by SALIENDODEMI

Japón

XV Salón del Manga de Barcelona

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Este fin de semana se ha celebrado el XV Salón del Manga de Barcelona con un ya esperado éxito de público. Más de 60.000 personas han pasado este año por Hospitalet para disfrutar de este evento al que acude gente no sólo de toda España, sino también de Europa.

Claro que la realidad es que, a pesar de haber tan sólo 133 expositores entre editoriales, fanzines y asociaciones, el espacio se les queda pequeño; y la oferta no difiere de la que hay en las tiendas habituales de Barcelona – aunque supongo que esto sólo lo notarán los barceloneses, y que para el resto de público seguramente es un paraíso otaku -. Y eso sin hablar de la masificación de público a determinadas horas. Imaginad: yo he ido a pasear las al final de esta tarde, último día del Salón, por aquello de poder andar, vamos.

Por otro lado y, a pesar de todos esos peros, siempre es entretenido acercarse a este evento aunque sólo sea para sacar unas cuantas fotografías de quienes acuden al Salón disfrazados de sus héroes del manga y anime (lo que se denomina hacer cosplay y que, por supuesto, proviene de Japón). Eso me hace pensar que, tal vez, lo próximo que se nos “pegue” a los españoles de los japoneses sea la dedicación al trabajo y la preocupación por mantener el entorno limpio y unas relaciones humanas sanas…

En cualquier caso, y dejando de soñar sobre el trasvase cultural japo-cañí, a continuación os dejo algunas instantáneas del Salón del Manga de éste año para que aquellos que no lo conozcan puedan hacerse una idea de cómo es:

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El disfraz de los lazos (qué ni idea de qué es) impresionaba bastante en directo.

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Los cables de Tokyo

En Tokyo, y prácticamente en todo Japón, llama mucho la atención que las calles están anegadas de cables. Cuando uno viaja a uno de los países más desarrollados del mundo no puede más que sorprenderse ante este hecho. ¿Qué hacen todos estos cables cruzando el cielo? Si en Europa todo va por el suelo ¿porqué no aquí?

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La respuesta tiene su razón de ser en los terremotos. Como el país se encuentra en una zona donde confluyen varias placas tectónicas, los terremotos son relativamente habituales y condicionan el tipo de construcciones e instalaciones del país. Por esta razón los cables están por fuera de los edificios: si un edificio cae o hay una avería en la red eléctrica o de fibra óptica, las reparaciones son mucho más fáciles cuando los cables no están sepultados. Ello arrastra otra ventaja: conectarse a la red eléctrica o a internet es muy sencillo ya que sólo hay que tirar un cable hacia el poste más cercano y hacerlo pasar por un par de calles.  Ese es el secreto de sus conexiones a internet tan rápidas y demás comodidades que en Europa no podemos soñar ni pagando un precio considerable. Y es que además, en Japón, y con una instalación y reparación tan fácil de llevar a cabo, los precios de los servicios de comunicación están por los suelos.

En la foto podéis ver como no exagero respecto a la cantidad de cables que hay en las ciudades, y además podéis observar cómo se procede para su reparación. Qué, ¿Cómo lo veis? ¿Os imagináis semejante imagen en Europa con lo ordenados que nos enseñaron a ser los romanos?


Foto-libro iphoto 日本 Japan

Impolutamente embalado, sin manchas, arrugas o error de impresión alguno, por fin, ya me llegó desde los Paí­ses Bajos el fotolibro de Apple.

Como dije en la anterior entrada, éste es el primer fotolibro que he hecho y, por supuesto, el primero con Iphoto. Lo cierto es que dudaba del tiempo que iba a tardar en llegar y del estado en el que lo haría, pero no ha tardado ni quince días desde que lo envié y ha llegado perfecto.

La calidad de la impresión es más que buena y los colores difieren tan sólo levemente en intensidad a los del monitor (son un poco más oscuros). A pesar de eso la saturación es perfecta y el encuadernado muy profesional. Vamos, que estoy realmente satisfecho con el resultado. Para que veáis cómo es el fotolibro exactamente podéis echarle un ojo al vídeo. Esta vez bajo el título de “日本 Japan” he recopilado algunas de las imagenes del viaje a Japón, pero el próximo será bien diferente…

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Pros:

- Acabado final profesional del encuadernado e impresión.

- Recibir un fotolibro diseñado enteramente a tu gusto.

- Rapidez en la impresión y envío del fotolibro.

- Relación calidad/precio.

Contras:

- Si diseñas tú la portada y la subes como imagen pierdes la posibilidad de poner el nombre del libro en el lomo.

- El programa no avisa del sangrado que tiene cada página y que se debe tener en cuenta para no perder información de la imagen en el corte y montaje del libro.

