Literatura, fotografía y otros viajes

Fotografía

Secretos

 

secreto.

(Del lat. secrētum).

1. m. Cosa que cuidadosamente se tiene reservada y oculta.

2. m. Reserva, sigilo.

3. m. Conocimiento que exclusivamente alguien posee de una cosa o de un procedimiento en una ciencia, arte u oficio.

4. m. misterio (cosa que no se puede comprender).

5. m. Escondrijo que suelen tener algunos muebles para guardar papeles, dinero u otras cosas.


Retos de la familia fotera: Película

 

Esta es  ya mi octava participación en los retos de la familia fotera y aunque al final no he podido preparar la foto de mi película preferida, he optado por una que en su momento también me cautivó. La encontré de improviso, en uno de esos largos paseos que tanto disfruto. Callejeando cámara en mano. Sé que tal vez no sea mi mejor foto, pero le tengo especial cariño a la composición en tres planos con soga incluida. Definen bastante bien el ambiente luminoso y a la vez oscuro de la película.

Supongo que sabréis de qué film se trata, pero por si acaso, y como para mi el cine no puede separarse de la música, os dejo también uno de los mejores temas del metraje.

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Creo que lo he puesto muy fácil ¿Sabéis ya de qué película se trata? Y lo que es más ¿conocéis la canción que se esconde tras todos esos números?

Ah! No olvidéis pasar por aquí para ver las propuestas del resto de componentes de la familia fotera.


No aparcar. Propiedad privada

 

Hoy una mini ración de textura: esa gran aliada de la fotografía.

Hoy: propiedad privada, ese gran invento de la humanidad que internet y todo lo virtual se empeñan en redefinir.


Contactos: Los mejores fotógrafos revelan sus secretos

 

Una hoja de contactos es una copia en positivo de todas las imágenes contenidas en un carrete fotográfico. Vamos, una especie de resumen en una hoja de las imágenes de un carrete. Os podéis imaginar que éste es sin duda el modo más fácil de poder estudiar en una pasada todas las fotos que hayamos tomado. Que sí… que ya sé que en los tiempos que corren no se usan muchos carretes. Y, sí, para los que preguntáis, está opción está disponible en Lightroom.

Aunque en este caso “Contactos” es el nombre con el que el canal Arte y la distribuidora )intermedio( han bautizado la pequeña joya que me han traído los reyes. Ni más ni menos que tres DVD’s con 33 docu-entrevistas donde algunos de los mejores fotógrafos narran cómo entienden ellos su oficio y porqué fotografían lo que fotografían.

El proyecto, basado en una idea de William Klein, nos muestra el itinerario artístico de fotógrafos de la talla de Doisneau, Cartier-Bresson, Araki, Hiroshi Sugimoto, Martin Parr y Rousse. Y pos supuesto, desde la mejor perspectiva: a través de imágenes seleccionadas y comentadas por los propios autores.

LUCES Y SOMBRAS:

Lo mejor:

- Que son los propios autores quienes narran los documentales.

- Que utilizan una selección de sus mejores imágenes para explicarnos su historia.

- Que consiguen que penetremos en el universo secreto del trabajo de creación, en el corazón mismo del proceso de elaboración de una obra fotográfica.

Lo peor:

- Que la calidad de imagen de algunos documentales (los más antiguos) no está a la altura de los tiempos que corren.

- Es un poco engorroso cambiar de DVD si vamos seleccionando los fotógrafos que más nos interesan. Una edición de un único Bluray hubiera solucionado esto.

- Las fotos que documentan las entrevistas son tan buenas que se echa de menos un pequeño libro que poder toquetear.

CONCLUSIÓN:

De momento sólo he visionado unos 10 documentales, pero no he podido dejar de tomar notas. Es muy enriquecedor descubrir cómo dejan al descubierto el proceso de elaboración de sus fotografías y cómo ha transformado este arte sus vidas. Sin duda, una gran fuente de inspiración y un modo de obtener nuevas técnicas y temas con las que mejorar nuestro proceso de trabajo y nuestra imaginería.

Mi gran descubrimiento: La mirada saturada, fresca y libre de peso con la que Martin Parr captura a la clase media inglesa. Os dejo con una pequeña entrevista que la Tate Modern Gallery de Londres preparó para presentar una de sus exposiciones. Aunque está en inglés nos muestran una muy buena selección de su trabajo.


Sigue caminando

 

Cuando empecé con esto de la fotografía tomaba muchas imágenes a gente de espaldas. Al principio pensé que se trataba de vergüenza a acercarme a las personas. Pero conforme han ido pasando los años he descubierto que no se trataba en absoluto de eso. Y la gente de espaldas se ha convertido en uno de mis leitmotiv o temas recurrentes.

Tomo muchos retratos. Y ahora que accedo a un estudio fotográfico, más aún. Sin embargo, las personas de espaldas me siguen llamando mucho la atención. En esta perspectiva uno se acerca a  sujetos anónimos y puede observar cómo pisan el mundo, cómo se mueven, llenan el espacio con su presencia y de qué modo siguen su camino.

