puedo asegurar que sudé sangre hasta dar con la bolsa que cumpliera mis expectativas. Unas eran enormes y otras excesivamente caras para lo que ofrecían. Y cuando se adaptaban al presupuesto, era porque estaban fabricadas con materiales baratos; no permitían llevar ordenador, eran muy feas; o las tres cosas a la vez. Al final, para variar, fue internet quien me salvó. La ganadora, como una luz al final del camino, ha sido la Unica III Messenger de Manfrotto.

Una bolsa compacta, con materiales de calidad, una cremallera en la parte superior para acceder mejor a la cámara y con posibilidad de llevar un ordenador de 13″ (yo meto uno de 15″ algo apretado), un ipad y un ereader! Y más importante aún: tremendamente cómoda y con un diseño a mi entender muy atractivo. Sobre todo teniendo en cuenta cómo suelen ser este tipo de bolsas.
Pero si vuestro equipo es más abultado que el mío, Manfrotto ofrece otros tamaños de esta misma bolsa. Yo por mi parte estoy muy contento con la Unica III. Ya os contaré si supera la prueba de fuego en el viaje que se avecina.
The Kyoto Garden: un rincón de Londres que no hay que perderse
No sé como lo hago pero siempre acabo encontrando un rincón de Japón allá donde vaya. Y Londres no iba a ser la excepción. Descubrí el Kyoto Garden casi por casualidad, perdido en el interior de las 22 hectáreas del Holland Park (a 400 metros de la estación de metro Holland Park Tube).
Construido en el 1991 por la cámara de comercio de Kyoto como símbolo de las buenas relaciones entre el Reino Unido y Japón; fue reformado en el 2001 y es un rincón que sin duda consigue transportarnos al país del sol naciente nada más cruzar su vaya de bambú.
Tanto los árboles como las carpas o Koi, ambos traídos expresamente de Japón; como la disposición de las rocas, te sumen en una paz interior difícil de encontrar en una ciudad tan cosmopolita. Y conseguir eso con un jardín que no más bien es pequeño, resulta, sin duda, un gran éxito.
Así que la próxima vez que visiteis Londres, no os perdais el Kyoto Garden. Un lugar para coger fuerzas y que no conseguiréis olvidar tras la vuelta a casa. Si no fuera porque el viaje a Londres tenía un tiempo muy limitado, me hubiera venido cada mañana a leer y a escribir a este rinconcito de Japón. ¡Yo quiero uno así en Barcelona!
Céret: la capital de las cerezas
En el sur de Francia, a unos 200 kilómetros de Barcelona, se encuentra Céret. Una ciudad de unos 7.000 habitantes, repleta de construcciones medievales y conocida como la capital de las cerezas.
No tenía previsto visitarla, pero como se me pegaron las sábanas, desestimé acercarme hasta Perpignan (si lo hubiera hecho no habría llegado a la cita que tenía fijada), y me desvié de la carretera hacia la que sería mi segunda visita a Céret. La primera me dejó un buen sabor de boca y una nota en mi libreta de notas que rezaba así: “Un lugar perfecto para comer en una de las terrazas, bajo el sol, leyendo un buen libro o en compañía”. Así que si tenía alguna duda, mis propios recuerdos las hicieron desaparecer.
En esta ocasión aparqué junto al puente del diablo. Construido por el mismo demonio en una sola noche (según la leyenda, claro). Una obra maestra de la arquitectura medieval de 1321, con vistas sobre el rio Tec y declarado monumento histórico.
Pero es cuando nos adentramos en sus calles cuando descubrimos que ésta no es una ciudad cualquiera. Y no es sólo que esté bien cuidada, con casas bajas de tejados rojos, un cielo límpido como pocos y esté llena de historia en cada esquina; sino que la iluminación de las calles que tamizan los enormes arces blancos que hay por todas partes y las paredes de piedra hacen que uno quiera comprar un sombrero con le que parecerse a un artista de los de antes.
