Fuji Finepix X100: Toma de contacto (1ª Parte)
Como ya os comenté en el post en el que os enseñaba el anuncio de la Fuji Finepix X100, tenía pensado hacerme con esta cámara. ¡Aunque no creía que fuera tan pronto! Y es que parece que los reyes magos se han adelantado y me han sorprendido con este regalo inesperado. ¡Mil gracias!
Aún no he tenido oportunidad de dedicarle todo el tiempo que se merece, pero conforme lo vaya haciendo subiré mis impresiones sobre este oscuro objeto de deseo cuya llegada se vio retrasada por los acontecimientos ocurridos en Japón el pasado 11 de marzo.
Pero será mejor que entremos en materia. Lo que primero llama la atención de la Fuji Finepix X100 es su aspecto retro o vintage sin lugar a dudas. Una apuesta más que interesante de los chicos de Fuji. Debo confesar que he vuelto a sentirme como cuando sacaba a pasear a mi Yashica FX-3 Super 2000. Sí, ya sé que la presentación de la cámara no es lo que hace las fotografías, pero tranquilos, avancemos poco a poco.
Por supuesto, la cámara viene sin ningún accesorio. Y tal y como expliqué en su momento sacar a la calle una cámara sin filtro protector ni funda resulta arriesgado. ¡¿Quién quiere volver a casa con una ralladura en la lente?! Así pues lo primero es lo primero: ir en busca de los accesorios que van a proteger nuestro instrumento de trabajo.
Cual ha sido mi sorpresa al descubrir que el suministro de accesorios para esta cámara aún no está normalizado. Ha sido francamente difícil encontrar alguno de sus complementos. Aunque no imposible. Lo primero que localicé fue la funda. Y no os penséis que fue en una tienda especializada. ¡Qué va! Como no la encontraba en ninguna tienda mi desesperación me llevó a llamar al teléfono de información de la Fnac y cual fue mi sorpresa cuando me dijeron que estaba disponible en el centro comercial de las Arenas “¡Cómo! ¿Cuánto ha dicho?”. Sí, el precio de la funda es de 99 €, el mismo que un objetivo 50mm 1.8 de canon. Pero en cuanto la tuve entre mis manos fue imposible pensar en otra funda. Piel marrón de primera calidad, con costuras a la vista y que se adapta a la cámara como un guante. Sólo hizo falta imaginarme cómo va a envejecer el material para acabar de decidirme.
En cambio, lo más importante, el filtro protector fue otro cantar. Para poder instalarlo hace falta un anillo adaptador y el original de Fuji aún no está en ningún comercio. Así que he tenido que acudir a un clónico de JJC. El color es ligeramente diferente al original pero casi no se aprecia, cuesta la mitad y también viene con un parasol. ¡Peeeero! Siempre hay un pero, al poner la rosca adaptadora y el filtro, la funda de piel dejó de encajar tan bien. ¡Qué se le va a hacer! Prefiero tener la lente protegida a que cierre perfectamente.
Y por último le he puesto un protector al lcd de GGS 7D, que son rígidos, fáciles de poner y muy resistentes. ¡Ya está! No con poco esfuerzo pero la cámara ya está tuneada y lista para salir a la calle a comprobar si por dentro luce tan bien como por fuera.
Nos vemos en el próximo post con las primeras imágenes tomadas con este monstruo de cámara.
Le temps glisse
Me acompaña la sensación perpetua de que cada segundo pierdo algo irrecuperable.
La fuerza de la mirada
En fotografía la mirada es el ángulo desde el que el fotógrafo ve las cosas. Es decir, la manera en la que el fotógrafo percibe el mundo. Llevo bastante tiempo estudiando esto de “la mirada”, que más que un concepto a veces se me antoja una incógnita filosófica.
Admiro a algunos fotógrafos que dominan la técnica, y a muchos otros que muestran la humanidad del mundo desnuda de artificio. Y conforme más estudio el tema y analizo las imágenes que más me gustan, empiezo a dudar que el mérito de “la mirada” sea del fotógrafo. Sí, quien dispara la cámara es quien compone la imagen, pero es el fotografiado quien regala el sentimiento al fotógrafo. Sin su mirada no habría fotografía.
Entonces, ¿qué diferencia “la mirada” de un fotógrafo de la de otro? Porque dado que las reglas de composición son limitadas, eso haría que todas las imágenes fueran idénticas. Solo cambiaría el sujeto u objeto fotografiado. Y no negaré que en muchas ocasiones las imágenes me parecen todas iguales. Pero si escucho con atención, descubro que hay algo que hace sobresalir sutilmente a algunos fotógrafos. Y eso que les diferencia no es más que el tema que escogen fotografiar. Porque aunque sólo compongamos, “la mirada del fotógrafo” es aquello que se decide fotografiar y lo que nos lleva a hacerlo. Esto me hace pensar que la fotografía no es más que un modo de desnudarse a través del mundo, de contar tu propia historia y tu modo de relacionarte con tu entorno a través de unas pocas imágenes que quedan para siempre grabada en la retina. Supongo que no es más de lo que hace todo el mundo, con la diferencia que los fotógrafos deciden compartirlo.
Y vosotros, ¿cómo entendéis “la mirada del fotógrafo”?
En la fotografía que ilustra este post podéis ver a Lola. Os puedo asegurar que tardó en acercarse a mi y, después, aún más en regalarme esa mirada. Aún intento descifrarla.
Fuji X100, el anuncio
Supongo que si os gusta la fotografía ya habréis oído hablar de la nueva Fuji X100. Una cámara con un aire muy retro, óptica fija (tiene un objetivo de 35mm y no se le puede cambiar), visor óptico y que se ha llevado todos los premios habidos y por haber. Pero quizás aún no hayáis visto el anuncio con el que se promociona en Japón.