Por ello he empezado a desarrollar más extensamente una serie denominada “Sigue caminando” y que pronto veréis crecer en la nueva sección Portafolio que estoy preparando.


Encuadrando

 

Si algo es vital en la toma de una imagen, eso es sin duda el encuadre.  Es decir, la organización tanto de los elementos que forman parte de una fotografía, como de los que se decide dejar fuera de ella.

Para mi, el encuadre es una de los puntos básicos que definen la visión del mundo de cada fotógrafo. Es lo que nos hace decir delante de una foto: ¡ah! ¡esto es de “tal” fotógrafo! Sin duda es lo que marca el estilo de cada autor y, por supuesto, lo más complicado de encontrar.

Y a vosotros, ¿qué os parece más complicado del proceso fotográfico?


Porqué y cómo calibrar el monitor

Últimamente me preocupaba bastante que los colores de mis fotografías se vieran bien en cualquier pantalla. Que los colores que quiero mostrar para generar una determinada sensación, sean los que tienen que ser y no otros. ¿Os imagináis retocar una imagen para que muestre un amarillo concreto en un monitor que tiene los verdes subidos? Nuestra imagen se vería fatal en cualquier monitor que no estuviera tan mal calibrado como el nuestro. Sí, lo sé, teniendo en cuenta que cada uno tiene un monitor distinto eso debe ser lo habitual. Sin embargo, existe una manera de configurar nuestra pantalla para que el blanco sea realmente blanco y, consecuentemente, que todos los ajustes que hagamos a nuestras fotografías sean el máximo correcto posible. Así, al margen de que cada navegante tenga bien o mal calibrado su monitor, la imagen de partida será lo más correcta posible.

La solución para eliminar de nuestro monitor cualquier matiz de color que impida representar correctamente los tonos neutros (grises); y conseguir que muestre lo mejor posible tanto los detalles de las imágenes en las sombras como en las zonas más claras, se llama colorímetro.

 

El colorímetro es un periférico que permite configurar nuestra pantalla para visualizar correctamente la información de luminosidad y color de cada píxel existente en nuestro monitor. De este modo obtenemos el mejor resultado en nuestras fotografías. Para que veáis la importancia de calibrar el monitor os pongo la misma imagen en mi monitor sin calibrar y cómo se ve después de calibrar:

Mi monitor antes empastaba los negros y al parecer tenía el rojo bastante subido. Es decir, que no estaba viendo la imagen tal y como la había tomado. ¡¡¡Ya podía estar preocupado!!! Ni os imagináis mi cara al descubrir esto.

Lo mejor de todo es que solucionarlo ha sido bastante sencillo:

1. Mantener la pantalla encendida entre 20 y 40 minutos para que se caliente y muestre los colores que realmente tiene (Los monitores digamos que hasta que no pasa un rato del encendido no muestran los colores tal y como son).

2. Poner la oficina en las condiciones de luz con las que normalmente trabajamos. En mi caso una luz que sale detrás de la pantalla y que no llega al monitor. Así el color de la luz no contamina la pantalla.

3. Iniciamos el programa de calibración. Yo he utilizado el i1 Display Pro pero hay otros en el mercado.

4. Configuramos los elementos básicos:

Debemos tener en cuenta que para fotografía los parámetros recomendados son un punto blanco de D65 y una luminancia de 120. Una vez introducidos estos datos ya sólo se deben seguir los pasos del programa.


4. Poner el colorímetro sobre la pantalla cuando el programa lo requiera.

5. Guardamos el perfil de color y voilà, nuestro monitor calibrado y nuestro perfil de color (fichero que contiene la información para decirle a nuestra pantalla cómo debe mostrar los colores).

Cabe destacar que este aparato permite incluso cambiar el perfil automáticamente según vaya cambiando la luz en nuestro espacio de trabajo. Sin embargo, es recomendable trabajar siempre con el perfil fijo, no con uno cambiante puesto que parámetros como por ejemplo, el color de nuestra ropa haría rebotar la luz en la camiseta contaminando nuestra pantalla. Alterando así nuestro perfil, lo cual nis llevaría de nuevo a retocar las imágenes con colores equivocados.

Por último, os recomiendo recalibrar vuestros monitores al menos una vez al mes, pues la luz en nuestro espacio de trabajo irá cambiando poco a poco (desgaste de la pantalla, de las bombillas…). Y recordad: si calibráis la pantalla con un brillo concreto, no lo cambies después pues también estarías alterando los colores. Lo mismo pasa si trabajáis con un portátil y cambias la inclinación de la pantalla después de la calibración, pues si cambias el ángulo en el que observas la pantalla también cambian los colores.

Hasta aquí la calibración de la pantalla. Pero, ¿y vosotros?, ¿tenéis vuestro monitor calibrado? ¿conocéis otros modos tan fiables como éste para calibrar pantallas?


Historias amontonadas

 

Lo que fascina de la Fotografía es su poder para recordarnos lo que alguna vez vivimos.