Es en este punto en el que uno comprende porqué en este rincón del mundo se reunieron artistas de la talla de Picasso, Manolo Hugué, Déodat de Séverac, Juan Gris… Y porqué Céret se considera ¡la meca del cubismo!
Testimonio del paso de estos artistas encontramos un museo de arte moderno con, entre muchas otras obras, más de 30 Picassos inspirados en los toros.
Y es que esta pequeña ciudad está llena de sorpresas y detalles en cada esquina.



Aunque en esta ocasión mi gran sorpresa fue descubrir que los sábados por la mañana se celebra un mercado tradicional en el centro de la ciudad. Jabones, quesos,encurtidos, flores, ropa… Por desgracia, llegué cuando ya lo estaban desmontando.
No obstante, aproveché, y tras una comida bajo el sol, pasé bajo el arco de la Puerta de España y callejeé un poco en busca de ese encanto francés de antaño que esta ciudad aún guarda.
Lo sé, ¿dónde están las cerezas? Pues hasta mayo, nada de nada. Pero ya os adelanto que volveré a esta ciudad, la que más cerezas produce de toda Francia, para capturar los cerezos en flor.
Qué ¿no os apetece salir a pasear?
Sigue caminando
Cuando empecé con esto de la fotografía tomaba muchas imágenes a gente de espaldas. Al principio pensé que se trataba de vergüenza a acercarme a las personas. Pero conforme han ido pasando los años he descubierto que no se trataba en absoluto de eso. Y la gente de espaldas se ha convertido en uno de mis leitmotiv o temas recurrentes.
Tomo muchos retratos. Y ahora que accedo a un estudio fotográfico, más aún. Sin embargo, las personas de espaldas me siguen llamando mucho la atención. En esta perspectiva uno se acerca a sujetos anónimos y puede observar cómo pisan el mundo, cómo se mueven, llenan el espacio con su presencia y de qué modo siguen su camino.
Por ello he empezado a desarrollar más extensamente una serie denominada “Sigue caminando” y que pronto veréis crecer en la nueva sección Portafolio que estoy preparando.
ACTUALIZACIÓN: Ya podéis ver esta serie de fotografías en el nuevo portfolio.
Una buena conversación
A lo largo de la tarde me ha contado muchas cosas curiosas. Que, por las noches, su jardín se llena de enormes mariposas nocturnas. Que su chófer, un digno personaje que me ha conducido a su casa en un Mercedes verde oscuro, tras haber sido condenado por envenenar a su mujer luego se había fugado de la Isla del Diablo. Y me ha descrito un pueblo en lo alto de las montañas del norte que está enteramente habitado por albinos: «individuos menudos, de ojos rosados, blancos como la tiza. De vez en cuando se ven algunos por las calles de Fort de France»
- Sí, claro que la creo.
Ladea su cabeza plateada.
- No, no me cree. Pero se lo demostraré.
“Música para camaleones”, Truman Capote
Encontrar buenos conversadores no es fácil ni habitual. Pero la búsqueda merece la pena pues, cuando das con uno, sus palabras adoquinan caminos inexistentes en nuestra imaginación hasta ese momento.
Última hora: esta foto ha sido destacada en el la red de fotografía Buenafoto.eu
El metro de Londres
Hace a penas un mes visité Londres durante una semanita. Por fin me quité la espinita de visitar la Tate Gallery, la Abadía de Westmister y un par de rincones que nunca había tenido tiempo de ver y que os mostraré a su debido tiempo. Vamos, que esta vez me empapé como es debido de la capital de Inglatera. Claro que, de no haber sido por el metro, no habría visto ni la mitad de la ciudad. ¡Creo que lo llegué a usar más que en Barcelona! Y es que visitar la ciudad sin servirse de alguna de las 274 estaciones de metro es prácticamente imposible. Ni los londinenses lo hacen.
