Historias amontonadas

 

Lo que fascina de la Fotografía es su poder para recordarnos lo que alguna vez vivimos.

Es mediante imágenes robadas al tiempo que reconstruimos nuestro pasado. Como si miráramos a través de una ventana. Sin tan siquiera plantearnos cuánto de verdad o cuánto de añoranza contienen. Eso en realidad no importa, porque ¿cómo negar su veracidad perceptible a simple vista? Si vivimos ese momento o sólo lo recordamos por quienes nos lo explicaron, es irrelevante. Son parte de nosotros, y despegarlos del recuerdo sería mutilar nuestra identidad y negar el oda a la vida innato a la Fotografía.

En un mundo lleno de información, la Fotografía es memoria y como tal, vital para nuestra supervivencia como individuos. Por eso cada vez es más habitual ver cómo el ser humano, cámara en mano, disecciona su entorno en momentos fotográficos y/o fotogénicos para no olvidar su propia historia. Aunque, a veces, la velocidad, no nos permita más que amontonar historias en un marco de 10×15.

Una vez más: ¡Viva la Fotografía!

1 Comments

  1. Jorge

    ¡Viva la fotografía!
    De vez en cuando, me pongo a repasar los álbumes de fotos antiguas, de cuando era niño o cuando ni siquiera había nacido. Son la memoria de todos nosotros, es la historia de un tiempo pasado.

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