Es mediante imágenes robadas al tiempo que reconstruimos nuestro pasado. Como si miráramos a través de una ventana. Sin tan siquiera plantearnos cuánto de verdad o cuánto de añoranza contienen. Eso en realidad no importa, porque ¿cómo negar su veracidad perceptible a simple vista? Si vivimos ese momento o sólo lo recordamos por quienes nos lo explicaron, es irrelevante. Son parte de nosotros, y despegarlos del recuerdo sería mutilar nuestra identidad y negar el oda a la vida innato a la Fotografía.

En un mundo lleno de información, la Fotografía es memoria y como tal, vital para nuestra supervivencia como individuos. Por eso cada vez es más habitual ver cómo el ser humano, cámara en mano, disecciona su entorno en momentos fotográficos y/o fotogénicos para no olvidar su propia historia. Aunque, a veces, la velocidad, no nos permita más que amontonar historias en un marco de 10×15.

Una vez más: ¡Viva la Fotografía!


Fotografía en plató (II): unos pasos más

 

En su día os narré mi primera experiencia en un plató fotográfico. Hoy vuelvo para explicaros como me siento ahora en plató después de varias sesiones.

Poco a poco me he ido acostumbrando a manejar los difusores y los focos. ¡Ya no son extraterrestres venidos de otro mundo! Y aunque aún me queda mucho para dominar el arte de la iluminación, me siento cómodo entre todos estos aparatejos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por el momento mi conclusión es que lo difícil no es iluminar. Lo realmente complicado es hacer posar al/la modelo. Me resulta inimaginable llenar dos horas y media de sesión sin una idea previa de posturas, ropa, complementos y una historia que contar. Eso sí, que l@s modelos interpreten las ideas es agotador. Lo más divertido, pero extenuante a más no poder. Y es que hasta la fecha he tenido mucha suerte con l@s modelos. Pero siempre acabo sudando la gota gorda.

Ahora ya sé que las primeras fotos siempre son para relajar a l@s modelos. Pero para conseguir que estén naturales, es precisamente en esta primera toma de contacto cuando hay que analizar bien sus poses, gestos y rasgos para sacarles el mejor partido más adelante.

 

Algo que se me está volviendo imprescindible es disponer de un repertorio de posturas. Os confieso que he empezado a hacer mi libreta con una colección de poses preferidas sacadas de libros y revistas (sí, a lo psicópata de peli mala americana). Así dispongo de un repertorio básico de indicaciones a dar a l@s modelos.

Para finalizar la entrada de hoy, simplemente comentar que las imágenes de este post son algunas de las tomadas en la última sesión de estudio que he hecho. Eso sí, también aprovecho aquí para enviar un agradecimiento enorme a Andrea y a su “tía” por hacer esta tarde tan amena.

Y para vosotros ¿qué es lo más complicado en una sesión en plató fotográfico? ¿Algún consejo?


Retos de la familia fotera: Autoretrato

Este es mi séptima participación en los retos de la família fotera, y sin duda el más complicado de todos. Y no por la dificultad técnica precisamente, sino más bien porque esta vez el tema era el autorretrato. Os podéis imaginar que soy de los que siempre están detrás de la cámara y este reto me obligaba a ponerme en la piel del fotografiado. He hecho bastantes tomas, y al final he optado por la composición vintage de cuatro fotografías que véis. Al fin y al cabo este reto trataba sobre dar la cara.

No os podéis perder las propuestas del resto de participantes aquí.


Casanovas Foto Week

Del 21 al 26 de noviembre de 2011 Casanova Foto, la tienda de fotografía por excelencia de Barcelona, ha organizado la 1ª Foto Week en la C/ Ronda Universitat, 35 de Barcelona. Una semana entera repleta de conferencias y cursos de fotografía. Una oportunidad para conocer las últimas novedades del sector, el trabajo de algunos compañeros y, de paso, aprender nuevas técnicas de captura, mejorar el procesado o la impresión. Una buena oportunidad, y una práctica que debiera llevarse a cabo más a menudo.

SI ESTÁIS EN BARCELONA

Os dejo la agenda por si andáis por Barcelona y os apetece acercaros a alguno de los actos.

 

 

Para inscribiros a los talleres y conferencias podéis acceder a:

- Zona Aula

- Zona Demo

SI ESTÁIS FUERA DE BARCELONA

Pero como no todos podréis acercaros a la ciudad condal y las plazas son limitadas, los chicos de Casanova también han habilitado la posibilidad de ver los cursos de la zona Aula en esta página de internet. ¡Así no hay excusa para no mejorar nuestros conocimientos fotográficos!


Tras la infancia perdida

Fotografía tomada en la Tate Modern Gallery de Londres a la obra fotográfica de Taryn Simon.

En su obra A Living Man Declared Dead and Other Chapters, Simon habla de 18 estirpes familiares que han sufrido algún tipo de arresto individual.

Sin embargo, cuando visité la exposición descubrí a este chico que se pasó media hora mirando un panel lleno de niños. Me dio la sensación que trataba de encontrar en qué momento perderían esos niños su infancia. Que se preguntaba, al fin y al cabo, cuándo la había perdido él.