Para aquellos que no la conozcáis comentaros que la Fuji X100 no es una cámara barata precisamente y que por supuesto tiene sus limitaciones. Nadie la recomienda como equipo básico pero sí como complemento a una réflex y sobretodo para situaciones con poca luminosidad o para streetphoto. Aunque este no es el objeto del post sino, como he dicho, mostraros el video promocional de esta cámara dirigido por James Leung y con muchas influencia de Araki. Sí, es algo sensacionalista pero no se puede negar que es una delicia visual.
También os dejo una interpretación del inglés de la narración del vídeo (¡que mi nivel de japonés aún no llega para traducirlo directamente!):
0:06 – Como un perro callejero, tomo fotos aquí y allá.
0:18 – Puede que creas que una fotografía es sólo un documento. Yo creo que es un recuerdo.
0:27 – La historia algún día desaparecerá.
0:31 – Pero los recuerdos vivirán siempre.
0:35 – Sentiremos cerca los días pasados.
0:44 – Una imagen, los que la toman, los que son captados a través de la lente,
0:50 – de la cámara. ¿Es el mismo momento para los tres?
1:08 – Me pregunto si este mundo es un cementerio
1:27 – Me pregunto si estoy vivo.
Después de mucho investigar al respecto y vista la calidad del aparato, ya os adelanto que no tardaré mucho en hacerme con una. Si queréis saber más sobre ella, os recomiendo los estupendos artículos de The W side.
Retos de la familia fotera: Miedo
Esta es mi tercera participación en los Retos de la Familia Fotera y la última hasta después de las vacaciones. En esta ocasión el tema era Miedo y, aunque he utilizado el rojo para la composición, he dejado de lado la sangre y las entrañas y me he decantado por una representación del miedo psicológico. Ese que se engancha en la boca del estómago y no deja salir a los gritos. Angustia y miedo a la vida en forma de pastilla roja.
El resto de participantes en esta lista.
Retos de la familia fotera: Transparencia
Vuelvo a participar en los “Retos de la familia fotera“. Este mes el tema propuesto era TRANSPARENCIA y ha estado patrocinado por SanDisk. Debo reconocer que ha sido duro y que la imagen resultante se aleja de las imágenes que tomo habitualmente en cuanto a nitidez y composición se refiere.
La imagen consta de tres sombras de la misma persona proyectadas en una pared blanca. En la imagen sin procesar las sombras eran magenta, amarillo y azul pues se generaron con tres bombillas de estos colores situadas en diferentes lugares de la sala. Sin embargo en el revelado digital cambié la tinta para dar una sensación más angustiosa y evanescente. Ahora, no sé porqué, me apetece tomar imágenes para carteles de terror.
Las imágenes del resto de compañeros las podéis ver aquí. 
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¿Qué hace un laboratorista?
Esta semana mi queridísima V. se presentó en casa cargada de llaves USB para seleccionar las imágenes de tres de sus viajes y con el encargo de revelar con mi voz esas imágenes. Pero antes os pondré un poco en antecedentes:
En fotografía el laboratorista o positivador es el que realiza el tratamiento de la imagen que el fotógrafo tomó. Es decir, quien revela la fotografía y le da su aspecto final. La mayor parte de las veces es el propio fotógrafo quien se encarga de esta tarea, pero no son pocos los grades fotógrafos que sólo se dedican a la captura de las imágenes y que disponen de un laboratorista de confianza que imprime su propia voz a las imágenes. Sin ir más lejos a Cartier-Bresson, por ejemplo, nunca le sedujo el trabajo de laboratorio y en raras ocasiones realizó el mismo sus copias. Joan Colom, el famoso documentalista de las ramblas de Barcelona, dejaba el revelado en manos del Fotoprix de la calle Pelayo de la misma ciudad. Y Jean Loup Sieff deja el positivado de sus imágenes siempre al mismo laboratorio y positivador.
La labor del positivador, aunque es una profesión en recesión, es tan importante que en muchas ocasiones consiguen tanto renombre como los fotógrafos para los que trabajan. Es el caso por ejemplo de Juan Manuel Castro Prieto. Al que se le conoce en el mundo de la fotografía principalmente por ser el responsable del aspecto final que tienen los positivos de Cristina García Rodero, Chema Madoz y Alberto García Alix. Lo que resulta sorprendente de su trabajo es que consigue dar un acabado diferente a las imágenes en función de la visión de cada uno de los fotógrafos para los que trabaja. Como podréis imaginar, el trabajo de un positivador es muy importante pues en función de en manos de quien se dejen los negativos, el resultado final puede ser muy diferente.
A continuación, y con toda modestia, os dejo tres ejemplos de mi primera experiencia en la positivación de imágenes de otro fotógrafo:
Con esta imagen estuvimos discutiendo un buen rato, pues V. no le acababa de gustar. Consideré que el color en la imagen era demasiado uniforme y plano, pero que tenía suficiente contraste y matices para funcionar en blanco y negro. El problema de la versión en color es que la vista se iba directamente a la camiseta roja y hacía la lectura de la imagen un poco difusa. En cambio, al pasarla a blanco y negro y dar algo de brillo a los ojos del hombre, la mirada se va directamente a él, después a las dos chicas, al fondo y finalmente a las esquinas superiores, que vuelven a dirigir la vista al hombre. Así la imagen se encierra en si misma creando una atmósfera mucho más atrayente
El problema de la imagen de la izquierda es que la mirada va al niño directamente, quitando fuerza a los ojos de la niña. En el revelado final, la mirada del lector va primero a los ojos de la niña y, ¡sorpresa!, un niño apretujado en el borde de la imagen que quiere salir en la foto. Con unos sutiles cambios se consigue que la fotografía se lea de izquierda a derecha en lugar de derecha a izquierda.
