Fotografía de la crisis
Buenas a todos de nuevo. Tras unas intensas semanas de japonés y fotografía, hoy os traigo una imagen diferente a las que os tengo acostumbrados.
Ya hace un mes que empecé el curso de fotoperiodismo del Centro de Fotografía Documental (CFD Barcelona para los amigos) con el gran Edu Ponces como profesor (en el enlace podéis ver algunos de sus trabajos en América Central); y puedo decir que ya sólo pienso en fotografía. Sin duda os recomiendo la experiencia.
El caso es que para nuestro primer ejercicio nos encargaron una Foto editorial (ir a buscar una imagen cuando no existe un hecho concreto y aún así hay que documentarlo). El tema era: la crisis. Sí, esa palabra que estamos hartos de escuchar de labios de cualquiera de nuestros conocidos y con la que los medios de comunicación nos bombarcean incesantemente.
Bien, pues algo que debía ser sencillo de captar ya que se supone está por todos lados, fue un calvario. Pensé en el recurso fácil de un indigente, de personas rebuscando entre los restos de comida de un mercado o en un container de basura, en el interior de la Bolsa de Barcelona con las gráficas en rojo, en gente con carros de la compra llenos de hierro o cartones y en otras tantas imágenes que no pude materializar como quería. Finalmente me paré a reflexionar un momento en qué suponía la crisis para mi. Sin duda: una barrera física aparentemente infranqueable que acaba con un camino e impide comenzar uno nuevo. El concepto estaba claro: tenía que fotografiar una casa tapiada. Esa imagen era potente, resumía mi concepción de la crisis y, además, remitía al expectador a la crisis inmobiliaria que lo inició todo.De ahí la foto que ilustra el post de hoy. ¿Qué os parece?
La Ceremonia del té japonesa
El pasado domingo la biblioteca japonesa de Barcelona celebró los 20 años que lleva abierta con una modesta pero bonita fiesta. Hubo actividades para los niños, venta de libros a 50 centimos (¡Eso sí que son precios para reirse de la crisis!), degustación de repostería japonesa e incluso una ceremonia del té.
La ceremonia del té es un ritual para preparar el té verde japonés o matcha (抹茶). Aunque también es un Dou: un camino hacia la sabiduría y la espiritualidad como también lo són la caligrafía, el arreglo floral o las artes marciales. Tradiciones todas ellas muy arraigadas en la cultura japonesa y que no siempre son fáciles de entender a la mentalidad práctica de occidente (dónde preparar un té se limita a tirar agua caliente sobre unas hierbas).
Dado que la ceremonia del té o chadou (茶道) es un camino a la sabiduría, no es de extrañar pues, la delicadeza estudiada de cada uno de los gestos necesarios para servir la bebida. Transmitidos de generación en generación como disciplina espiritual y que requiere años de estudio.
Ha sido la primera vez que he asistido a una ceremonia del té y que he tomado matcha, pero os aseguro que no será la última. ¡Estaba delicioso!
Y vosotros ¿habéis probado alguna vez el matcha?
Semana Santa en Barcelona
La Semana Santa, además de unas breves vacaciones, es la conmemoración anual cristiana de la tortura, muerte y resurrección de Jesucristo. Personalmente no soy muy religioso que digamos, pero me maravilla toda la liturgia que envuelve estos actos. Esa mezcla entre barroca y kitsch; y la energía que mueve a tantas personas en una sola dirección, no dejará nunca de sorprenderme.
Para quienes no conozcáis la semana santa (que será probablemente porque no vivais en España), os diré que una de las actividades típicas de estas fiestas es que las hermandades saquen a sus vírgenes en procesión por toda la ciudad. Aunque no siempre escoltada por la policía como en la primera imagen.
Las procesiones o desfiles se dan en toda la geografía española. Eso sí, por experiencia propia os digo que la semana santa andaluza no se puede comporar, en magnitud y participación, con ninguna de otra comunidad autónoma. En sevilla, por ejemplo, no es sólo un fenómeno sociocultural, sinó también turístico y económico de gran importancia. Y por ello se le ha declarado hasta de interés turístico internacional.
Las fotos que ilustran esta entrada pertenecen a la procesión de “María Santísima de la Esperanza Macarena”del Viernes Santo en Barcelona. Me encontré con ella cuando me acerqué a tomar un chocolate caliente al centro con unos amigos, y no pude evitar tomar algunas imágenes.
