Calibrar el monitor mediante hardware: porqué y cómo puedes hacerlo

Siempre me ha preocupado bastante que los colores de mis fotografías no se vean igual en todas las pantallas. Para mi es imprescindible que los colores que quiero mostrar para generar una determinada sensación sean los que tienen que ser y no otros. ¿Te imaginas retocar una imagen para que muestre un amarillo concreto  y que el monitor en el que hagas el retoque tenga los verdes muy saturados? Tu imagen se vería fatal en cualquier monitor que no estuviera tan mal calibrado como el que has usado para retocar.

Lo sé, teniendo en cuenta que cada uno tiene un monitor distinto eso debe ser lo habitual. Sin embargo, existe una manera de configurar la pantalla para que el blanco sea realmente blanco y, consecuentemente, que todos los ajustes que hagas a tus fotografías estén bien hechos. Así, al margen de que cada persona que vea tu trabajo a través de internet tenga bien o mal calibrado su monitor, la imagen de partida estará bien revelada. Que la imagen se vea bien en el monitor de otra persona sólo dependerá de esa persona, no de que tu hayas hecho mal el retoque.

El Colorímetro

La solución para eliminar de tu monitor cualquier matiz de color que impida representar correctamente los tonos neutros (grises) y conseguir que muestre lo mejor posible tanto los detalles de las imágenes en las sombras como en las zonas más claras, se llama colorímetro.

 

El colorímetro es un periférico que permite configurar la pantalla para visualizar correctamente tanto la información de luminosidad como el color de cada píxel existente en el monitor. De este modo se obtiene el mejor resultado en las fotografías.

Para que veas la importancia de calibrar el monitor te pongo la misma imagen en mi monitor sin calibrar y cómo se ve después de calibrar:

Mi monitor antes empastaba los negros y al parecer tenía el rojo bastante subido. Es decir, que no estaba viendo la imagen tal y como la había tomado. ¡¡¡Ya podía estar preocupado!!! Ni te imaginas mi cara al descubrir esto.

Lo mejor de todo es que solucionarlo ha sido bastante sencillo.

Cómo usar el Colorímetro

1. Mantener la pantalla encendida entre 20 y 40 minutos para que se caliente y muestre los colores que realmente tiene (Los monitores digamos que hasta que no pasa un rato del encendido no muestran los colores tal y como son).

2. Poner la oficina en las condiciones de luz con las que normalmente trabajas. En mi caso encender una luz que sale detrás de la pantalla y que no llega al monitor. Lo tengo puesto así para que el color de la luz no contamine la pantalla.

3. Inicias el programa de calibración. Yo he utilizado el i1 Display Pro pero hay otros en el mercado.

4. Configuras los elementos básicos:

Debes tener en cuenta que para fotografía los parámetros recomendados son un punto blanco de D65 y una luminancia de 120. Una vez introducidos estos datos ya sólo se deben seguir los pasos del programa.


4. Poner el colorímetro sobre la pantalla cuando el programa lo requiera.

5. Guardas el perfil de color y voilà, tu monitor calibrado y tu perfil de color listo (fichero que contiene la información para decirle a nuestra pantalla cómo debe mostrar los colores).

Cabe destacar que este aparato permite incluso cambiar el perfil automáticamente según vaya cambiando la luz en nuestro espacio de trabajo. Sin embargo, es recomendable trabajar siempre con el perfil fijo, no con uno cambiante puesto que parámetros como por ejemplo, el color de tu ropa haría rebotar la luz en la camiseta contaminando nuestra pantalla. Alterando así el perfil, lo cual te llevaría de nuevo a retocar las imágenes con colores equivocados.

Una vez calibrada la pantalla, ¿puedo vender el calorímetro?

El calorímetro no es un aparato barato (unos 175 €) y desgraciadamente no puedes venderlo una vez calibrado el monitor porque necesitarás calibrar la pantalla al menos una vez al mes, ya que luz de tu espacio de trabajo irá cambiando poco a poco (desgaste de la pantalla, de las bombillas…).

Sin embargo es una buena inversión. Si quieres mejorar el resultado final de tus fotografías no puedes dejar al azar el aspecto de los colores en otros monitores e incluso cuando imprimas tu trabajo.

Y tras calibrar…

Por último un par de consejos tras calibrar:

1. Si calibras la pantalla con un brillo concreto, no lo cambies después. Si lo haces también estarías alterando los colores.

2. Si trabajas con un portátil no cambies la inclinación de la pantalla después de la calibración. Si lo haces, el ángulo en el que observas la pantalla cambia y consecuentemente lo harán los colores.

Puede que pienses que es muy exagerado tener todo esto en cuenta, pero una correcta reproducción del color es uno de los puntos que diferencian las fotografías de un profesional de las de un amateur.

2 Comments

    1. saliendodemi

      No es que sean baratos precisamente, la verdad. Pero acabé pensando que aunque sólo lo utilizara un par de veces al mes, con un poco de suerte será una inversión que sólo haré una vez. Vamos, ¡que espero me dure muchos años! ^_^

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