El secreto de las hojas de contactos (II)

Como avanzaba en la entrada anterior las hojas de contacto no son únicamente una fase importante del trabajo de un fotógrafo, también son el lugar donde encontrar sus secretos mejor guardados.

Contactos de Henry Cartier-Bresson perteneciente al documental Contactos

 

Los secretos de Henri Cartier-Bresson

A estas alturas ya sabrás que Cartier-Bresson fue el precursor del llamado “momento decisivo“. Él dijo que tomar una foto significaba encontrar el momento preciso en el que todo se alineaba, digamos cósmicamente, para formar una imagen perfecta.

FRANCE. Paris. Place de l'Europe. Gare Saint Lazare. 1932.

FRANCE. Paris. Place de l’Europe. Gare Saint Lazare. 1932.

Un ejemplo de ello es su mundialmente conocida foto tomada en 1929 en la Gare Saint Lazare. En ella un hombre salta desde una escalera a un charco. Todo aparece perfectamente alineado: el hombre y su reflejo, el señor del fondo, la composición en tres cuartos de la imagen… Un segundo antes o un segundo después, no existiría foto digna de mostrar. Eso es precisamente el momento decisivo fotográfico.

Sin embargo, si miras la imagen que encabeza este artículo, ¿no notas nada raro? Sí, sí, no vas desencaminado. El estudio de las hojas de contactos del padre del fotoreportaje desmiente este principio. Durante años muchos fotógrafos principiantes (y no tan principiantes) han creído que estas imágenes sólo se capturaban estando en el momento adecuado y sitio adecuados. Que todo dependía de un sólo click. Pero con las hojas de contactos en la mano, se puede observar que Cartier-Bresson hacía muchas tomas e incluso con diferentes encuadres y que posteriormente, tras revelar el negativo, elegía la que consideraba mejor de todas.

Imagino que dentro de tu cabeza estará resonando un “¡Menudo engaño!”, o aún mejor: “¡Eso no es capturar el momento decisivo!, ¡Eso es sólo componer tu imagen!”. Pero una vez superada la sorpresa, si nos lo planteamos bien, este descubrimiento da más sentido aún al concepto de momento decisivo.

 

El picoteo fotográfico

Con una cámara entre las manos lo habitual parece ser hacer una foto a algo y saltar a otro espacio para hacer otra foto totalmente diferente. A esto es a lo que yo llamo “picoteo fotográfico”. Y para mí, eso no es fotografiar. Como expliqué cuando hablé de la idea detrás de cada fotografía: un fotógrafo no tiene que fotografiar lo que sea. Nuestra misión es capturar lo mejor posible una idea y transmitir adecuadamente su mensaje.

Cuando tienes claro qué quieres mostrar, es imprescindible que te tomes tiempo y que saques tantas imágenes como sean necesarias para que tu idea quede perfectamente plasmada. O al menos lo mejor posible. Por algo las sesiones de un fotógrafo publicitario o de moda pueden duran 6 horas. Su objetivo normalmente es obtener una única imagen. Pero esa imagen debe ser lo más perfecta posible. Luz, composición, correcta exposición del color, dinamismo de la imagen… Todo debe ser perfecto para que transmita la idea exacta que quiere mostrar su cliente sobre un producto concreto.

 

El tiempo en la streetphoto

Quizás estés pensando que como lo tuyo es la streetphoto, esto de dedicarle tiempo a tomar una fotografía no va contigo. Que lo tuyo es estar “a la que salta” para poder capturar un buen momento. Pues siento decirte que estás muy equivocado. Como hemos descubierto mirando la hoja de contactos de Cartier-Bresson, hasta los street photographers toman muchas variaciones de una misma imagen. Esto se debe a que si bien puede ser que encontrasen sus ideas-imagen dando un paseo, cuando descubrieron cómo querían mostrarlas, esperaron allí y no pararon hasta capturar la composición adecuada. En algunos casos la espera puede ser de unos minutos, en otros de horas, meses o incluso años.

 

Esperar es de sabios

Dedicarle tu tiempo a cada imagen es una práctica que tienes que tener siempre presente. Respira, analiza la escena, compón la imagen con los elementos que contiene, calibra la cámara y dispara. Revisa el trabajo y repite estos pasos para mejorar la imagen en aquel punto que haya fallado. Si es necesario, observa aquello que te interesa desde otro ángulo. Y cuando creas que ya no puedes mejorar esa imagen, entonces sí, salta a otra.

Porque si algo queda claro del análisis de la hoja de contacto de Cartier-Bresson, es que debes dedicar tiempo a tus imágenes en el momento en el que las tomas. No únicamente en el revelado. Además, si nosotros no nos paramos a mirar, ¿cómo vamos a conseguir parar el tiempo en una imagen digna de ser admirada por otra persona?

2 Comments

  1. Jota

    Magnífica entrada Fidel, me tenías esperando por ella desde que ahí atrás decías que la anterior sólo era un adelanto. Me gusta el enfoque, y comparto la opinión de que no podemos conformarnos, si podemos mejorar el resultado.

    Abrazo!

    Jota.

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