En esta ocasión faltaba detalle en la camisa del niño (aunque en el negativo no había gran cosa más, conseguí recuperar algo), y para dar más fuerza a la mirada había que eliminar el señor de blanco del fondo, que distraía la atención de la expresión del niño.
Os puedo asegurar que he disfrutado como un niño, que he aprendido mucho sobre la visión de otro fotógrafo y sobre cómo releer una imagen. En resumidas cuentas: me he dado cuenta de lo que me gusta de la fotografía: que permite contar historias dirigiendo la mirada del espectador a través de la imagen, y que si no se dirige bien la mirada del espectador no va a entender la intención de nuestras fotografías.
Y vosotros: ¿habéis revelado alguna vez fotografías que no sean las vuestras propias? ¿Qué impresiones habéis tenido?
Retos de la familia fotera: Polos Opuestos
Hoy subo una imagen para participar, junto con otros 59 blogs, en el último reto de la Familia Fotera. El reto consiste básicamente en responder con una imagen al tema propuesto por la comunidad, y el día señalado todos los fotógrafos suben su interpretación del reto a sus blogs.
Sin lugar a dudas una buena manera de aprender de los compañeros y de sorprenderse de las múltiples maneras en las que se puede materializar una idea partiendo todos del mismo punto.
En esta ocasión el tema era: “Polos Opuestos”. Por mi parte, he decidido realizarlo mediante la imagen que acompaña este post. Se me ocurrió contraponer la construcción y la destrucción, la vida y la muerte. Ya que si bien son los polos opuestos de todo acto de creación, ambos conceptos se sostienen el uno sobre el otro. Pues, como en la imagen, para nacer es habitual que otro caiga. ¿Ley de vida? Al mismo tiempo me gustaba la idea de una vida que se abre camino sobre los restos que contuvieron muchas otras antes. Y como recordaba un rincón de Barcelona en proceso de demolición… El resultado os toca juzgarlo a vosotros.
Para finalizar os dejo el enlace con la lista de participantes. Así podréis ver también cómo el resto de fotógrafos han materializado este último reto.
Mirando la vida pasar (II)
…los goces simples son los mejores, como sabe cualquier egoísta inteligente… Uno de los secretos de una vida feliz es la continuidad de los pequeños placeres, y si algunos pueden ser baratos y conseguidos sin demora, tanto mejor…
El mar, el mar de Iris Murdoch
Henri Cartier-Bresson, el DVD
Ya iba tocando un post sobre Henri Cartier-Bresson, el gran genio de la fotografía humanista, y el culpable de que empezara a ver esto de la fotografía como algo más que un modo de conservar las recuerdos de las vacaciones. Aprovecho para ello una de esas joyas poco habituales en DVD que en su día distribuyó en España Avalon Productions.
Cartier Bresson es una leyenda viviente. No hay ningún otro fotógrafo tan citado para hablar de “fijar el momento decisivo”. O lo que es lo mismo, de la “técnica” fotográfica que consiste en esperar a que todos los elementos se alineen para formar una imagen mágica. Por algo se podría decir que fue uno de los primeros en definir dicho concepto.
Empezó como fotógrafo en 1931, después de participar en una expedición a México. Antes había estudiado filosofía y pintura. Y tras trabajar para los grandes periódicos internacionales y ser tomado como prisionero de guerra, acabó fundando junto a Robert Capa, David Seymour y George Rodger la primera agencia cooperativa fotográfica del mundo (“MAGNUM“). Posteriormente viajó por todo el mundo en busca de esos instantes robados al tiempo. Os recomiendo las colecciones de Europa (Paris concretamente) y Asia, son mis preferidas.
Imágenes propiedad de la fundación Henri Cartier-Bresson
Lo que no todo el mundo sabe es que también trabajó en el mundo del cine y que incluso realizó varios documentales sobre la España republicana. Ese es el contenido del DVD 1, los siguientes 5 documentales:
- Victoria de la Vida
- España vivirá
- El retorno
- Impresiones de California
- Southern Exposures
Pero lo que es realmente interesante, al menos para mi, es el DVD 2 donde están las entrevistas y reportajes más importantes que le realizaron. Una verdadera joya documental con la que es fácil aprender del maestro y de su carácter. En él se nos muestra su estudio, su visión de lo que es la fotografía, cómo seleccionaba sus contactos y un largo etcétera. Supongo que es evidente lo mucho que he aprendido de sus imágenes, y cuánto le admiro. Y no es para menos. A través de estos reportajes aquellos de entre vosotros que no lo conozcáis (difícil), abriréis una puerta a un modo de hacer muy diferente al actual. Sí, el dominaba la técnica, pero ese no era su objetivo, sino otro muy diferente: traspasar la frontera de lo mundano y capturar la inmortalidad de la vida de ese segundo exacto que se generaba frente a su Leica. Lamentablemente en youtube no he encontrado la versión en castellano de ninguno de estos reportajes (el de “CONTACTOS” es un caramelo), sólo una subtitulada en inglés no incluida en el DVD. En cualquier caso, disfrutadlo que no es para menos:
Fotografía lo que te gusta
Estos días, siguiendo los consejos de David Duchemin, estoy haciendo un listado de lo que me gusta fotografiar. Quiero conocer mi imaginería fotográfica para poder refinarla. Y sí, entre otras muchas cosas, me he dado cuenta que en más de una ocasión acabo disparando delante de una fachada. Algo que tenía por anecdótico lo he descubierto como recurrente en mi galería de imágenes.