Y vosotros, ¿habéis visto alguna procesión?
El sueño entre trayectos
A veces el camino se hace tan duro que un sueño entre trayectos es la única oportunidad de descanso.
Propósitos para 2012
Nunca he sido de los que hacen propósitos de año nuevo. Las decisiones importantes siempre las he tomado en setiembre. Sin embargo, este año quiero que sea especial. He tomado la resolución de dar todos los saltos necesarios y cumplir unos cuantos sueños.
Este año voy a hacer todo lo posible para:
- Publicar mi primera novela.
- Iniciar una novela para adolescentes a cuatro manos.
- Aumentar las visitas a saliendodemi.com
- Encontrar y perfeccionar mi mirada fotográfica.
- Hacer deporte y leer a partes iguales.
- Organizar una exposición fotográfica.
- Dejarme sorprender por todo lo bueno que está por llegar.
Lo de viajar, ser más feliz (si cabe) y tener más dinero, vendrá rodado cuando consiga estos objetivos. El 31 de diciembre os contaré como acaba todo.
Y vosotros, ¿tenéis miedo a la caída o las ganas de volar amortiguan vuestros temores?
Historias amontonadas
Lo que fascina de la Fotografía es su poder para recordarnos lo que alguna vez vivimos.
Es mediante imágenes robadas al tiempo que reconstruimos nuestro pasado. Como si miráramos a través de una ventana. Sin tan siquiera plantearnos cuánto de verdad o cuánto de añoranza contienen. Eso en realidad no importa, porque ¿cómo negar su veracidad perceptible a simple vista? Si vivimos ese momento o sólo lo recordamos por quienes nos lo explicaron, es irrelevante. Son parte de nosotros, y despegarlos del recuerdo sería mutilar nuestra identidad y negar el oda a la vida innato a la Fotografía.
En un mundo lleno de información, la Fotografía es memoria y como tal, vital para nuestra supervivencia como individuos. Por eso cada vez es más habitual ver cómo el ser humano, cámara en mano, disecciona su entorno en momentos fotográficos y/o fotogénicos para no olvidar su propia historia. Aunque, a veces, la velocidad, no nos permita más que amontonar historias en un marco de 10×15.
Una vez más: ¡Viva la Fotografía!
Entre costuras
En esta ciudad que entrega las playas al mar cuando se las reclama en propiedad. Aquí, donde los agujeros de bala son pura anécdota, las farolas ejército y los libros, en sus estanterías, se apretujan para protegerse del gélido aliento de las pantallas con que los sustituyeron. En esta ciudad sin olfato, que se reconstruye una y otra vez con sus propios jirones; que por el bien del progreso no ha dudado en sepultarlo todo en asfalto, granito y mármol. Aquí. Sí, aquí un silencioso segundo es suficiente para desaparecer entre sus costuras. Porque ese es su mayor miedo: el silencio. Y para acallarlo, a golpe de martillo neumático ha creado mil modos de devorar lo que sea y a quien sea.
Jam de improvisación
Este mes ha estado marcado sin lugar a dudas por el butoh. Ya os he hablado en otras ocasiones de este tipo de danza japonesa, así que no voy a repetir aquí en qué consiste. Si necesitáis más referencias podéis ir aquí y aquí.
El caso es que el pasado 13 de noviembre finalizó el festival Barcelona en Butoh. Y tras todos los espectáculos, este año se decidió terminar con una jam de butoh para que el público también participara.
A estas alturas imagino que ya sabréis qué es una Jam, pero para los despistados cabe explicar que consiste en una reunión de personas para improvisar, en este caso danza butoh.
Al principio costó bastante, pero en cuanto los chicos de Wangnin Bunmei empezaron a tocar algo de música, poco a poco los aficionados a esta danza abandonaron los asientos de espectadores para llenar el escenario. Sus expresiones corporales eran de lo más diverso. Desde movimientos sincopados llenos de angustia, a gráciles gestos que parecían inspirados por algo más allá de sus cuerpos.
No os engañaré la Jam tuvo sus claros y oscuros, pero os aseguro que las dos horas que duró no paré de tomar fotografías. Era tal la energía que se derramó en el escenario que estuve tentado de camuflarme entre ellos para sentir más de cerca ese modo tan intenso de entender la vida.
Sin duda lo disfruté como un niño y no descarto para el año que viene, si siguen realizando propuestas como esta, mezclarme con los bailarines. Aunque sólo sea para comprobar hasta dónde puede acercarse un fotógrafo para capturar una imagen sin influir en el sujeto u objeto a fotografiar.
