Literatura, fotografía y otros viajes

Archive for 2011

Porqué y cómo calibrar el monitor

Últimamente me preocupaba bastante que los colores de mis fotografías se vieran bien en cualquier pantalla. Que los colores que quiero mostrar para generar una determinada sensación, sean los que tienen que ser y no otros. ¿Os imagináis retocar una imagen para que muestre un amarillo concreto en un monitor que tiene los verdes subidos? Nuestra imagen se vería fatal en cualquier monitor que no estuviera tan mal calibrado como el nuestro. Sí, lo sé, teniendo en cuenta que cada uno tiene un monitor distinto eso debe ser lo habitual. Sin embargo, existe una manera de configurar nuestra pantalla para que el blanco sea realmente blanco y, consecuentemente, que todos los ajustes que hagamos a nuestras fotografías sean el máximo correcto posible. Así, al margen de que cada navegante tenga bien o mal calibrado su monitor, la imagen de partida será lo más correcta posible.

La solución para eliminar de nuestro monitor cualquier matiz de color que impida representar correctamente los tonos neutros (grises); y conseguir que muestre lo mejor posible tanto los detalles de las imágenes en las sombras como en las zonas más claras, se llama colorímetro.

 

El colorímetro es un periférico que permite configurar nuestra pantalla para visualizar correctamente la información de luminosidad y color de cada píxel existente en nuestro monitor. De este modo obtenemos el mejor resultado en nuestras fotografías. Para que veáis la importancia de calibrar el monitor os pongo la misma imagen en mi monitor sin calibrar y cómo se ve después de calibrar:

Mi monitor antes empastaba los negros y al parecer tenía el rojo bastante subido. Es decir, que no estaba viendo la imagen tal y como la había tomado. ¡¡¡Ya podía estar preocupado!!! Ni os imagináis mi cara al descubrir esto.

Lo mejor de todo es que solucionarlo ha sido bastante sencillo:

1. Mantener la pantalla encendida entre 20 y 40 minutos para que se caliente y muestre los colores que realmente tiene (Los monitores digamos que hasta que no pasa un rato del encendido no muestran los colores tal y como son).

2. Poner la oficina en las condiciones de luz con las que normalmente trabajamos. En mi caso una luz que sale detrás de la pantalla y que no llega al monitor. Así el color de la luz no contamina la pantalla.

3. Iniciamos el programa de calibración. Yo he utilizado el i1 Display Pro pero hay otros en el mercado.

4. Configuramos los elementos básicos:

Debemos tener en cuenta que para fotografía los parámetros recomendados son un punto blanco de D65 y una luminancia de 120. Una vez introducidos estos datos ya sólo se deben seguir los pasos del programa.


4. Poner el colorímetro sobre la pantalla cuando el programa lo requiera.

5. Guardamos el perfil de color y voilà, nuestro monitor calibrado y nuestro perfil de color (fichero que contiene la información para decirle a nuestra pantalla cómo debe mostrar los colores).

Cabe destacar que este aparato permite incluso cambiar el perfil automáticamente según vaya cambiando la luz en nuestro espacio de trabajo. Sin embargo, es recomendable trabajar siempre con el perfil fijo, no con uno cambiante puesto que parámetros como por ejemplo, el color de nuestra ropa haría rebotar la luz en la camiseta contaminando nuestra pantalla. Alterando así nuestro perfil, lo cual nis llevaría de nuevo a retocar las imágenes con colores equivocados.

Por último, os recomiendo recalibrar vuestros monitores al menos una vez al mes, pues la luz en nuestro espacio de trabajo irá cambiando poco a poco (desgaste de la pantalla, de las bombillas…). Y recordad: si calibráis la pantalla con un brillo concreto, no lo cambies después pues también estarías alterando los colores. Lo mismo pasa si trabajáis con un portátil y cambias la inclinación de la pantalla después de la calibración, pues si cambias el ángulo en el que observas la pantalla también cambian los colores.

Hasta aquí la calibración de la pantalla. Pero, ¿y vosotros?, ¿tenéis vuestro monitor calibrado? ¿conocéis otros modos tan fiables como éste para calibrar pantallas?


Historias amontonadas

 

Lo que fascina de la Fotografía es su poder para recordarnos lo que alguna vez vivimos.