Libros para el fotografo: “Visión y voz” de David DuChemin

 

Me he pasado mucho tiempo buscando un libro como éste. He leído textos sobre el flujo de trabajo fotográfico, sobre la gestión de archivos digitales, sobre Photoshop, Lightroom y técnicas en blanco y negro. Pero me ha costado bastante llegar hasta un libro sobre lo que realmente me interesa fotográficamente hablando: encontrar una voz con la que mostrar al mundo cómo veo las cosas. Es decir, encontrar lo que podríamos llamar “mi estilo propio”.

“Su visión quiere su propia voz, no la de otro”

David DuChemin

David DuChemin es un fotógrafo especializado en proyectos humanitarios y fotografía global que ha viajado por todo el mundo y que ha obtenido un gran éxito con varios de sus libros. En “Visión y voz, comunicar con la imagen fotográfica” nos enseña cómo utilizar las herramientas digitales para expresar o reforzar lo que queremos expresar. ¿Qué efecto tiene el viñeteado en nuestras imágenes? ¿Y darle claridad a una parte de la fotografía? ¿Cómo se refuerza la atmósfera? ¿Cómo se localiza la intención de la fotografía? ¿Qué atrae al ojo? DuChemin lo revela todo de un modo natural y muy didáctico, y nos introduce en el mundo de los laboratoristas para que refinemos nuestra visión.

“Descubrir lo que mi imagen no quiere parecer es parte de descubrir lo que realmente quiere parecer”

David DuChemin

Si queréis entender cómo Lightroom puede ayudaros a expresar lo que queríais decir cuando tomasteis vuestras fotos, éste libro es un buen punto de partida. Seis capítulos para conocer las herramientas de Lightroom, uno entero con 20 ejemplos concretos de cómo utilizarlas a nuestro favor y otro con las conclusiones. Ocho capítulos en total llenos de consejos con los que pulir el diamante que vimos cuando pusimos la cámara frente al ojo para tomar nuestra fotografía. Y lo mejor de todo, con suficientes referencias y autores a los que dirigirnos tras la lectura de este libro. Incluye incluso ficheros de ejemplo que podremos descargar para practicar los consejos que nos ofrece DuChemin. Sin lugar a dudas, una lectura amena, de utilidad si no usas Lightroom o no sabes exactamente qué efecto darán las barras de ajustes que desplaces; y un buen principio para empezar a encontrar eso que llamamos voz propia.

Tras su lectura siento que he dado un paso en la buena dirección, pero también que aún me falta mucho para encontrar y refinar mi estilo. Aunque, me da la sensación, que éste es un viaje que toma mucho tiempo. Claro que no soy de los que desisten fácilmente, y si hay que descender a los infiernos para conseguir esa imagen, sé descenderá.

 


Retos de la familia fotera: Halloween

Tras un par de ausencias en los retos de la familia fotera por problemas de agenda, hoy vuelvo a participar en el reto mensual. Esta vez con tema Halloween. Reconozco que no es mi mejor imagen, pero sí marca mi regreso a la sana práctica de, una vez al mes, fotografiar aquello con lo que me reten ¨;P

Debo confesar que he estado muy tentado de usar uno de los retratos de la zombie walk de Sitges. Pero, las reglas de los retos son muy claras: las fotos deben realizarse expresamente para cada reto.

Podéis ver el trabajo del resto de miembros de la familia aquí. ¿Cómo fue vuestro Halloween?


Corrección de fotos movidas

Si el otro día hablábamos de la posibilidad de elegir el enfoque de una imagen después de tomarla, ahora descubro que Adobe ha rizado el rizo para su próxima versión de Photoshop.

En la última conferencia de presentación de las novedades de Adobe (el Adobe MAX 2011), se ha presentado un plugin que es capaz de corregir las fotos trepidadas o movidas. Esta aplicación lo que hace es analizar el movimiento de la imagen y lo compensa fusionando píxels.

 

Para que os hagáis una idea no podéis perderos el video de la presentación. Lo interesante empieza en el minuto 1’25’’

Como veis es realmente un avance tecnológico, aunque tiene sus limitaciones. Al parecer las imágenes deben tener algún borde bien marcado para que el algorítmo encuentre coincidencias. Sino, no es capaz de corregir la imagen.

Como curiosidad, los chicos de Adobe incluso han corregido la famosa imagen de Robert Capa tomada en el desembarco de Normandía durante la II guerra mundial. En este caso el efecto no es espectacular por la degradación de la imagen, pero se descubre la expresión de la cara del soldado y detalles en el fondo.

 

Personalmente creo que en ocasiones el efecto movido no debe corregirse, pues es un buen modo de crear ambiente. Yo mismo lo he utilizado en varias ocasiones. Como por ejemplo aquí y aquí.

Aunque aún y así, ya tengo ganas de probar si este plugin funciona tan bien como prometen. Porque está claro que con herramientas como esta, cada vez va a ser más fácil mejorar nuestras fotografías y conseguir la toma perfecta.


Photowalk de la Familia Fotera

El día de ayer fue intenso. Empezó con una visita junto a Danikaze al mercadillo fotográfico que organizó la librería Kowasa en el patio interior de la tienda. El sitio era más bien pequeño y había demasiada gente, pero aproveché para hacerme con un soft shutter de zinkinphoto para la X100. ¡Y con un descuento inesperado! Ahora tengo un toque de color en la cámara y el disparador es mucho más suave.