Y sí, si os estáis preguntando con qué cámara disparé en tan malas condiciones de iluminación, fue con la Fuji X100. Esta vez me volvió a demostrar que este tipo de situaciones tan complicadas es sin duda uno de los puntos en los que mejor se defiende.
Para finalizar os dejo con el primer video que tomo con la compacta? de Fuji. Se trata de un pequeño momento de desenfreno ya hacia el final de la jam. No os lo perdáis en HD, la calidad de la grabación sorprende gratamente.
Jam Improvisación Butoh from Fidel de Tovar on Vimeo.
Retos de la familia fotera: Bancos
Un mes más he aceptado el reto de la familia fotera. En esta ocasión el tema a fotografiar era Bancos (para sentarse).
Aunque guardo un muy buen recuerdo de éste banco, en esta ocasión he elegido uno de la estación de Francia de Barcelona. Sin duda una de mis estaciones de trenes preferidas. ¿Cuántas historias habrá presenciado este banco sin pronunciar palabra? Regresos, reencuentros y huidas, cuanto menos. Llantos, carcajadas y tratos oscuros en el mejor de los casos. Y en el fondo, oculta para muchos cual discreto apuntador, María, dejando la escena perfecta para el siguiente acto.
Para ver las fotos del resto de participantes en el reto sólo tenéis que hacer click aquí.
Casanovas Foto Week
Del 21 al 26 de noviembre de 2011 Casanova Foto, la tienda de fotografía por excelencia de Barcelona, ha organizado la 1ª Foto Week en la C/ Ronda Universitat, 35 de Barcelona. Una semana entera repleta de conferencias y cursos de fotografía. Una oportunidad para conocer las últimas novedades del sector, el trabajo de algunos compañeros y, de paso, aprender nuevas técnicas de captura, mejorar el procesado o la impresión. Una buena oportunidad, y una práctica que debiera llevarse a cabo más a menudo.
SI ESTÁIS EN BARCELONA
Os dejo la agenda por si andáis por Barcelona y os apetece acercaros a alguno de los actos.
Para inscribiros a los talleres y conferencias podéis acceder a:
SI ESTÁIS FUERA DE BARCELONA
Pero como no todos podréis acercaros a la ciudad condal y las plazas son limitadas, los chicos de Casanova también han habilitado la posibilidad de ver los cursos de la zona Aula en esta página de internet. ¡Así no hay excusa para no mejorar nuestros conocimientos fotográficos!
The Japan Photo Project
El pasado jueves se presentó en la galería The Private Space el libro de “The Japan Photo Project“. Llevo un año siguiendo este proyecto que embarcó a sus autores (Tina y Toru) en un viaje en caravana por Japón durante 365 días. El objetivo: retratar el país del sol naciente desde el colorido punto de vista de un extranjero (Tina Bagué) y desde la austera mirada en blanco y negro de un japonés (Toru Morimoto).
Aunque mis compromisos laborales me impidieron llegar a tiempo al coloquio, tuve la oportunidad de experimentar el entusiasmo de los asistentes ante la obra fotográfica. Cuando llegué la galería estaba a rebosar, y por suerte, incluso llegué a ver a los artífices de este maravilloso trabajo que me dedicaron su libro.
El libro, que recoge una selección de 181 de las imágenes de este proyecto, lleva por título “Nippon – Japan”. Curiosamente el mismo título que utilicé para mi primer foto libro y que podéis ver aquí. Y tanto el papel como el encuadernado son un regalo a los sentidos. Uno se queda con ganas de más y más imágenes de Tina y Toru. Y viendo algunas de las muchas fotos que han tomado y que no han utilizado en el libro, estoy seguro que acabaran formando parte de artículos de revista y de varios de sus futuros trabajos.
Para los que queráis ver la exposición y estéis en Barcelona, podéis pasar por The Private Space (C/ Roc Boronat 37) hasta el próximo 17 de noviembre. Eso sí, si pensáis comprar el libro de la exposición es probable que tengáis que esperar, pues la primera tirada de 500 ejemplares estaba prácticamente totalmente reservada. Yo, por suerte, lo había comprado hacía un mes a través de la web y ya se ha convertido en una de las joyas de mi biblioteca.