Incluso he encontrado un par de post al respecto:
Tengo claro que no es la arquitectura en sí lo que me llama la atención. Sería demasiado fácil. Al fin y al cabo, los arquitectos construyen ordenando rectas y curvas y eso a la fotografía le viene muy bien. Pero no, lo que me hace apretar el disparador son aquellos edificios que están tan impregnados de sus habitantes, que hasta en sus fachadas puede reconocérselos. Viendo éstas imágenes me viene una idea a la cabeza: ¿qué tal sería ir al otro lado de esas fachadas para fotografiar la realidad de esas personas? Definitivamente creo que la fotografía me está llevando mucho más lejos de lo que pensaba la primera vez que sostuve una cámara entre las manos.
Canon 85mm f/1.8 USM
Después de darle muchas vueltas a cual iba a ser el siguiente paso a dar en cuanto a equipo fotográfico se refiere, ayer me hice con el Canon 85mm f/1.8 USM. Prové varias opciones de focales y barajé también el Samyang 85mm f/1.4. Éste último, aunque és más luminoso, tiene enfoque manual. Así que me decanté por el Canon, que por unos eurillos más tiene enfoque ultrasónico. Una verdadera gozada. Ésta es la primera ampliación del equipo de este año, pero no la última.
A continuación os dejo las primeras imágenes que he capturado con este objetivo. Prácticamente todas a f/1.8.
Esta fue la primerísima imagen. Retrato de uno de los vendedores.En ella se aprecia el bokeh tan bonito que tiene este objetivo.
Libros para el fotografo: “Fotografía de alta calidad” de José M. Mellado
Si hay algún fotógrafo que enseñe de forma clara cómo utilizar Photoshop para mejorar nuestras fotografías digitales, ese es José María Mellado. Sí, lo sé, hay cientos de libros al respecto, pero muy pocos (de hecho no conozco ninguno aún) que lleguen al nivel de éste. ¿Qué lo hace diferente? Pues que no intenta enseñar todas las posibilidades de Photoshop, sino que expone su propio método de trabajo desde que ya ha capturado la imagen hasta su impresión. Cómo calibrar el monitor, qué equipo elegir para trabajar, para qué sirven los megapíxeles, cual es el mejor modo de transformar una imagen de color a blanco y negro, capas de ajuste, retocar sin degradar la imagen… Cuestiones todas ellas enfocadas de un modo muy ameno y práctico. Resultado: sólo muestra aquellas herramientas de Photoshop que son útiles para el fotógrafo. Lo cual permite al neófito no perderse en la inmensidad de este programa. Os puedo asegurar que tras su lectura uno sabe que ha crecido como fotógrafo.
Esto provoca un efecto colateral: las fotografías tienden a “mellear”. O lo que es lo mismo: existe el riesgo que el acabado final de todas nuestras imágenes sea muy parecido, entre ellas, y con las del Sr. Mellado. Por lo que a mi respecta reconozco que he hecho como mías algunas de las técnicas que expone, otras las he desechado y muchas las he adaptado. Creo que es lo que mejor que se puede hacer. Aprender de quienes saben hacer lo que te gusta. Pero por supuesto sin copiarlos. Uno debe enriquecerse para expresar lo que quiere decir y cómo quiere decirlo. Al fin y al cabo, si nuestras fotos son como las de “perico de los palotes”, nunca serán nuestras, porque no mostraran nuestro modo de ver el mundo. Aunque no por ello debemos dejar de estudiar como obtienen sus imágenes los demás fotógrafos. Y este libro es una buena oportunidad para ver el trabajo de un fotógrafo desde dentro, porque en él Mellado descubre toda su técnica.

¿Merece pues la pena hacerse con este libro? Para mi fue muy práctico cuando empecé con esto del retoque digital, y aún a día de hoy consulto de vez en cuando mi ejemplar de “Fotografía digital de alta calidad”. Así que la respuesta es un rotundo sí.
Llegado a este punto estoy seguro que alguno dirá: “Pero si ya hay un segundo libro, ¿porqué me habla éste de un libro basado en Photoshop CS2?”. Pues porque tras la lectura del recientemente publicado “Fotografía de Alta calidad”, tengo la sensación que se trata de una reescritura del mismo libro. Es cierto que se ha actualizado el texto para adaptarse a las versiones más recientes de Photoshop, que las imágenes son nuevas y que hay un par de nuevas técnicas, pero en definitiva nada sustancialmente diferente. Es más, si me apuráis, todas las nuevas técnicas que ofrece este libro se pueden descargar de la página web oficial como acciones de Photoshop. Si tienes el primer volumen, para mi no tiene sentido hacerse con el segundo.
Conclusión (por si no quedó claro): por su modo rápido y efectivo de adentrarnos en el mundo de Photoshop y de ofrecernos un método que mejore nuestro flujo de trabajo, el libro de Mellado es tanto un buen punto de partida para el principiante en el mundo del retoque, como un imprescindible en cualquier biblioteca de fotografo.
Referencias:
- Web oficial “Fotografía digital de alta calidad” (primer libro).
- Web oficial de “Fotografía de alta calidad” (segundo libro).
Fotografía en plató (I): primeras impresiones
La semana pasada tuve a mi disposición un plató fotográfico con tres focos Bowens GM500 (dos de ellos con difusores de luz) y un cromalite Q-750 sincronizados a la cámara. Además, dos de los Bowens y el cromalite colgaban de unas barras corredizas ancladas en el techo que permitían llevar la luz a donde más me gustara. Vamos, como podéis ver en la primera imagen de éste post, un lujazo de espacio que fue mío durante dos horas y media.
