Entre costuras

 

En esta ciudad que entrega las playas al mar cuando se las reclama en propiedad. Aquí, donde los agujeros de bala son pura anécdota, las farolas ejército y los libros, en sus estanterías, se apretujan para protegerse del gélido aliento de las pantallas con que los sustituyeron. En esta ciudad sin olfato, que se  reconstruye una y otra vez con sus propios jirones; que por el bien del progreso no ha dudado en sepultarlo todo en asfalto, granito y mármol. Aquí. Sí, aquí un silencioso segundo es suficiente para desaparecer entre  sus costuras. Porque ese es su mayor miedo: el silencio. Y para acallarlo, a golpe de martillo neumático ha creado mil modos de devorar lo que sea y a quien sea.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>