XVII Salón del Manga de Barcelona
Hacía dos años que no iba al salón del manga organizado por Ficomic. Aunque en esta ocasión tampoco es que haya estado mucho tiempo… A penas me he paseado durante una hora por la Farga del Hospitalet. Cosas de tener una agenda tan apretada como la afluencia de público a este evento. Y es que aunque aún no se conocen las cifras exactas de visitantes, seguro que este año vuelven a marcar un record (ACTUALIZACIÓN: Ya se sabe que han acudido 65.000 personas. 5.000 más que el año pasado). Os aseguro que era imposible moverse. ¡Y eso que fui a la hora de comer que es cuando se supone que hay menos gente!
En cualquier caso, el paseillo dio para tomar unas cuantas instantáneas de fans del manga y el anime disfrazados. Este año, en comparación con la XV edición, me dio la sensación que había muchísima más gente disfrazada con acabados mucho más profesionales. Además, parecían estrellas de Hollywood: paseaban posando sin pudor para los fotógrafos y aprovechaban cualquier ocasión para arreglarse el atuendo. Siempre es un placer que la gente esté tan predispuesta a que les fotografíen. Aunque cuando están posando para ti, hay que ser rápido para encontrar una buena composición y captar al mismo tiempo el gesto en el rostro que queremos mostrar.
Photowalk de la Familia Fotera
El día de ayer fue intenso. Empezó con una visita junto a Danikaze al mercadillo fotográfico que organizó la librería Kowasa en el patio interior de la tienda. El sitio era más bien pequeño y había demasiada gente, pero aproveché para hacerme con un soft shutter de zinkinphoto para la X100. ¡Y con un descuento inesperado! Ahora tengo un toque de color en la cámara y el disparador es mucho más suave.
Pero lo mejor del día fue que por fin conocí a algunos de los miembros de la Familia Fotera. Supongo que ya los conocéis de otros posts.
Nos reunimos un total de 11 locos de la fotografía: Dani, David, Jordi, Júlia, Karo, Mónica, Oscar, Oscar, Oscarcillo (que bajó desde la France expresamente) Ricard y el que escribe. Todos dispuestos para hacer un Photowalk. O lo que es lo mismo, para pasear cámara en mano y capturar lo que Barcelona tenía que mostrarnos. Yo me llevé la Canon y la Fuji X100 para la ocasión. Y aunque dudé mucho, terminé sólo con la Fuji… aix… Si es que no puedo separarme de ella.
Aunque, más que tomando fotos, acabamos hablando por los codos.
Os dejo con mi pequeña selección del paseo que dimos por el parque de la Ciudadela y la estación de Francia: 
El cuento que leía debía ser muy efectivo, porque los durmió a todos.
Tranquila, que estamos juntos en esto.
Lo próximo tiene que ser una excursión fotográfica. ¿Qué tal un pueblo abandonado? Yo, lo dejo caer… =P
Parques naturales: El Montseny
Hoy os voy a hablar de mi experiencia en el parque natural del Montseny, uno de los doce pulmones de Cataluña, y a tan sólo una hora en coche de Barcelona.
El Montseny es el lugar perfecto para escapar del bullicio de la ciudad y reencontrarse con la naturaleza. Recomendable tanto para los que aman el campo, pues dispone de una gran variedad ecológica; como para los más urbanitas, ya que sus itinerarios son bastante amenos. Ríos, castaños, mesetas donde se divisa todo el paisaje, embalses, casas de piedra… Un auténtico lujo de 31.063,90 hectáreas.
Cómo llegar
Si visitáis la ciudad condal en coche esta es una agradable escapada para coger fuerzas.
Una sola recomendación: mirad el tiempo antes de iniciar el camino. Que no os pase como a nosotros que nos encontramos comiendo bajo la lluvia. Que aunque parezca el título de una película, no es el mejor modo de disfrutar del parque. Menos mal que el follaje de los árboles nos permitió comer con casi total normalidad.
El paseo
En este punto iniciamos la ruta “carbassa pujat” de l’Empedrat d’en Morou, que no es muy complicada ni requiere un calzado especializado. Con unas bambas con suela estriada y una chaqueta es suficiente, ya que el desnivel de esta ruta es tan sólo de un 10%.
Aunque depende de la época en la que se visite el parque, la primera parte del recorrido transcurre entre flores silvestres. Un regalo para el olfato si venís de la contaminación barcelonesa.