Las once líneas del tube (como ellos lo llaman) llegan a todos lados y de forma sorprendentemente puntual. Creo que no llegamos a esperar más de cinco minutos en ninguna estación. Y claro, uno acaba cogiendo tanto el metro, que termina aprovechando para componer algunas fotografías utilizando los puntos de fuga de las escaleras mecánicas
Me dio la sensación que el metro de Londres era un mundo en sí, un muestrario de personas y actitudes. Me diréis que eso ocurre en todas las ciudades, y sí, tendréis razón. Pero en esta ciudad, donde sólo los turistas pasean, son muchísimos y de diversos estratos sociales los londinenses que usan el metro.
No podía finalizar esta entrada sin hacer referencia al famoso “Mind the Gap” que se repite sin cesar por la megafonía de las estaciones. “Cuidado con el agujero existente entre el tren y el andén”, ¿quién iba a pensar que semejante frase se iba a convertir en seña de identidad de la ciudad? Y sin embargo se ha plasmado en libros, canciones, obras de teatro y miles de souvenirs.
Y vosotros ¿Habéis tomado alguna vez fotos en el metro?
Londres: La Guardia Montada de la Reina
Ya he empezado a procesar las imágenes del último viaje a Londres. Y he decidido empezar está serie de posts con una de las primeras imágenes que vienen a la mente cuando se piensa en London: la guardia de la reina. Pero tranquilos, que no os pondré una ristra de fotos del cambio de guardia del palacio de Buckinham. Agolparme frente a la residencia de la reina y junto a un pelotón de desconocidos no es precisamente mi definición de buen viaje. Eso sí, no quería renunciar a ver a la guardia. Así que busqué otra opción, porque soy de los que piensan que siempre hay otro camino para ver o hacer lo que deseamos.
Sí pues, como a mi, os produce curiosidad ver a la guardia montada y las grandes multitudes os producen urticaria; en una de las esquinas de Hyde Park, a solo tres cuadras del palacio de Buckingham, encontrareis las caballerizas de la guardia de la reina. Desde allí sale cada día la guardia montada hacia palacio entre las 10 y las 11 de la mañana para realizar el famoso cambio de guardia. Ellos son el destacamento especialmente destinado a la seguridad de la reina.
En definitiva: en este rincón del mayor parque de Londres encontraréis sin duda toda la pompa inglesa, pero cero turistas y, lo que es más importante, podréis estar a un palmo de los caballos y no tras una reja o vaya protectora mientras os empujan.
Placa conmemorativa colgada en la fachada de las caballerizas en honor a varios miembros de la guardia muertos en acto de servicio en 1912.
Parques naturales: El Montseny
Hoy os voy a hablar de mi experiencia en el parque natural del Montseny, uno de los doce pulmones de Cataluña, y a tan sólo una hora en coche de Barcelona.
El Montseny es el lugar perfecto para escapar del bullicio de la ciudad y reencontrarse con la naturaleza. Recomendable tanto para los que aman el campo, pues dispone de una gran variedad ecológica; como para los más urbanitas, ya que sus itinerarios son bastante amenos. Ríos, castaños, mesetas donde se divisa todo el paisaje, embalses, casas de piedra… Un auténtico lujo de 31.063,90 hectáreas.
Cómo llegar
Si visitáis la ciudad condal en coche esta es una agradable escapada para coger fuerzas.
Una sola recomendación: mirad el tiempo antes de iniciar el camino. Que no os pase como a nosotros que nos encontramos comiendo bajo la lluvia. Que aunque parezca el título de una película, no es el mejor modo de disfrutar del parque. Menos mal que el follaje de los árboles nos permitió comer con casi total normalidad.
El paseo
En este punto iniciamos la ruta “carbassa pujat” de l’Empedrat d’en Morou, que no es muy complicada ni requiere un calzado especializado. Con unas bambas con suela estriada y una chaqueta es suficiente, ya que el desnivel de esta ruta es tan sólo de un 10%.
Aunque depende de la época en la que se visite el parque, la primera parte del recorrido transcurre entre flores silvestres. Un regalo para el olfato si venís de la contaminación barcelonesa.

Esta parte del trayecto culmina en una meseta con unas vistas espectaculares del parque. Si llegáis pronto hasta aquí, y el día no es muy caluroso, éste puede ser un lugar ideal para hacer un picnic. Eso sí, quienes hagan esta misma ruta también pasaran por aquí, y si bien está zona no está muy transitada, puede no resultar demasiado íntima.