Pero por supuesto el espacio y los cachivaches no son lo más importante. Porque sin modelo no se hace na’ de na’. Así que, a un toque de teléfono ryze_hanze acudió al plató sin dudarlo para someterse a mis indicaciones. ¡Muchas gracias por la paciencia!
La experiencia: increíble. Ya os digo que ahora que tengo acceso al plató voy a aprovecharlo al máximo. ¿Qué mejor para estudiar las fuentes de luz que poder manejarlas a tu antojo en un plató? Por supuesto, luego hay que aplicar toda esta práctica, y adaptarla, a la fotografía de calle que es lo que me gusta. Me queda mucho que aprender en cuanto a iluminación se refiere, pero puedo asegurar a los que se introducen en esto de la fotografía que éste es un buen paso para mejorar. Claro que acompañarlo de un buen profesional a nuestro lado y de la lectura de un manual del tipo “Iluminación para una fotografía impresionante” de Joe McNally, nos hará crecer mucho más como fotógrafos. Veremos en diez sesiones de plató, cuánto consigo mejorar en esto de la iluminación.
De momento os dejo una escueta selección de cinco imágenes de las más de trescientas fotos que sacamos durante la sesión. La serie se titula: It’s me! SALIENDODEMI®.
Ahora sólo me queda resolver una cuestión para la próxima sesión: ¿Quién será la próxima víctima dispuesta a posar “SALIENDODESI”?
Colección de ventanas
Hoy os traigo uno de esos antes y después que tanto me gustan. Concretamente una colección de ventanas capturadas en Dublín (Irlanda). ¿Qué me llamó la atención de esta imagen? Pues, además de sus lineas rectas y su orden compositivo, que contra más observaba las fachadas más parecían éstas devolver mi mirada multiplicada por 100. Y me sentí pequeñito ante semejante perspectiva ¿Quién nos observará tras los cristales? Éstas reflexiones sobre la realidad, son una de las muchas razones por las que esto de la fotografía engancha.
Pero por supuesto, lo que vi y que os muestro como primera imagen de este post, no es exactamente lo que captó la cámara:
Conocer nuestra cámara: ¡¿Por dónde empiezo?!
Como utilizaremos lenguaje específico de aquí en adelante, a continuación encontraréis un fantástico diagrama en español e inglés de las partes de una cámara que Senseidani ha diseñado especialmente para nuestra página. Así, siempre que tengáis una duda sobre de qué estamos hablando exactamente, podréis acudir a este post. Pero tranquil@s, el vocabulario se domina rápidamente:
Bien, ya tenemos nuestra nueva cámara, nos hemos comprado un filtro para proteger el objetivo del polvo y de nuestra torpeza y, ¿ahora qué? ¿Cómo empiezo a hacer esas maravillosas fotos de las que sólo es digna esta super cámara?
Pones el ojo en el agujero, presionas el botón y miras la pantalla. Bueno, sólo es una primera foto pero esperabas algo mejor. ¡Si hasta ha salido algo borrosa! No te preocupes, suele pasar con una primera cámara que las ganas de empezar a fotografiar nos hacen saltar un paso importante (al menos la primera vez) para hacer fotos “decentes”: Leer el manual de instrucciones. Si, si, ya sé que no sois de los que suelen leer los manuales, que vais apretando los botones hasta que dais con la solución. Pero creedme que esta vez no va a ser así. Dedicar un momento a leer el manual os va a ahorrar mucho tiempo y, además os va a empezar a dar algo de vocabulario para poder hablar con propiedad sobre el Arte de la fotografía. Porque no es lo mismo poner el ojo en el agujero de la cámara y apretar el botón, que mirar por el visor y presionar el disparador. ¿Tonterías técnicas? Ya me lo direis cuando estéis leyendo un manual menos “humano” que éste y no entendáis ni jota. Son pocas las cosas en la vida que vienen con manual, para una que nos gusta y que viene con uno de serie, dediquemosle algo de atención.
Si no queréis leerlo en profundidad (porque también es verdad que hay cosas que no sirven para nada), al menos echad un ojo a:
- Las partes de la cámara: Saber cómo se llama cada parte, como os he dicho, os va a ser muy útil más tarde.
- Conocer los modos de disparo que tiene la cámara: Normalmente en la parte superior de la cámara encontraréis unos dibujos. Cada uno de ellos es una configuración pregrabada en la cámara que se recomendada para una situación en concreto (retrato, paisaje, fotografía nocturna…)
- La sección de técnicas de fotografía: Todos los manuales tienen esta sección (unos más detallados que otros) con unas bases mínimas para que nuestras fotos empiecen a parecerse a lo que queremos que sean. En esta sección encontraréis:
- Profundidad de campo: que sirve para indicar cómo y hasta qué profundidad queremos que la imagen esté definida o borrosa.
- Balance de blancos: explica cómo calibrar la cámara según si las fotos se toman en interior o exterior para que el blanco de las imágenes sea realmente blanco.
- Tomar fotografías en ráfaga: expone cómo configurar la cámara para que tome varias imágenes cada vez que presionamos el botón de disparo.
- Configurar la calidad de la imagen: en esta sección explicarán cómo seleccionar la calidad-tamaño de la imagen que tomemos (sobre esto volveré más adelante).
Vuelvo a repetir que sé que os puede parecer que leer el manual es algo obvio, pero no por ello es menos importante. En cualquier caso, aquí no vamos a explicar en profundidad la profundidad de campo, el balance de blancos… (al menos no como secciones independientes), así que ya podéis leer bien el manual de vuestra cámara. Tranquilos, es muy sencillo, al fin y al cabo sólo es un manual de uso.