 

Pero lo mejor del día fue que por fin conocí a algunos de los miembros de la Familia Fotera. Supongo que ya los conocéis de otros posts.

Nos reunimos un total de 11 locos de la fotografía: DaniDavidJordi, JúliaKaro, Mónica, Oscar, Oscar, Oscarcillo (que bajó desde la France expresamente) Ricard y el que escribe. Todos dispuestos para hacer un Photowalk. O lo que es lo mismo, para pasear cámara en mano y capturar lo que Barcelona tenía que mostrarnos. Yo me llevé la Canon y la Fuji X100 para la ocasión. Y aunque dudé mucho, terminé sólo con la Fuji… aix… Si es que no puedo separarme de ella.

Aunque, más que tomando fotos, acabamos hablando por los codos.

Os dejo con mi pequeña selección del paseo que dimos por el parque de la Ciudadela y la estación de Francia:

El cuento que leía debía ser muy efectivo, porque los durmió a todos.

Tranquila, que estamos juntos en esto.

 

 

 

 

 

Lo próximo tiene que ser una excursión fotográfica. ¿Qué tal un pueblo abandonado? Yo, lo dejo caer… =P


Lytro: dispara primero y enfoca después

Buenas a todos. Hoy toca entrada rápida con un par de noticias fotográficas interesantes:

1.- Ya ha salido la nueva actualización de firmware de la Fuji X100 que permite enfocar en modo macro mucho más rápido.

2.-La cámara Lytro, la primera que permite reenfocar las fotografías después de haberlas tomado, ya está a la venta.

Su aspecto me recuerda a un caleidoscopio pero el concepto tiene muchos puntos para triunfar en las cámaras compactas de años venideros. Personalmente nunca hubiera imaginado que podría fotografiar con una “profundidad interactiva”. Pero para que os hagáis una idea más clara de lo que os hablo, os invito a hacer click en diferentes partes de las siguientes imágenes:

En mi opinión el invento aún está en un estadio demasiado embrionario. Pero es sin duda un nuevo paso para que tomar mejores fotografías, esté al alcance de todos. Si queréis saber más sobre Lytro, podéis acceder aquí. Y vosotros ¿qué opináis de estos inventos?¿realmente contribuyen a tomar mejores fotografías?


Diafragma

Mathiew era algo desgarbado. Cualquiera que se lo hubiera cruzado tendría claro que si algo no era, era corriente. Delgado y bastante alto, siempre vestía de azul y su vida se regía por la máxima de que el universo, existía simplemente para que lo observáramos.

Quizás fuera esa capacidad de observación lo que hacía tan interesantes sus conversaciones. Porque por supuesto, además de estrambótico, también era un gran conversador. Poco podía imaginar yo entonces, que fuera aquella charla que mantuvimos bajo un cielo metálico, lo que le llevaría a…


Fuji Finepix X100: Conclusión (4ª Parte)

Varios viajes y salidas fotográficas después, hoy hace un mes desde que me regalaron la Fuji X100. Un mes desde que empezó a formar parte de mi piel. Voy a todos lados con ella, la he probado en infinidad de situaciones y se ha convertido en mi cámara compacta. Aunque dista bastante de ser una compacta, pesa poco y su tamaño es lo suficientemente reducido como para que no moleste llevarla encima y sea agradable tenerla en las manos. A no ser que tengáis unas manos grandes, pues en tal caso no será raro que echéis de menos algo de cuerpo en la cámara.

La calidad de su objetivo es indiscutible, así como el reducido ruido que arroja en sensibilidades altas. Sobre su estética retro no diré mucho más. Ya he dejado claro en las entradas anteriores lo mucho que me gusta. El manejo de los menús es correcto, y la disposición de botones es más que adecuada.

No obstante, la batería merece mención a parte. Su duración es escasa, diría yo. En un día de trabajo no es raro que necesitéis dos o tres baterías. Lo cual no deja de sorprenderme pues con mi réflex, una batería puede durar dos días de intenso trabajo. Pero no acaban ahí las sorpresas. No os podéis imaginar el cabreo que cogí la primera vez que cambié la batería. Al poner la nueva totalmente cargada, la cámara no encendía. Fue necesario sacarla y ponerla de nuevo varias veces hasta que encendió. Por desgracia eso me sucede cada vez que cambio la batería. Así que tuve que ir a Casanovas para que la revisaran. Parece ser que no es un error generalizado del modelo. Ahora estoy esperando a que me traigan una nueva cámara que sustituya la que tengo. ¡Maldita tecnología! Supongo que esto es lo que pasa cuando uno se hace con una primera versión de un producto. Menos mal que me cambiaran la cámara sin problemas.

 

Por supuesto, hay  puntos a mejorar en futuras versiones de esta cámara (que seguro las habrá). El tiempo de encendido y disparo es uno de ellos. Pues aunque no ha sido la tónica general, en algunas ocasiones sí he perdido la imagen que quería tomar mientras se encendía la cámara. Habilitar la opción de reduccion de ojos rojos en Raw es otra (¿Porqué no estará activa?). Aunque espero que Fuji mejore ambos puntos con una actualización de firmware, tal y como hizo con la corrección de paralelaje entre el visor óptico y objetivo.