Después toca el descenso.
Debo confesar que esta zona me recordó mucho a la película “El laberinto del fauno“, y que hasta me pareció ver por un momento a Ofelia a punto de entrar en el árbol donde se encontraría con la enorme rana que custodia la llave.

La última parte del paseo es la más agradable y la que más agua ofrece al caminante. De repente, después del descenso, uno se encuentra frente a un embalse. La vegetación aquí es más frondosa y bastante variada y el camino sigue paralelo a uno de los ríos del parque (este es otro lugar perfecto para merendar).

El recorrido dura unas dos horas aproximadamente, pero si se hace con calma, como fue nuestro caso, puede dilatarse a unas tres horas y media.
El paseo para el fotógrafo
Si hacéis el camino cámara en mano y os gusta la fotografía de naturaleza, seguro que disfrutaréis mucho, pues la flora del Montseny es muy variada. De fauna, a parte de los montañeros, no vimos nada.
En mi caso, a pesar de no ser fan de la fotografía de naturaleza, debo confesar que me divertí bastante buscando qué fotografiar y cómo destacarlo sobre el verde general. Sin duda un buen ejercicio para mantener la “mirada fotográfica” despierta. Y eso sin contar el ejercicio que he hecho al cambiar un poco el acabado que normalmente doy a mis fotografías, para potenciar así la atmósfera general.
En general tomé muchos planos detalle, pero también aproveché para tomar alguna panorámica con la niebla que durante un momento lo invadió todo.

En definitiva, el Montseny es una buena opción para coger algo de aire fresco para los que vivimos en la ciudad, un paseo interesante para quienes visitan Barcelona y quieren conocer sus alrededores; y una mejor opción para quienes gustan de la fotografía de naturaleza. Y todo a una hora de Barcelona. ¿Qué más se puede pedir?
Colección de ventanas
Hoy os traigo uno de esos antes y después que tanto me gustan. Concretamente una colección de ventanas capturadas en Dublín (Irlanda). ¿Qué me llamó la atención de esta imagen? Pues, además de sus lineas rectas y su orden compositivo, que contra más observaba las fachadas más parecían éstas devolver mi mirada multiplicada por 100. Y me sentí pequeñito ante semejante perspectiva ¿Quién nos observará tras los cristales? Éstas reflexiones sobre la realidad, son una de las muchas razones por las que esto de la fotografía engancha.
Pero por supuesto, lo que vi y que os muestro como primera imagen de este post, no es exactamente lo que captó la cámara:
Un paseo por Venezia
Los topónimos no deberían traducirse nunca. Me diréis que entonces seríamos incapaces de pronunciar la mitad de países y ciudades. Pero no es menos cierto que a todo se acostumbra uno. Además, ¿qué regla arbitraria permite traducir un nombre propio de una lengua a otra? Porque entiendo perfectamente que, con matices, un nombre común se pueda traducir. Al fin y al cabo una mesa es una mesa aquí y en cualquier país, con independencia que en cada uno de ellos se la designe con una palabra diferente. Pero England es England, no Inglaterra, la France es la France, no Francia, y Venezia es Venezia. Sé que es una reivindicación extraña, pero si no lo comprendéis os recomiendo que deis un paseo por Venezia para entenderlo.
La primera vez que llegué a esta ciudad fue para hacer un alto en el camino hacia Roma – el resto fueron por añoranza -, y desde entonces no he vuelto a utilizar la “c” para referirme a ella. Esa “z” de su nombre que hasta entonces desconocía, resume para mi la admiración que medio mundo siente por esta ciudad. Y a quien se admira es lógico llamarle por su nombre ¿no creéis?