NOTA1: Si comprasteis la cámara de segunda mano o el manual venía en todos los idiomas del mundo menos en español, seguramente aquí podréis encontrar el manual de vuestro modelo de cámara en concreto.
NOTA IMPORTANTE: Por mucho que vuestro manual lo recomiende, ni se os ocurra poner la cámara en modo automático y trabajar así siempre. Si os habéis gastado un dinero en una réflex es para sacarle provecho, no para enseñar lo bonita que es. Así que empezad a olvidar los modos automáticos y, siempre que sea posible, experimentad con el modo manual.
Exposición a ver: Las fotografías de Stanley Kubrick
“Stanley Kubrick Fotógrafo” es, sin lugar a dudas, una exposición de visita obligatoria para cualquier amante de la fotografía. ¿Que qué descubriremos en ella? Pues nada más y nada menos que más de 200 imágenes capturadas por el famoso director entre 1945 y 1950, cuando sólo contaba con 17 años y ya realizaba reportajes para la revista americana “Look”.

La muestra se compone de 9 series fotográficas donde descubriremos cómo el talento narrativo de Kubrick ya destacaba a tan temprana edad. En ellas queda claro su gusto por la belleza femenina, la sexualidad, la libertad, así como por los detalles, insignificancias para otros, y que más tardé serían la “marca de la casa” de sus películas. Aunque, si debo ser sincero, lo que más me ha sorprendido ha sido el hecho que una parte importante de estas series sean posados. Sí, no sé limito a capturar una imagen, sino a construirlas tal y como las tenía en su cabeza. El resultado: una especie de crónica social de la época que más que hablar de sus protagonistas, nos muestran a Kubrick en toda su esencia. Imposible que éstas fotografías no te lleguen, os lo aseguro. Claro que ahora, me resulta más interesante el Kubrick fotógrafo que el director de cine.


En fin, como he dicho ésta es una exposición de visita obligada para cualquier amante de la fotografía. La única pega es que – al menos de momento -, sólo puede visitarse en Venezia, del 28 de agosto al 14 de noviembre de 2010, y en el Istituto Veneto di Scienze Lettere ed Arti. Yo llegué por casualidad, pero os aseguro que la exposición es una excusa perfecta para viajar a la ciudad en la laguna.
Por si os queréis hacer una idea más clara de la muestra, aquí os dejo el tique de entrada a la página oficial de la exposición:
Los Filtros Protectores
Bueno, aunque nos ha costado decidirnos, ya nos hemos hecho con nuestra primera réflex. Lo sé, al sostenerla parece que hemos comprado un monstruo lleno de botones que no llegaremos a dominar nunca. ¿Porqué no nos habremos comprado una cámara compacta como todo el mundo? Pero entonces vemos el libro de la agencia MAGNUM en la estantería de nuestra biblioteca recordándonos el placer que debe provocar conseguir robar semejantes imágenes al tiempo. Respiramos profundo. Sí, hemos tomado la decisión adecuada. Claro que, ¿por donde empezamos ahora?
Pues bien, antes de nada, y si no lo habéis hecho todavía, os va a tocar ir a una tienda de fotografía para conseguir un filtro que proteja vuestro objetivo. Tal y como os dije en el primer post de esta serie, éste es un gasto imprescindible. Los motivos son dos:
- El filtro va a proteger el objetivo de ralladuras.
- Si se os cae la cámara al suelo (que ya sé que esto no lo teníais previsto), protegerá al objetivo.
Quizás os parezca que exagero, pero en mi caso el filtro me ha salvado de tener que comprarme un objetivo en dos ocasiones. Sí, el filtro ha quedado hecho añicos, pero la lente no se ha rayado ni roto. Y compensa gastarse 20 euros en un filtro, que 150 en un objetivo barato por culpa de una caída tonta. Así que mi recomendación es que ni siquiera uséis la cámara sin un filtro protector. Es la mejor manera de cuidar nuestra inversión.
Diréis, ¿y porqué no me lo recomendaron en la tienda donde compré la cámara? ¡Aix!, si hubiera un verdadero profesional en cada comercio… Pero tranquilos, con el tiempo, el mismo dependiente que no os prestó la suficiente atención o se acabará convirtiendo en un verdadero asesor o lo cambiaréis por otro con más conocimientos.
Tipos de Filtros
No me lo puedo creer, ¡hay más de un tipo de filtro!

Tranquilos, de momento sólo os tenéis que centrar en dos:
- Ultravioleta ( UV ) : Absorbe los rayos ultravioletas eliminando la bruma que hay en el cielo. Es totalmente transparente y ideal para dejarlo siempre en el objetivo para protegerlo.
- Skylight : Es igual que el UV, con la diferencia que tiene un color rosado muy suave, para eliminar la dominante azul que se crea en las sombras cuando fotografiamos en exteriores. Vamos, que elimina parte del azul en las sombras y os dejará unos cielos más reales y espectaculares.
Personalmente utilizo siempre el Filtro ultravioleta neutro como protector permanente en todos mis objetivos, pero un skylight puede ser también una buena opción si en vuestra ciudad los cielos son muy azules.

Para finalizar, y aunque hablaré de él más adelante, es interesante que os suenen los denominados filtros polarizantes o polarizadores, que sirven para eliminar reflejos en agua y cristal, filtran el color azul y eliminan luz de la imagen final. Para que os hagáis una idea, el filtro polarizante seria como ponerle unas gafas de sol a la cámara que gradúen su oscuridad según la luz a la que se las exponga. Aunque considero este filtro imprescindible, no es el más apto para proteger el objetivo porque elimina mucha luz en las imágenes capturadas.
