by SALIENDODEMI

Films

Fiestas de barrio a lo Wim Wenders

Horta-pola

Las fiestas de barrio son diferentes según el país en el que nos encontremos. Aquí y aquí ya os enseñé las particularidades de las fiestas del barrio de Gracia de Barcelona. Pero por supuesto no todas las fiestas españolas son tan espectaculares. Es más, el resto suelen ser muy parecidas: grupos de música desconocidos, atracciones (o “cunitas” como dicen por Andalucía), puestos de patatas fritas y algodón de azúcar, y tómbolas y puestecitos de venta de collares y demás enseres. Eso sí, todas ellas destilan una decadencia luminosa que no creo que tarde en morir o en reconvertirse en algún tipo de puestos con pantallas de videojuegos. ¿Acaso no habéis tenido la sensación de viajar al pasado cuando habéis ido a una fiesta de pueblo?

El caso es que el ambiente de éstas fiestas siempre me ha recordado a las películas de Wim Wenders, con esa textura lenta y verdosa que destilan sus historias. Os dejo unas cuantas instantáneas de las fiestas del barrio de Horta-Guinardó de Barcelona para ilustrar lo que os digo:

Horta


La fotografía de “Cleo de 5 à 7″

Cleo de 5 a 7Cleo de 5 à 7” es una de las películas con la fotografía más bonita que jamás he visto en cine. Realizada por la directora francesa Agnés Vardà en 1961 y en blanco y negro (a excepción de la secuencia inicial) debiera ser uno de los clásicos del cine.

Vardà siempre destacó por su mirada femenina (sin excesivo feminismo) capaz de explicar historias simples pero llenas de vida, y por la ruptura con las estructuras narrativas prefijadas en el cine. Vamos, que desde su primera película se la encuadró en la Nouvelle Vague del cine francés.

Pero dejando de lado la biografía de la siempre sorprendente Sra. Vardà, me voy a centrar en la soberbia fotografía de Jean Rabier. En “Cleo de 5 à 7″ Rabier elige planos arriesgados, juega con los reflejos y resalta los detalles acompañando a la historia de forma casual pero omnipresente. Diría incluso que aunque el tiempo de la película es lineal sin elipses y en todo momento se acompaña a la protagonista durante la duración del metraje, Rabier consigue acortar y estirar el tiempo a su antojo. La fotografía es tan importante y omnipresente en esta película que a veces parece que más que una película “Cleo de 5 à 7″ sea fotografía en movimiento. En definitiva: sin Rabier esta película no existiría. Supongo que por algo fue director de fotografía de muchas de las películas de Claude Chabrol.

Así pues recomiendo este film a aquellos que gusten de la fotografía de los pioneros de MAGNUM y a los que estén cansados del cine de acción. El argumento no es soberbio pero no por ello deja de ser interesante (tiempo, belleza burguesa, muerte y mucha Francia). Como dije, lo extraordinario es la fotografía, el resto, en este caso, es attrezzo.

Para que os hagáis una idea de la fotografía y del tono general en la película, os dejo (por gentileza de youtube) el trailer y un pedazo de la película especialmente ligero. La escena en la sombrerería os dejo descubrirla a vosotros.


Escenarios de Película

Giras la esquina y te encuentras con un curioso escenario donde bien podrían haberse rodado 100 películas. Donde Isabel Coixet haría huir a su protagonista a un nuevo mundo. Donde Almodovar pondría a bailar a unas cuantas arrabaleras, Amenabar cerraría la persiana en un cameo de una de sus películas y los hermanos Cohen dejarían a un reno libre pastando en una esquina.

Yo, lejos de sus estilos, me imagino a Antonia, que cocina siempre galletas de canela tomando una copa de vino tinto, que conoce a todos los chiquillos de su calle. Antonia, que nunca se casó, que se hizo niña, mayor y vieja en su casa, en su calle, de donde nunca salió. Antonia, una mujer moderna que desde que descubrió internet se compra los vestidos negros que exige su edad en una tiendecita cargada de macetas, en Torino. Tal vez no sea una mujer de mundo, pero siempre tuvo mucho gusto.

A quienes le preguntan porqué nunca salió de su casa, ella siempre responde atusándose el cabello: <<Mi mundo es enorme. No necesito más espacio>>.

escenario_1

Encontrar escenarios es una de mis aficiones. Seguramente muchos de vosotros pensaréis: “¡pues menudo entretenimiento!”. Y seguramente tengáis razón. Hacer puenting, cantar o incluso hacer ganchillo sean para vosotros más emocionantes que buscar escenarios. Pero lo cierto es que buscar escenarios es sólo una buena escusa para salir a pasear por el mundo. Y pasear me ayuda a escribir, a dibujar e inventar el teatro donde van a actuar mis personajes.

Además, uno nunca sabe donde va a encontrar el escenario donde sentir la vida.

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