Consejos para comprar el mejor objetivo para tu réflex

objetivos

Una réflex no es suficiente para tomar fotos. El cuerpo de una cámara, sin objetivos no sirve para gran cosa. Seguro que te has planteado en más de una ocasión comprar un objetivo nuevo. Recuerdo cuando quería comprar mi primer objetivo. Acercarme a los escaparates de las tiendas especializadas era una locura. Tanta variedad de precios y características y una sola pregunta en mi cabeza: ¿Qué necesito exactamente para tomar mejores fotos? Pero de eso hace ya un momento y por el camino he aprendido mucho.

¿Cuándo comprar un objetivo nuevo?

Cuando se empieza en esto de la fotografía y vemos una imagen potente tendemos a pensar: ¡Claro, es que su cámara es muy buena! Si me hubieran dado un dolar (es que lo del euro no suena tan bien) cada vez que he escuchado esta frase, ahora sería rico. Cuando esto pasa, yo me limito a sonreír y a guardar la foto porque tengo una premisa muy clara: las fotos no las hace ni la cámara ni los objetivos, sino el fotógrafo.

Entonces, ¿para que comprar una cámara mejor o cambiar de objetivo si no me van a mejorar las fotos? No me malinterpretes, los “cachivaches” no van a crear una mirada propia que nos identifique y tampoco nos van a ayudar a componer mejor. Eso está claro. Pero sí que van a refinarla y a darle un acabado más profesional.

Para mi, el momento perfecto para hacer una inversión en un objetivo llega cuando nuestra mirada empieza a salir a la superficie. Durante años disparé fotos con el objetivo variofocal que venía con el kit de mi primera réflex digital. Hasta que llegó un momento en el que me di cuenta que siempre sacaba fotos a determinada apertura y distancias focales. Entonces decidí comprar el mejor objetivo que me pudiera permitir con las mejores características a esa distancia focal. Un 50mm 1.4 . A día de hoy aún es uno de los objetivos que más uso. Aunque ya le tengo echado el ojo a otro…

Comprar un objetivo antes de conocer nuestro modo de fotografiar es hacer una inversión a lo loco. ¿Qué sentido tiene tener un súper objetivo cuando no tienes ni idea de para qué sirven todos los botones de tu cámara? A lo mejor esa foto que no consigues sacar sólo se debe a una mala configuración del aparato. Por eso es mejor conocer tu equipo y practicar mucho antes de gastarnos el dinero en algo que vamos acabar vendiendo.

Las tres condiciones que debe cumplir un buen objetivo

Llegado a este punto y si aún no te he desanimado con todo lo que ya te he contado, probablemente sea el momento de comprar ese objetivo soñado. Para hacerlo, tienes que tener claros tres puntos que te salvarán de hacer una mala compra:

1. ¡Qué desenfoque más bonito!

Esto es lo que te dirán si consigues un objetivo con un bonito bokeh o desenfoque. En otro artículo entraré más en profundidad en lo que es el bokeh y cómo se mide su calidad. Por el momento te bastará saber que a mayor apertura del diafragma, mayor desenfoque conseguirás. Si puedes pagar un objetivo con una apertura de diafragma del 1.2 o 1.4 te aseguro que no te arrepentirás. Los objetivos son algo más caros pero estas aperturas crean unas atmósferas increíbles y consiguen destacar el sujeto principal del fondo para dirigir la mirada del espectador hacia donde queremos.

2. ¡Qué clarito se ve todo! 

Asegúrate que el objetivo enfoca a la perfección: rápida y eficazmente. Contra más nítido sea el resultado de tus fotos, mejor. Sí, lo sé, ¿pero no era importante el desenfoque? Por supuesto que lo es. Pero el desenfoque debe ser bonito en las cosas que estén desenfocadas y las que estén dentro de foco tienen que estar nítidas. Es cuestión de obtener los resultados más óptimos en ambos aspectos.

En páginas como digital camera lens encontrarás comparativas sobre la calidad de las diferentes ópticas del mercado. Esta página es muy útil y te puede servir para contrastar lo que te comente el vendedor de la tienda especializada a la que te dirijas.

3. ¡Pero si era de noche y no tenías flash! ¿Por qué tus fotos salen y las mías no?  

Este punto va muy relacionado con el primero. Una mayor apertura de diafragma nos permite desenfocar mejor (tener más bokeh), pero también tomar fotografías en situaciones con una mala iluminación. Siempre que puedas elige objetivos con aperturas grandes (1.2 y 1.4), si necesitas más profundidad de campo (enfoque del fondo) puedes cerrar el diafragma, pero si no tienes luz y la apertura máxima de tu objetivo es de 3.4, no podrás solucionarlo más que con la ISO y el tiempo de exposición y, dependiendo de la cámara, eso puede dar un resultado dramático. La imagen final saldrá con ruido y/o trepidada o movida. Además, no tendrás ese bokeh o desenfoque tan bonito y que tanta atmósfera da a las fotos.

Por supuesto, que un objetivo tenga una gran apertura no es garantía de que tenga un bokeh bonito o una buena calidad de enfoque. Así que si dudas entre varios objetivos con características idénticas, busca por internet fotos sin retocar tomadas con los objetivos cuya compra estés valorando y compara tanto la calidad del bokeh (¿cuál te gusta más para tus fotos?) como la nitidez del enfoque.

Ahora ya conoces las características básicas de un buen objetivo, pero ¿qué es mejor, un objetivo fijo, un zoom o una lente variofocal? Eso, lo veremos en un próximo post.

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