Esta parte del trayecto culmina en una meseta con unas vistas espectaculares del parque. Si llegáis pronto hasta aquí, y el día no es muy caluroso, éste puede ser un lugar ideal para hacer un picnic. Eso sí, quienes hagan esta misma ruta también pasaran por aquí, y si bien está zona no está muy transitada, puede no resultar demasiado íntima.
Después toca el descenso.
Debo confesar que esta zona me recordó mucho a la película “El laberinto del fauno“, y que hasta me pareció ver por un momento a Ofelia a punto de entrar en el árbol donde se encontraría con la enorme rana que custodia la llave.

La última parte del paseo es la más agradable y la que más agua ofrece al caminante. De repente, después del descenso, uno se encuentra frente a un embalse. La vegetación aquí es más frondosa y bastante variada y el camino sigue paralelo a uno de los ríos del parque (este es otro lugar perfecto para merendar).

El recorrido dura unas dos horas aproximadamente, pero si se hace con calma, como fue nuestro caso, puede dilatarse a unas tres horas y media.
El paseo para el fotógrafo
Si hacéis el camino cámara en mano y os gusta la fotografía de naturaleza, seguro que disfrutaréis mucho, pues la flora del Montseny es muy variada. De fauna, a parte de los montañeros, no vimos nada.
En mi caso, a pesar de no ser fan de la fotografía de naturaleza, debo confesar que me divertí bastante buscando qué fotografiar y cómo destacarlo sobre el verde general. Sin duda un buen ejercicio para mantener la “mirada fotográfica” despierta. Y eso sin contar el ejercicio que he hecho al cambiar un poco el acabado que normalmente doy a mis fotografías, para potenciar así la atmósfera general.
En general tomé muchos planos detalle, pero también aproveché para tomar alguna panorámica con la niebla que durante un momento lo invadió todo.

En definitiva, el Montseny es una buena opción para coger algo de aire fresco para los que vivimos en la ciudad, un paseo interesante para quienes visitan Barcelona y quieren conocer sus alrededores; y una mejor opción para quienes gustan de la fotografía de naturaleza. Y todo a una hora de Barcelona. ¿Qué más se puede pedir?
Las Mejores vistas de Barcelona (V)
Nuestros encuentros habían empezado por casualidad. No hacía mucho que había descubierto el placer de escribir, y como en casa era imposible concentrarse pues mis vecinos llevaban tres años de obras, contacté con una inmobiliaria. Había decidido ponerme a escribir y no iba a ser el taladro percutor del quinto cuarta quien me convenciera de lo contrario.
La chica de la agencia me paseó durante semanas por toda la ciudad. Estuvimos en los lugares más insospechados. Desde una antigua carnicería con el olor aún impregnado en las paredes hasta una casa repleta de ángeles de porcelana. No pude evitar imaginarme a la señora que comenzó semejante colección. Quitando minuciosamente el polvo de cada figurita, con su rebeca azul y el cabello amarillento de peinarse con colonia. Hasta la fecha nunca me habría planteado que en realidad ese fuera el tipo de personas que habitan esta ciudad tan chic.
Las semanas pasaron y nuestros encuentros en busca de un estudio en el que escribir se convirtieron en rutina. Ella caminaba delante, yo seguía su impoluto traje de chaqueta por un infinito laberinto de pisos. Llegué a plantearme si aquella peregrinación no era más que un tour por el infierno, visitando los lugares en los que se torturan los pecadores antes de llegar al purgatorio.
Al fin, un dia llegamos a una pequeña habitación. Muy oscura. Ella encendió la luz, ladeó ligeramente la cabeza y levantó los brazos para mostrarme el espacio. Una única bombilla en medio de la sala y una ventana cerrada. Sonrió. Y su sonrisa llenó el espacio de una vida que ya creía inexistente en el mundo. No abrió la ventana ni se me ocurrió pedírselo. No quería que su sonrisa se escapara de esas cuatro paredes. “Si lo desea mañana mismo tendrá instalado un escritorio y una silla”.
Hoy por fin me he despegado de las últimas palabras que necesitaba escribir. Las que me llevaron a buscar esta pequeña habitación en la que recluirme. Y me sorprendo volviendo a recordar su sonrisa. La misma que me ha acompañado sin quererlo durante toda esta travesía, y que ha muerto asfixiada mientras yo escribía. ¿Cuanto tiempo llevo en esta habitación?
He llamado a la inmobiliaria para verificar si, por una casualidad, ella seguía allí y podía donarme una nueva ración de alegría. Por supuesto, nadie la recordaba. Tampoco yo recuerdo su rostro.
