XVII Salón del Manga de Barcelona
Hacía dos años que no iba al salón del manga organizado por Ficomic. Aunque en esta ocasión tampoco es que haya estado mucho tiempo… A penas me he paseado durante una hora por la Farga del Hospitalet. Cosas de tener una agenda tan apretada como la afluencia de público a este evento. Y es que aunque aún no se conocen las cifras exactas de visitantes, seguro que este año vuelven a marcar un record (ACTUALIZACIÓN: Ya se sabe que han acudido 65.000 personas. 5.000 más que el año pasado). Os aseguro que era imposible moverse. ¡Y eso que fui a la hora de comer que es cuando se supone que hay menos gente!
En cualquier caso, el paseillo dio para tomar unas cuantas instantáneas de fans del manga y el anime disfrazados. Este año, en comparación con la XV edición, me dio la sensación que había muchísima más gente disfrazada con acabados mucho más profesionales. Además, parecían estrellas de Hollywood: paseaban posando sin pudor para los fotógrafos y aprovechaban cualquier ocasión para arreglarse el atuendo. Siempre es un placer que la gente esté tan predispuesta a que les fotografíen. Aunque cuando están posando para ti, hay que ser rápido para encontrar una buena composición y captar al mismo tiempo el gesto en el rostro que queremos mostrar.
Pinstriping en España

Hace poco tuve la suerte de asistir a una de las sesiones de Pinstriping de V. Bermúdez. Si no os suena el término no os asustéis, que no os estáis quedando anticuados en terminología informática o de nuevas tendencias.
El Pinstriping es una técnica de pintado popular en los E.E.U.U. que aún no está especialmente difundida en España, y que básicamente consiste en el dibujo con pincel de intrincadas filigranas o de perfilado de dibujo sobre superficies metálicas que, a posteriori, son barnizadas. Cómo os podréis imaginar, dónde más se utiliza es en motos y coches costumizados por encargo.
Supongo que cómo yo, algunos de vosotros os preguntaréis porqué hacer este trabajo manual si podría obtenerse un resultado más perfecto mediante plantillas. Sin embargo, lo que se busca con ésta técnica no es lo perfecto del dibujo final (que también) sino lo artesanal. El toque humano que convierte en única a cada pieza.
En esta ocasión, el diseño solicitado por el propietario de la moto era un sobrio flaming (dibujo imitando llamas de fuego) y el pinstriping consistía en un perfilado dorado de dichas llamas para darle un acabado más dinámico y artesanal.
El pinstriping se lleva a cabo mediante pinceles de mango corto y pelo largo y frondoso llamados Swordliners, capaces de retener la suficiente pintura para permitir trazos largos de una sola pasada.
Verlo en directo fue un espectáculo, porque V. Bermúdez en ocasiones parecía un auténtico contorsionista con sus manos. Os podéis imaginar la dificultad de pintar líneas rectas en un depósito curvado. Mientras trabajaba, me explicó que las técnicas de apoyo de mano para mantener el pulso y no emborronar el diseño son más que importantes. Pues un error puede implicar rehacer todo el depósito de nuevo. Nunca habría pensado que utilizar las manos como compás o mitigar el pulso fuera tan esencial en este arte.
Durante la sesión también me explicó que las pinturas que utiliza tienen que ser muy densas para que el pincel quede bien cargado y cubra bien, pero que al mismo tiempo deben contener el suficiente disolvente para que sea fácil deslizarse sobre la superficie. De lo contrario tendría que dar varias pasadas y el dibujo quedaría grumoso e irregular.
Para finalizar os dejo un detalle de la pintura junto a la superficie que utilizó para cargar el pincel, y uno de los muchos diseños que pululaban por su estudio. Éste en concreto, mezclaba el pinstriping con aerógrafo para las sombras y las iluminaciones.
La próxima vez espero tener la oportunidad de fotografiar el depósito barnizado y acabado.


