Quiero una buena cámara para hacer fotos…
¡Cuántas veces habré escuchado esta frase! Lo curioso es que en todas las ocasiones, el sujeto que pregunta ya ha mirado cámaras por su cuenta y tiene un par de modelos en mente. Normalmente la siguiente frase hace referencia al presupuesto que tiene para invertir en una nueva cámara. Lo cual es sensato. Sin embargo, lo que no tienen muy claro es qué quieren hacer con la cámara en cuestión.
Hoy en día existen multitud cámaras en el mercado (en cuanto a precio y funciones se refiere), pero lógicamente no todas ofrecen lo mismo. Es más, si me apuráis mucho, de aquí a no demasiado tiempo hasta con un teléfono móvil se podrán hacer fotos más que decentes. Pero estudiar todas los aparatos fotográficos para saber qué cámara elegir es inviable. Sí, hay revistas y webs especializadas que nos pueden orientar, pero ninguna de ellas adivinarán qué queremos exactamente.
Lo primero que siempre pregunto al sujeto en cuestión es: ¿para qué quieres utilizar la cámara?. A lo que siempre, invariablemente, obtengo un “Para hacer fotos”. Después de escuchar esta respuesta hasta la saciedad creo que es el momento de enfocar el asunto con un ángulo distinto. Mmm, ¿qué tal: “¿retocarás las fotos por ordenador?” ? Sí, creo que esa es la pregunta concreta, y lo que marca la diferencia entre los que antiguamente usaban cámaras desechables o las que regalaban con una bolsa de congelados, y los que se pasaban horas (si era necesario) esperando a que un grifo dejara caer una gota de agua para conseguir la imagen exacta que querían. Ojo, no penséis que menosprecio las cámaras de los congelados. En su época yo también tuve una, y cumplió con creces su cometido. Pero mi afán de querer saber más la relegó al cajón donde mi madre guardaba aquellas agujas de tricotar que nunca le vi usar.
Qué quiero decir con todo esto. Pues que no es necesario comprar la mejor cámara que podamos pagar, sino la que mejor se adapte a nuestras necesidades. Para qué quiere alguien que sólo saca la cámara de fotos para los cumpleaños o para salir de fiesta, un aparato con 80.000 gadgets. Si sólo quieres documentar el momento para ponerlo en un marco digital, en un álbum de fotos o para subirlo a facebook, no necesitas nada complicado. En estos casos lo más práctico es una cámara compacta digital de mínimo 6 megapíxeles. En cuanto a marcas y demás… En este caso concreto, y en mi opinión, es indiferente. Las cámaras digitales compactas actuales son muy similares y la diferencia no es exagerada. Que sí, que sí, ya sé que los que tengáis más experiencia en esto de la fotografía os estaréis tirando de los pelos. Pero igualmente, estaréis de acuerdo conmigo en que conceptos como la luminosidad de la óptica, apertura de diafragma, estabilizador de imagen, formato RAW, tipo de enfoque, etc., etc., etc.; no son importantes en estos casos, porque lo que se busca es no perder tiempo al tomar la fotografía. Teniendo en cuenta esta prioridad, cualquier cámara cumple sus necesidades. Eso sí, ¡tampoco os vayáis al LIDL o al ALDI a comprarla! En tiendas como la Fnac tendréis una buena variedad de precios (entre 150 y 200 Eur es un precio más que razonable para estos casos) y podréis elegir colores y tamaños según vuestro gusto.
Os estaréis preguntando, y los que queremos mejorar en esto de la fotografía ¿qué cámara necesitamos? Pues dependerá de vuestro recorrido en el mundo de la fotografía y el tiempo que queráis dedicarle a partir de ahora. Si queréis que la cámara lo haga todo porque no tenéis tiempo para parar a configurarla y no queréis retocar las imágenes, pero queréis algo más de calidad que vuestra antigua cámara: os recomiendo la gama de compactas Canon Powershot o una Panasonic Lumix. Ambas con una gran variedad de ópticas, todas ellas más que luminosas y aceptables (las Panasonic siempre con óptica Leica, por supuesto). En cualquier caso, yo dejo la pregunta en el aire: ¿si queréis que todo sea automático, necesitáis una cámara nueva de mayor calidad?
En cambio, para los que sí quieren invertir tiempo (retocando sus fotos) y un mínimo de dinero (porque ya aviso que no es una afición barata), la opción sólo es una: una cámara réflex. ¿Cuál? Si van a comprar su primera réflex siempre les recomiendo una canon eos 1000D (unos 300 Eurs). En mi opinión es, sin lugar a dudas, por lo asequible de su precio y prestaciones, la mejor réflex para empezar y descubrir si la fotografía es sólo un entretenimiento o una verdadera pasión.
Eso sí, también les recomiendo dos cosas más e indispensables:
- Un filtro neutro (UV) (lente protectora para que no se raye el objetivo)
- Un libro, curso por internet o un amigo con paciencia, que le ponga al corriente de los principios básicos de la fotografía. Que ser autodidacta está bien, pero si realmente queremos mejorar, necesitamos que nos den las herramientas para poder hacerlo. Al menos las técnicas, porque la fotografía, como arte que es, requiere mucha experimentación por nuestra parte.
¿¡Qué ya tenéis cámara pero aún no sabéis ni cómo cogerla!? Pues no dejéis de visitar el blog porque con este post doy por iniciada una serie de entradas sobre conceptos básicos a tener en cuenta para trabajar y disfrutar más de la fotografía.
NOTA1: los modelos y precios aquí mencionados son de 2010.
NOTA2: Todo lo que expongo en este post como en los que le seguirán está basado en mi modesta experiencia en el sector. Así pues, si no estáis de acuerdo con algo de lo que comente, tenéis algo que añadir, o queréis saber más, sólo tenéis que hablar ahora o callar hasta el siguiente post.