Es mediante imágenes robadas al tiempo que reconstruimos nuestro pasado. Como si miráramos a través de una ventana. Sin tan siquiera plantearnos cuánto de verdad o cuánto de añoranza contienen. Eso en realidad no importa, porque ¿cómo negar su veracidad perceptible a simple vista? Si vivimos ese momento o sólo lo recordamos por quienes nos lo explicaron, es irrelevante. Son parte de nosotros, y despegarlos del recuerdo sería mutilar nuestra identidad y negar el oda a la vida innato a la Fotografía.

En un mundo lleno de información, la Fotografía es memoria y como tal, vital para nuestra supervivencia como individuos. Por eso cada vez es más habitual ver cómo el ser humano, cámara en mano, disecciona su entorno en momentos fotográficos y/o fotogénicos para no olvidar su propia historia. Aunque, a veces, la velocidad, no nos permita más que amontonar historias en un marco de 10×15.

Una vez más: ¡Viva la Fotografía!


¡Feliz Navidad a Tod@s!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El mensaje de hoy es corto pero conciso: ¡¡felices fiestas a todos y mucha fuerza para este 2012!!


Fotografía en plató (II): unos pasos más

 

En su día os narré mi primera experiencia en un plató fotográfico. Hoy vuelvo para explicaros como me siento ahora en plató después de varias sesiones.

Poco a poco me he ido acostumbrando a manejar los difusores y los focos. ¡Ya no son extraterrestres venidos de otro mundo! Y aunque aún me queda mucho para dominar el arte de la iluminación, me siento cómodo entre todos estos aparatejos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por el momento mi conclusión es que lo difícil no es iluminar. Lo realmente complicado es hacer posar al/la modelo. Me resulta inimaginable llenar dos horas y media de sesión sin una idea previa de posturas, ropa, complementos y una historia que contar. Eso sí, que l@s modelos interpreten las ideas es agotador. Lo más divertido, pero extenuante a más no poder. Y es que hasta la fecha he tenido mucha suerte con l@s modelos. Pero siempre acabo sudando la gota gorda.

Ahora ya sé que las primeras fotos siempre son para relajar a l@s modelos. Pero para conseguir que estén naturales, es precisamente en esta primera toma de contacto cuando hay que analizar bien sus poses, gestos y rasgos para sacarles el mejor partido más adelante.

 

Algo que se me está volviendo imprescindible es disponer de un repertorio de posturas. Os confieso que he empezado a hacer mi libreta con una colección de poses preferidas sacadas de libros y revistas (sí, a lo psicópata de peli mala americana). Así dispongo de un repertorio básico de indicaciones a dar a l@s modelos.

Para finalizar la entrada de hoy, simplemente comentar que las imágenes de este post son algunas de las tomadas en la última sesión de estudio que he hecho. Eso sí, también aprovecho aquí para enviar un agradecimiento enorme a Andrea y a su “tía” por hacer esta tarde tan amena.

Y para vosotros ¿qué es lo más complicado en una sesión en plató fotográfico? ¿Algún consejo?


2011: ¡una odisea con el servidor!

A los que visitáis asiduamente este blog, primero de todo pediros disculpas. Habréis notado que el blog, por primera vez desde su nacimiento, ha estado varios días fuera de línea. No os preocupéis que no es que esté de vacaciones o piense cerrar esto. Es que el servidor en el que se aloja saliendodemi.com se ha caído en varias ocasiones durante este mes. Provocando incluso la pérdida de las entradas publicadas durante este mes de diciembre. Aunque eso es lo de menos. Las volveré a subir. Lo que me da un poco de rabia son los vuestros comentarios. Esos son irrecuperables. ¡Viva la era tecnológica!

En cualquier caso, os informo que ya he iniciado los trámites para mover el blog a otro valle donde la hierba sea más verde. Ahora sólo queda esperar que la tierra prometida sea realmente lo que aparenta.

Saludos y, de nuevo, disculpad por estos días.