Venezia es una ciudad turística. Imposible de negar. Sus más de 17 millones de turistas al año lo certifican. En ella los residentes sufren los inconvenientes derivados: basura, precios excesivos, ratas que entran en las casas con la subida de la mares, olores que traen las bajas mareas y un largo etc. No es de extrañar que queden menos de 60.000 residentes en la ciudad y que la que había sido capital comercial del Adriático, celebrara en 2009 su propio funeral como protesta ante el éxodo de los jóvenes. En resumidas cuentas, que se podría decir que Venezia es ahora casi un parque temático. Sin embargo sigue teniendo encanto.
Porque más allá de las grandes calles que llevan al turista a la Piazza San Marcos (para tomar el café más caro del mundo), de sus gondoleros que amortizan su barcaza de 5.000 euros a 60 Euros el pasajero por un trayecto de 20 minutos, y de toda clase de quincalla enmascarada de recuerdo único para el turista, existe un universo desconocido. En él la ropa de todo un vecindario cuelga de una fachada a otra a modo de guirnaldas, los secretos se cierran con candados para que ni el agua los descubra, y los niños llenan de arte el suelo.
En definitiva, una ciudad capaz de reinventarse siglo tras siglo, ya sea como centro comercial, sede de festivales de cine o de arte, o incluso como parque temático para el turista; y capaz de conservar aún su espíritu en cada esquina, bien se merece el reconocimiento de esa z en su nombre.
Aix… Por el momento salgo a pasear un rato, a ver que me prepara esta ciudad.
Exposición a ver: Las fotografías de Stanley Kubrick
“Stanley Kubrick Fotógrafo” es, sin lugar a dudas, una exposición de visita obligatoria para cualquier amante de la fotografía. ¿Que qué descubriremos en ella? Pues nada más y nada menos que más de 200 imágenes capturadas por el famoso director entre 1945 y 1950, cuando sólo contaba con 17 años y ya realizaba reportajes para la revista americana “Look”.

La muestra se compone de 9 series fotográficas donde descubriremos cómo el talento narrativo de Kubrick ya destacaba a tan temprana edad. En ellas queda claro su gusto por la belleza femenina, la sexualidad, la libertad, así como por los detalles, insignificancias para otros, y que más tardé serían la “marca de la casa” de sus películas. Aunque, si debo ser sincero, lo que más me ha sorprendido ha sido el hecho que una parte importante de estas series sean posados. Sí, no sé limito a capturar una imagen, sino a construirlas tal y como las tenía en su cabeza. El resultado: una especie de crónica social de la época que más que hablar de sus protagonistas, nos muestran a Kubrick en toda su esencia. Imposible que éstas fotografías no te lleguen, os lo aseguro. Claro que ahora, me resulta más interesante el Kubrick fotógrafo que el director de cine.


En fin, como he dicho ésta es una exposición de visita obligada para cualquier amante de la fotografía. La única pega es que – al menos de momento -, sólo puede visitarse en Venezia, del 28 de agosto al 14 de noviembre de 2010, y en el Istituto Veneto di Scienze Lettere ed Arti. Yo llegué por casualidad, pero os aseguro que la exposición es una excusa perfecta para viajar a la ciudad en la laguna.
Por si os queréis hacer una idea más clara de la muestra, aquí os dejo el tique de entrada a la página oficial de la exposición:
The Cliffs of Moher
No hace demasiado que volví de una pequeña escapada por Irlanda, y después de mucha Guinness y bacon, mi conclusión es clara: tengo que hacer deporte para bajar el barrigón, y visitar los acantilados de Moher es de lo mejor que se puede hacer en el país.
Los acantilados de Moher están cerca de Doolin, en la costa noroeste, y se extienden nada más y nada menos que a lo largo de 8 kilómetros. En algunos puntos llegan a más de ¡210 metros! Un verdadero espectáculo no apto para aquellos que tengan vértigo, pero altamente recomendado para quienes disfruten con la calma que produce el vértigo. El paisaje, como podréis ver, es verdaderamente inspirador. Sólo recordándolo ya se me ocurren un par de historias que… mejor me pongo a escribirlas.






















