Hoy, por primera vez desde que llegué, he abierto la ventana. El aire ha entrado fresco robando cuanto pudiera quedar de ella, iluminando los rincones más oscuros. Frente a mi ha aparecido un enorme rascacielos que no había visto nunca. Tal vez sólo exista desde esta ventana.
Estuve un tiempo observando las vistas, algo me resultaba familiar. El edificio parecían ser unas oficinas. Dentro hombres y mujeres muy bien vestidos trabajaban frente a sus ordenadores. De vez en cuando paraban de aporrear el teclado y entablaban una breve conversación. Y entonces supe qué era. Hasta hace no demasiado tiempo yo también era uno de ellos. Aprisionado tras los cristales de un enorme rascacielos de vistas preciosas y sin tiempo para observarlas. ¿En qué me había transformado la reclusión? Giré la cabeza y observé la ciudad velada al atardecer con su aire irreal de gran ciudad. Levanté los brazos y se me escapó una sonrisa.
Vistas de la ciudad desde la EOI de Drassanes, y su situación exacta.
Ciudad de contrastes
Los contrastes siempre me han llamado la atención. Por algo Japón es una de mis pasiones. Pero Barcelona, aunque no es una ciudad especialmente grande, también tiene sus pequeñas contradicciones.
En el post rápido de este domingo os dejo con esta imagen tomada en Passeig de Gràcia.
Detalles modernistas
Si por algo es conocida mundialmente Cataluña y Barcelona en especial, es por su arquitectura modernista. A finales del siglo XIX la burguesía heredera de la revolución industrial convirtió la arquitectura en un signo de estatus social. Así, tener una casa modernista significaba estar entre los círculos sociales más importantes. Aunque en Cataluña se cultivó un gusto más allá de lo arquitectónico, y el modernismo estalló en artes tan diversas como la artesanía, la literatura, la pintura, la música y la publicidad. El modernismo en Cataluña, más que tendencia fue un sentimiento social con el que los artistas creyeron poder romper todas las barreras de la época.
Gracias a ese espíritu Barcelona es lo que es. Sí, lo sé, esta ciudad es mucho más que la Pedrera y la Sagrada Familia, pero su espíritu sigue siendo modernista. Es innegable. Y sino que se lo digan al Ayuntamiento, que se encarga de recordarlo al turista constantemente. En cualquier caso, ese es uno de los encantos de pasear por la ciudad: encontrarse en la calle obras de arte de hace un par de siglos sin necesidad de ir a ningún museo.
En esta ocasión ilustran este post un par de imágenes del Palacio Baró de Quadras (de Puig i Cadafalch), catalogado de monumento histórico y artístico de interés nacional y sede de Casa Asia. Es uno de mis edificios preferidos y sobre él volveré más adelante.
El camino
Este caluroso mes de Julio está resultado especialmente agotador. Y no sólo en cuanto a calor se refiere, sino más bien a las actividades que me ocupan el tiempo. De lunes a viernes: trabajo y clases intensivas de japonés; un plus de japonés en forma de clase privada los viernes, revisión de textos los fines de semana, estudio literario y fotográfico en los ratos libres, breves visitas a la playa y unas horas que siempre guardo para poder cocinar. Quizás todas estas actividades no sean demasiadas. Es más que probable que algunos de vosotros hagáis mucho más que yo. Sin embargo, y aunque estoy en un momento bastante productivo y en el que disfruto como hace tiempo no lo hacía, no puedo evitar una incómoda sensación. Es como un sueño en el que subo una inacabable escalinata. Por el camino disfruto de breves momentos de descanso, observo el paisaje y voy envejeciendo.
Fiesta mayor Gran Via por Força Japó!
Este 4 de junio fue la fiesta mayor de Gran Via (Barcelona). Se celebró en el mercado de Gran Vía y aunque hubo country, conciertos y hasta se asó una vaca entera, voy a centrarme en la participación de Força Japó! en esta celebración. Força Japó! es una plataforma que reúne a jóvenes japoneses residentes en Barcelona unidos para dar a conocer su país y recaudar fondos para ayudar a los damnificados por el terremoto y posterior tsunami que azotó Japón el pasado 11 de marzo.