La Fuji X100 definitivamente no sustituirá mi réflex. Más bien al contrario: la complementa perfectamente como cámara de calle ligera, polivalente y con unos resultados de calidad que ya quisieran algunas réflex. En estudio se queda corta, y al no disponer de ópticas intercambiables a nivel compositivo también a veces se me queda corta. Aunque en contrapartida es la cámara más discreta y silenciosa que jamás he tenido en mis manos, perfecta para streetphoto, con una definición y bokeh increíbles y sin aberraciones cromáticas.

No quiero dejarme en el tintero la opción de filtro de densidad neutra que incluye la cámara (muy útil para disparar a máxima apertura en pleno día), o la opción de crear panorámicas. Esta última más bien anecdótica pues:

  1. sólo permite dispara en jpg,
  2. cuando hay objetos o personas en movimiento tiende a dar saltos y cortes. Si bien este efecto puede aprovecharse para hacer una composición creativa.
  3. con poca luz, la definición de la imagen no es tan nítida como en la toma de fotografías.

A pesar de ello es una de las opciones panorámicas de las mejores del mercado, por su exactitud en el ensamblaje de imágenes. Claro que para los más exigente siempre quedará montar las panorámicas en el ordenador y no utilizar esta función.

 

En fin, con esté cuarto post concluyo el análisis de la Fuji Finepix X100. Releyéndolo ahora me doy cuenta que tal vez sea algo técnico para quienes empezáis en el mundo de la fotografía, así que si tenéis cualquier duda sobre la máquina preguntad sin miedo, que seréis respondidos. Mientras, voy a salir a tomar fotos.

Análisis completo:


Fuji Finepix X100: Análisis (3ª Parte)

Bueno, como lo prometido es deuda, hoy vamos a analizar el rendimiento a sensibilidades altas y en malas condiciones de luz de la Fuji X100.

Éste es sin duda el punto fuerte de la Fuji X100. Con ella podemos disparar desde ISO 200 a 6400 llegando a forzar a 100 y a 12800 ISO. Aunque un ISO 200 es más que suficiente para obtener imágenes bien definidas, no acabo de entender porqué los señores de Fuji han configurado el ISO 100 en modo forzado. Pero misterios por resolver a parte, a continuación os pongo un ejemplo de lo que se puede hacer con esta cámara sin utilizar flash.

La imagen está tomada a las nueve de la noche a ISO 1250, f/2,8 y 1/60 seg. Las condiciones de luz no eran en absoluto buenas, y sin embargo no fue necesario usar trípode para conseguir una imagen bien enfocada. Me gusta bastante el resultado, aunque podría haber bajado la sensibilidad a 800 ISO y a 1/30 seg. y la fotografía hubiera tenido menos ruido y la misma profundidad de campo.

Si hacéis click en esta ampliación al 100% de la misma imagen, veréis que existe ruido pero que emula muy bien el de los negativos analógicos y que no se parece al ruido digital de otras cámaras. Que más que ruido, muestran manchas de colores. Pero lo que más me gusta de la Fuji X100 es que incluso en las zonas oscuras los detalles se distinguen perfectamente y los negros no se empastan.

Y esta calidad de imagen continúa si disparamos a 2000 ó 2500 ISO, donde el ruido seguirá sin ser excesivo. Para que os hagáis un idea, también os dejo una imagen sin retocar tomada a ISO 2500, f/2,0 y 1/60 seg.

 

 

Más allá de esta sensibilidad las fotos siguen teniendo bastante calidad, pero para mi gusto disparar por encima de los 2500 ISO sólo es justificable para conservar un momento. Si queremos publicar la imagen en una revista u otro medio puede que no alcance la calidad suficiente que nos exijan. Y digo puede porque aún a 6000 el resultado es bastante bueno. ¡Ya quisiera mi réflex disparar con esta calidad! Que a 800 ISO ya tiene una considerable pérdida de calidad.

Al final, después de mucho trastear esta cámara, he acabado por configurar todo manualmente excepto la ISO, que la he activado en modo automático ya que no me parece cómodo cambiarla a cada momento con el dial trasero. Con la réflex no suelo hacer esto pero con la Fuji X100 me resulta muy práctico y me permite tener la cámara lista para disparar en cualquier momento. Eso sí, he establecido que la cámara nunca dispare a más de 2000 ISO. Y es que, aunque como he dicho el ruido no resulta molesto porque es muy parecido al de las películas analógicas, prefiero tener siempre la máxima calidad de imagen. Quizás algunos penséis que eso me haga perder alguna imagen por estar limitado en luminosidad, simplemente deciros que gracias al objetivo de apertura máxima 2.0, hasta el momento no he tenido ningún problema para tomar ninguna de las imágenes que he querido captar. Porque aunque no os lo creáis en ninguna de estas dos imágenes había tanta luz como parece. Y es que este objetivo es realmente nítido y luminoso.