- Si quieres poner muchas hojas el precio se dispara.


Componer una fotografía

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Además de saber manejar la cámara fotográfica, aprender a componer una imagen es de lo más importante para obtener buenas instantáneas. Así, cuestiones como la perspectiva, el encuadre (¿horizontal o vertical?), la profundidad (¿defino o no el fondo?) y la luz se convierten en puntos claves para conseguir la imagen que vimos y nos llevó a tomar la fotografía.

Todo esto se puede conseguir con éxito principalmente por dos vías:

- Esperar en un lugar a que la imágen se forme frente a nuestro objetivo espontáneamente.

- Montar la imágen que queremos obtener.

Supongo que estaréis pensando que esto es lo que diferencia a un “artista” de un reportero o de un fotógrafo de estudio. Pero nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que en ambas vías encontramos fantásticos “artistas”: Cartier Bresson y Willy Ronis, amantes de lo espontáneo; y Robert Doisneau, que no dudaba en pagar a los modelos para que interpretaran la escena que él quería visualizar, por ejemplo.

Yo por mi parte respeto ambas formas de tomar una fotografía pero tengo que reconocer que cuando consigues algo por la vía de Cartier Bresson te sientes realmente satisfecho . Eso sí, esta vía te obliga a tener los ojos muy abiertos para no perder una foto digna de ser tomada.

¿Merece la pena esperar para conseguir “esa” fotografía? A vosotros os toca decidirlo.


Geishas: Pasado y presente

Si algo hay que me gusta de Japón es esa extraña mezcla de tiempo que lo inunda todo. Allí se puede encontrar el artilugio más moderno que podamos imaginar al lado de una cuchara o una tetera quien sabe de que dinastía. Para muestra, aquí tenéis una geisha con un coche a lo lejos y su teléfono móvil en la mano (como buena japonesa no podía ser de otra manera, claro).

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Al principio me pareció muy curioso puesto que las geishas hoy en día representan la tradición del país. Pero después, tras documentarme un poco, caí en la cuenta que no debiera extrañarme ver a una geisha con móvil o incluso con mp3 en sus manos. Porque las Geishas en su época fueron baluartes de la modernidad. Sí, ellas eran las que marcaban tendencia, las más modernas. Y aunque hoy en dia parezcan de lo más tradicional, han sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Al fin y al cabo, no son monjas, si no maestras del entretenimiento. No servirse de la nueva tecnología y quedar desplazadas de la sociedad sólo las habría puesto en extinción.


Sunshine city, las mejores vistas de Tokyo

Desde la planta 60 del Sunshine city (Ikekuburu, Tokyo), se puede ver a la ciudad perderse en el infinito. Las luces están por todos lados. Desde aquí uno constata que la ciudad no duerme nunca, que está demasiado ocupada en expandirse como para dormir.  Eso sí, en Ikebukuro, a parte de las vistas de la ciudad no hay mucho más que ver. Bastante paradójico.

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No es Japón todo lo que reluce

Supongo que habréis notado que la cabecera de la web está hecha de fotos de Japón. Bueno, pues esto se debe a que el último avión que he cogido me llevó al país de los tamagotchis (también me trajo). 15 días breves pero muy intensos que han dado para 32 Gb de fotos. Qué queréis, uno no viaja todavía muy a menudo hasta la otra punta del mundo. Eso sí, ¡me queda mucho trabajo por delante! En 32 Gb caben muchas fotos, y ahora toca  seleccionarlas, recuadrarlas y retocarlas. Aunque no me voy a quejar por ello. No hay nada que me guste más que tener mucho material fotográfico para poder trabajar. La fotografía, junto con la escritura, es una de las pocas actividades de las que disfruto más del proceso de creación que de lo que es el resultado final.

Como podréis imaginar esta “casa en las afueras” se va a nutrir durante una temporada de fotos de Japón. Pero no desesperéis los alérgicos a los monográficos, que no sólo de Oriente se vive, y las fotos e impresiones irán llegando poco a poco.

Por el momento os dejo con fotos de algunos de los barrios de Tokyo. Como podréis comprobar son muy diferentes entre ellos a pesar de formar parte de la misma ciudad. Tal vez el hecho de que cada uno de ellos esté dedicado a un público diferente sea lo que los diferencie tanto a los unos de los otros. Por orden:

Shibuya, el barrio de los adolescentes ávidos de moda

Ginza, la Quinta Avenida de Tokyo

Roppongi Hills, el barrio donde los extranjeros salen de fiesta

Akihabara, el paraíso tecnológico-freak

En próximas entradas, más barrios de Tokyo.

Shibuya

Ginza

Roppongi Hills

Akihabara

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