Con este motivo organizaron varios talleres que se integraron en el mercado entre los puestos habituales. Así, entre carnicerías y fruterías se instaló un taller de caligrafía amenizado con la austera sensibilidad del samisen (especie de guitarra tradicional japonesa). En él Yayoi Doho, maestra de caligrafía de Shodo Studio, escribía lo que el visitante solicitara. Casi todos los puestos del mercado acabaron con su nombres escritos en japonés.
El taller de papiroflexia tuvo mucho éxito entre los más pequeños. Principalmente se realizaron grullas de papel. Se eligió la grulla como figura principal ya que existe una leyenda nipona que dice que a quien consiga hacer mil grullas de papel se le concederá cualquier deseo.
Por supuesto, algunos miembros de Força Japó! acudieron a la cita con el traje tradicional japones. También se pudo ver algo de danza y hasta un concierto de música clásica y jazz.
Lo más curioso fue ver cómo quienes acudían al mercado se sorprendían por lo exótico y al mismo tiempo cercano de una cultura que les era totalmente ajena. Aunque después de esta pequeña muestra, quizás lo sea un poco menos.
Si tenéis curiosidad por ver lo diferentes que son las fiestas de los barrios de Barcelona quizás también os interese:
Retos de la familia fotera: Polos Opuestos
Hoy subo una imagen para participar, junto con otros 59 blogs, en el último reto de la Familia Fotera. El reto consiste básicamente en responder con una imagen al tema propuesto por la comunidad, y el día señalado todos los fotógrafos suben su interpretación del reto a sus blogs.
Sin lugar a dudas una buena manera de aprender de los compañeros y de sorprenderse de las múltiples maneras en las que se puede materializar una idea partiendo todos del mismo punto.
En esta ocasión el tema era: “Polos Opuestos”. Por mi parte, he decidido realizarlo mediante la imagen que acompaña este post. Se me ocurrió contraponer la construcción y la destrucción, la vida y la muerte. Ya que si bien son los polos opuestos de todo acto de creación, ambos conceptos se sostienen el uno sobre el otro. Pues, como en la imagen, para nacer es habitual que otro caiga. ¿Ley de vida? Al mismo tiempo me gustaba la idea de una vida que se abre camino sobre los restos que contuvieron muchas otras antes. Y como recordaba un rincón de Barcelona en proceso de demolición… El resultado os toca juzgarlo a vosotros.
Para finalizar os dejo el enlace con la lista de participantes. Así podréis ver también cómo el resto de fotógrafos han materializado este último reto.
La cultura va de festa 2011
El pasado domingo, y gracias a Pedro Click y a Linuxbcn, descubrí “La cultura va de festa” en el parc de la guineueta de Nou Barris. Sin lugar a dudas una fiesta de barrio diferente. Por algo se publicita, clara y llanamente, como una fiesta mayor que no pertenece al ayuntamiento. Y no por ello goza de menor salud. Más bien al contrario. En ésta su 31 edición me dio la sensación de estar más viva que nunca. Pero ¿Qué la diferencia del resto de fiestas? Sin lugar a dudas el asociacionismo del barrio. En ella se dan cabida gran parte de las asociaciones que hay en Nou Barris, y se respira unión de vecinos. Lo cual resulta muy agradable en una ciudad como Barcelona, en la que las fiestas de otros barrios, por masificadas, parecen más una atracción turística que un momento para fortalecer los lazos vecinales (y con ello no digo que no me gusten las otras fiestas). 
Pero en “La cultura va de festa” encontraremos espectáculos de circo, puestos de masaje, degustación de té, parrilladas, clubs de shogi, flamenco, las actividades de una asociación okupa, rancheras, correfocs, talleres para los más pequeños, asociaciones de horticultura, y un largo etcétera lleno de variedad. Todo ello de forma gratuita. Porque aquí, el objetivo no es hacer dinero, sino estrechar los vínculos entre los vecinos y mostrar todo lo que hacen los miembros de la comunidad. Sin lugar a dudas algo muy diferente de a lo que nos tienen acostumbrados.
En definitiva: una apuesta bastante amena de un barrio plural que marca la diferencia.
Mirando la vida pasar (II)
…los goces simples son los mejores, como sabe cualquier egoísta inteligente… Uno de los secretos de una vida feliz es la continuidad de los pequeños placeres, y si algunos pueden ser baratos y conseguidos sin demora, tanto mejor…
El mar, el mar de Iris Murdoch
























































