El camino

Este caluroso mes de Julio está resultado especialmente agotador. Y no sólo en cuanto a calor se refiere, sino más bien a las actividades que me ocupan el tiempo. De lunes a viernes: trabajo y clases intensivas de japonés; un plus de japonés en forma de clase privada los viernes, revisión de textos los fines de semana, estudio literario y fotográfico en los ratos libres, breves visitas a la playa y unas horas que siempre guardo para poder cocinar. Quizás todas estas actividades no sean demasiadas. Es más que probable que algunos de vosotros hagáis mucho más que yo. Sin embargo, y aunque estoy en un momento bastante productivo y en el que disfruto como hace tiempo no lo hacía, no puedo evitar una incómoda sensación. Es como un sueño en el que subo una inacabable escalinata. Por el camino disfruto de breves momentos de descanso, observo el paisaje y voy envejeciendo.

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