Y con esto concluye el post de hoy. En el próximo os daré mi impresión global y explicaré los problemas técnicos con los que me he encontrado con esta cámara y que me han llevado a pedir una nueva.


Fuji Finepix X100: Análisis (2ª Parte)

Bueno, en medio de estos días que están siendo especialmente movidos, por fin encuentro un momento para continuar con nuestro análisis de la Fuji X100. Esta vez vamos a ver cómo responde la cámara a la hora de la verdad.

Normalmente siempre disparo en RAW, el mejor formato si después vamos a editar las imágenes. Excepcionalmente, las tres últimas imágenes de este post han sido tomadas en jpg y, para verificar la calidad de la lente, ninguna ha sido retocada.

Así que vamos a encender la cámara… 1, 2, 3, 4… 7, 8… y hasta 10 segundos puede tardar la cámara en estar plenamente operativa para disparar. Teniendo en cuenta que con mi réflex el tiempo entre encendido y disparo es de 1 segundo a lo sumo 2 segundos, no acabo de entender porqué se demora tanto en encenderse. Pruebo en modo “reposo” y la cosa no mejora mucho: el tiempo de encendido sólo se reduce en un par de segundos. Mmm… formateo la tarjeta de memoria de 16GB clase 6 y voila! La cosa cambia bastante: 4 segundos en estar lista para disparar y se despierta del modo reposo en 3 segundos.

Como seguramente ya sabréis, el visor de la cámara es híbrido. Es decir, que podemos alternar entre visor digital u óptico. Un verdadero lujo esto de poder mirar a través del visor y no de la pantalla. Lo que quizás no sepáis es que la cámara viene preconfigurada para que una vez tomada la fotografía ésta se muestre durante 1,5” en el visor óptico. Esto me ha gustado mucho ya que permite verificar el resultado de la toma, pero tiene un grave inconveniente: durante ese 1,5″ perdemos de vista el mundo, aunque, eso sí, no la posibilidad de tomar otra imagen. Así que tras unos días perdiendo imágenes he  desactivado esta opción.

El disparador es bastante rápido pero si tomamos muchas imágenes seguidas la cámara tarda varios segundos en grabarlas en la tarjeta y, consecuentemente, se demora en mostrarlas en la pantalla al cambiar al modo de “visualización”. Supongo que estaréis pensando: “¡Pero qué es esto! ¡Si las cámaras hoy en día casi pueden volar!” Solo diré que espero que mejores la velocidad de grabado de las imágenes en la targeta  en futuras versiones del firmware.

La máquina es totalmente manual aunque podemos automatizar varios parámetros como por ejemplo el enfoque. ¡Y menos mal! porque el enfoque manual es horrible. Lento y sin chivato de confirmación de enfoque. Para mi es inutilizable. Eso sí, en cuanto empezamos a disparar en cualquiera de los dos modos de enfoque automático (AF-S o AF-C) y a ver los resultados, las pegas desaparecen por completo. El enfoque responde bastante bien y la nitidez y luminosidad del objetivo son simplemente espectaculares. Además, el diseño externo de la cámara provoca un efecto inverso al que se consigue con una reflex. Me explico: al sacar la réflex la gente aparta la cara porque se siente “encañonada por el objetivo”. En cambio con este modelo no han sido pocos los que se han quedado mirando la cámara fijamente. Un gran qué para los amantes de la “streetphoto”. Si a eso le añadimos que dado que la cámara es absolutamente silenciosa puede utilizarse sin que el fotografiado lo perciba. Capturar varias tomas de una situación sin que el fotografiado se mueva y estropee nuestra fantástica composición alertado por el sonido de la cámara, es más fácil que nunca.

Un consejo: el visor tiene un pequeño desfase con el objetivo, así que si no queréis tener margen de error al enfocar tenéis que activar la opción “Cuadro AF Corregido”. De este modo aparecerá un segundo visor en la pantalla que confirmará el enfoque correctamente.

 

Y para finalizar el post de hoy hablaremos de los tres modos de simulación de película que ofrece la cámara: Provia, Astia y Velvia. Las tres famosas películas que Fuji ofrece en modo analógico. Os dejo una muestra para que veáis las diferencias:

La cámara incluye varios modos más de película en blanco y negro, pero a mi modo de ver son totalmente anecdóticos pues siempre podemos hacer este cambio en el programa de retoque. Personalmente me gusta la simulación de película Provia porque, al ser la más neutra, encaja mejor con mi modo de retocar. Aunque debéis tener en cuenta que si disparáis en Raw perderéis la simulación de película, que sólo funciona en formato jpg.

Para el próximo post hablaremos del punto fuerte de esta cámara: el rendimiento a sensibilidades altas y en malas condiciones de luz.


Fuji Finepix X100: Toma de contacto (1ª Parte)

Como ya os comenté en el post en el que os enseñaba el anuncio de la Fuji Finepix X100, tenía pensado hacerme con esta cámara. ¡Aunque no creía que fuera tan pronto! Y es que parece que los reyes magos se han adelantado y me han sorprendido con este regalo inesperado. ¡Mil gracias!