Jacques Henri Lartigue, la ligereza del movimiento

Coco. Hendaya, 1934. J.H. Lartigue
© Ministère de la Culture – France / AAJHL
Hace apenas unos días descubrí al extraordinario Jacques Henri Lartigue. Debo reconocer que ya había perdido la esperanza de encontrar a algún fotógrafo que me emocionara como Doisneau o Bresson, pero el señor Lartigue lo ha conseguido. Sí, es un fotógrafo de principios del siglo XX de los que me gustan, pero su trabajo es refrescante y lejano a los artificios. Y si algo me evocan sus imagenes es ligereza. Lo cual no es fácil de encontrar en la fotografía contemporanea, muchas veces moralista, nada positiva y a veces hasta vacía de contenido. Y que conste que también hay entre lo que se produce hoy en día muchas obras que admiro. Pero esa sensación de cambio que Lartigue plasmó en sus imágenes es sublime y refrescante.
Sus fotografías suelen estar cargadas de la ligereza del cambio (no en vano vivió todas las novedades tecnológicas y filosoficas que marcaron el tiempo que ahora vivimos nosotros). Tampoco penséis que es el sentimiento de nostalgia lo que me lleva a valorar sus imágenes. Porque más allá del “cualquier-tiempo-pasado-fue-mejor”, lo interesante es cómo consiguió captar lo etereo del cambio. O mejor dicho (y a pesar de la rima): el sentimiento del movimiento. Es como si sólo él, y no sus modelos, hubiera sido capaz de ver la velocidad a la que arrancaba una nueva época. Pero, sin lugar a dudas, lo que más admiro de sus fotos es que, a diferencia de otros muchos fotógrafos, me da la sensación de que él no era un mero observador de su tiempo, sino que él simplemente tomaba imágenes de su realidad cotidiana.
Supongo que eso explica incluso porqué se dedicaba, casi de manera obsesiva, a tomar notas en sus libretas de todo cuanto hacía en su día a día. Sus fotografías no son solo testimonio de una época, reportajes de viaje o documentos periodísticos. Sino un retrato de su propia vida, tal y como él la veía. Al menos esa es la impresión que yo me he tenido al respecto.
A los que ahora os encontréis por Barcelona os recomiendo la exposición que CaixaForum organiza hasta el 3 de Octubre de 2010. Las más de 230 imágenes que exhiben realmente merecen la pena. Al resto, os dejo ésta página donde os podréis hacer una pequeña idea de lo que os hablo, y el enlace a la fundación Lartigue.
“L’observador”: Foto del dia en www.jove.cat
Tal y como os adelanté en este post, hoy (07/06/2010) es portada de la página web www.jove.cat, la fotografía que presenté al Fotoconcurso de Generalitat de Cataluña. La imagen, que requería un título para participar, se llama “L’observador”. Ahora sólo espero poder conseguir mejores fotografías cada día para, la próxima vez, ganar este concurso.
Para aquellos que leais este post más tarde, a continuación os reproduzco el aspecto de cómo quedo la foto en la página web. Y si os gusta, recordad que en la sección postales podéis tener una copia de esta imagen por un precio simbólico.


Click: un fotógrafo aprendiz
Para tomar una fotografia no es necesario un equipo caro o conocimiento alguno. Ni siquiera es necesario mirar por el visor de la cámara o una cámara propiamente dicha (no olvidéis que con una caja de zapatos y algo de papel fotosensible ya podemos tomar una fotografía). Sólo es cuestión de hacer click y listo. Pero apretar el botón de disparo, disparador, liberar el obturador o cualquier otro nombre u expresión que queramos darle al chisme o acción que desencadena la toma de una fotografía, el simple hecho de hacerlo no es garantía de obtener una “buena foto”. Para conseguir la ansiada imagen parece que tenemos que entrar un poco más en le mundo de la fotografía.
Y es que sin técnica creo que conseguir una “buena foto” no sería más que azar. Aunque tranquilos, libros de modos de trabajo y técnicas los encontramos para parar un tren. Los que hayáis nadado entre ellos me entenderéis bien. Sin embargo, no he encontrado un sólo libro que dé un paso más allá y explique cómo conseguir buenas imágenes y no sólo técnicas de trabajo. Y ya ni hablar de que expliquen el mundo de la foto con la suficiente simplicidad como para que nosotros: “¡Oh simples mortales!”, seamos capaces de comprender algo de este arte sin que nos hablen en chino.
Todo ello me lleva a pensar:
- Que el mundo de la fotografía guarda un secreto oculto que nadie ha querido revelarnos.
- Que sólo la experimentación me llevará a entender cómo conseguir una “buena foto”.
Aunque, y no puedo evitarlo, siempre tengo la misma pregunta en mente: ¿Tan difícil es hacer una “buena foto” que nadie ha conseguido explicar llanamente cómo se consigue? Yo, por si acaso, seguiré investigando al respecto.
Fotografia de Saliendodemi finalista del concurso Jove.cat
Pues sí, la fotografía que presenté al Fotoconcurso de la Generalitat ha quedado finalista. Esta vez no pudo ser vencedora pero no por ello dejaré de intentarlo el próximo año. En cualquier caso, y como finalista, la foto será portada oficial de la página Jove.cat de la Generalitat de Cataluña.
La que presenté, titulada “El observador”, será portada el próximo 7 de Junio de 2010. Pero tranquilos que os lo recordaré. Parafraseando a Neil Amstrong: Éste es un pequeño paso para el hombre pero un gran paso para saliendodemi.








