 

Aún no he tenido oportunidad de dedicarle todo el tiempo que se merece, pero conforme lo vaya haciendo subiré mis impresiones sobre este oscuro objeto de deseo cuya llegada se vio retrasada por los acontecimientos ocurridos en Japón el pasado 11 de marzo.

Pero será mejor que entremos en materia. Lo que primero llama la atención de la Fuji Finepix X100 es su aspecto retro o vintage sin lugar a dudas. Una apuesta más que interesante de los chicos de Fuji. Debo confesar que he vuelto a sentirme como cuando sacaba a pasear a mi Yashica FX-3 Super 2000. Sí, ya sé que la presentación de la cámara no es lo que hace las fotografías, pero tranquilos, avancemos poco a poco.

Por supuesto, la cámara viene sin ningún accesorio. Y tal y como expliqué en su momento sacar a la calle una cámara sin filtro protector ni funda resulta arriesgado. ¡¿Quién quiere volver a casa con una ralladura en la lente?! Así pues lo primero es lo primero: ir en busca de los accesorios que van a proteger nuestro instrumento de trabajo.

 

Cual ha sido mi sorpresa al descubrir que el suministro de accesorios para esta cámara aún no está normalizado. Ha sido francamente difícil encontrar alguno de sus complementos. Aunque no imposible. Lo primero que localicé fue la funda. Y no os penséis que fue en una tienda especializada. ¡Qué va! Como no la encontraba en ninguna tienda mi desesperación me llevó a llamar al teléfono de información de la Fnac y cual fue mi sorpresa cuando me dijeron que estaba disponible en el centro comercial de las Arenas “¡Cómo! ¿Cuánto ha dicho?”. Sí, el precio de la funda es de 99 €, el mismo que un objetivo 50mm 1.8 de canon. Pero en cuanto la tuve entre mis manos fue imposible pensar en otra funda. Piel marrón de primera calidad, con costuras a la vista y que se adapta a la cámara como un guante. Sólo hizo falta imaginarme cómo va a envejecer el material para acabar de decidirme.

 

En cambio, lo más importante, el filtro protector fue otro cantar. Para poder instalarlo hace falta un anillo adaptador y el original de Fuji aún no está en ningún comercio. Así que he tenido que acudir a un clónico de JJC. El color es ligeramente diferente al original pero casi no se aprecia, cuesta la mitad y también viene con un parasol. ¡Peeeero! Siempre hay un pero, al poner la rosca adaptadora y el filtro, la funda de piel dejó de encajar tan bien. ¡Qué se le va a hacer! Prefiero tener la lente protegida a que cierre perfectamente.

 

Y por último le he puesto un protector al lcd de GGS 7D, que son rígidos, fáciles de poner y muy resistentes. ¡Ya está! No con poco esfuerzo pero la cámara ya está tuneada y lista para salir a la calle a comprobar si por dentro luce tan bien como por fuera.

Nos vemos en el próximo post con las primeras imágenes tomadas con este monstruo de cámara.


Le temps glisse

Me acompaña la sensación perpetua de que cada segundo pierdo algo irrecuperable.


La fuerza de la mirada

En fotografía la mirada es el ángulo desde el que el fotógrafo ve las cosas. Es decir, la manera en la que el fotógrafo percibe el mundo. Llevo bastante tiempo estudiando esto de “la mirada”, que más que un concepto a veces se me antoja una incógnita filosófica.

Admiro a algunos fotógrafos que dominan la técnica, y a muchos otros que muestran la humanidad del mundo desnuda de artificio. Y conforme más estudio el tema y analizo las imágenes que más me gustan, empiezo a dudar que el mérito de “la mirada” sea del fotógrafo. Sí,  quien dispara la cámara es quien compone la imagen, pero es el fotografiado quien regala el sentimiento al fotógrafo. Sin su mirada no habría fotografía.

Entonces, ¿qué diferencia “la mirada” de un fotógrafo de la de otro? Porque dado que las reglas de composición son limitadas, eso haría que todas las imágenes fueran idénticas. Solo cambiaría el sujeto u objeto fotografiado. Y no negaré que en muchas ocasiones las imágenes me parecen todas iguales. Pero si escucho con atención, descubro que hay algo que hace sobresalir sutilmente a algunos fotógrafos. Y eso que les diferencia no es más que el tema que escogen fotografiar. Porque aunque sólo compongamos, “la mirada del fotógrafo” es aquello que se decide fotografiar y lo que nos lleva a hacerlo. Esto me hace pensar que la fotografía no es más que un modo de desnudarse a través del mundo, de contar tu propia historia y tu modo de relacionarte con tu entorno a través de unas pocas imágenes que quedan para siempre grabada en la retina. Supongo que no es más de lo que hace todo el mundo, con la diferencia que los fotógrafos deciden compartirlo.

Y vosotros, ¿cómo entendéis “la mirada del fotógrafo”?

En la fotografía que ilustra este post podéis ver a Lola. Os puedo asegurar que tardó en acercarse a mi y, después, aún más en regalarme esa mirada. Aún intento descifrarla.

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