Retos de la familia fotera: Autoretrato

Este es mi séptima participación en los retos de la família fotera, y sin duda el más complicado de todos. Y no por la dificultad técnica precisamente, sino más bien porque esta vez el tema era el autorretrato. Os podéis imaginar que soy de los que siempre están detrás de la cámara y este reto me obligaba a ponerme en la piel del fotografiado. He hecho bastantes tomas, y al final he optado por la composición vintage de cuatro fotografías que véis. Al fin y al cabo este reto trataba sobre dar la cara.

No os podéis perder las propuestas del resto de participantes aquí.


Entre costuras

 

En esta ciudad que entrega las playas al mar cuando se las reclama en propiedad. Aquí, donde los agujeros de bala son pura anécdota, las farolas ejército y los libros, en sus estanterías, se apretujan para protegerse del gélido aliento de las pantallas con que los sustituyeron. En esta ciudad sin olfato, que se  reconstruye una y otra vez con sus propios jirones; que por el bien del progreso no ha dudado en sepultarlo todo en asfalto, granito y mármol. Aquí. Sí, aquí un silencioso segundo es suficiente para desaparecer entre  sus costuras. Porque ese es su mayor miedo: el silencio. Y para acallarlo, a golpe de martillo neumático ha creado mil modos de devorar lo que sea y a quien sea.


Las mejores vistas de Barcelona (VI)

 

Siguiendo con los lugares de esta ciudad en los que se puede disfrutar de las mejores vistas, hoy visitamos el Palacio Baró de Quadres (sede de Casa Asia).

En su día ya nos acercamos a los detalles modernistas de este edificio, y ya os avisé que volvería a visitarlo. Hoy subimos a la biblioteca y hasta la terraza para disfrutar de las vistas de la avenida Diagonal.

Desde Casa Asia podemos ver la Casa de les Punxes o Casa Terrades (el edificio con los tejados acabados en punta de la primera foto). Fue diseñado por el arquitecto Josep Puig i Cadafalch en 1905 y posiblemente sea su obra modernista más destacada. A mi siempre se me ha antojado uno de esos castillos en los que se urden maquiavélicos planes. Pero vamos, eso me pasa con la mitad de edificios que tienen algún elemento gótico, y éste, aunque modernista, es innegable que tiene influencia gótica.

El amasijo de torres y grúas detrás de la Casa de les Punxes es la omnipresente y archiconocida Sagrada Familia de Gaudí.

 

El ventanal de esta foto muestra las vistas desde la biblioteca. Os aseguro que leer con esta panorámica es verdaderamente inspirador. Así que si venís a Barcelona no olvidéis pasar por Casa Asia. Las vistas merecen la pena ¿no creéis?

Por cierto, a los que vivís en la ciudad condal ¿conocéis algunas otras vistas que merezcan la pena?


Jam de improvisación

 

Este mes ha estado marcado sin lugar a dudas por el butoh. Ya os he hablado en otras ocasiones de este tipo de danza japonesa, así que no voy a repetir aquí en qué consiste. Si necesitáis más referencias podéis ir aquí y aquí.

El caso es que el pasado 13 de noviembre finalizó el festival Barcelona en Butoh. Y tras todos los espectáculos, este año se decidió terminar con una jam de butoh para que el público también participara.

 

A estas alturas imagino que ya sabréis qué es una Jam, pero para los despistados cabe explicar que consiste en una reunión de personas para improvisar, en este caso danza butoh.

 

Al principio costó bastante, pero en cuanto los chicos de Wangnin Bunmei empezaron a tocar algo de música, poco a poco los aficionados a esta danza abandonaron los asientos de espectadores para llenar el escenario. Sus expresiones corporales eran de lo más diverso. Desde movimientos sincopados llenos de angustia, a gráciles gestos que parecían inspirados por algo más allá de sus cuerpos.

 

No os engañaré la Jam tuvo sus claros y oscuros, pero os aseguro que las dos horas que duró no paré de tomar fotografías. Era tal la energía que se derramó en el escenario que estuve tentado de camuflarme entre ellos para sentir más de cerca ese modo tan intenso de entender la vida.

 

Sin duda lo disfruté como un niño y no descarto para el año que viene, si siguen realizando propuestas como esta, mezclarme con los bailarines. Aunque sólo sea para comprobar hasta dónde puede acercarse un fotógrafo para capturar una imagen sin influir en el sujeto u objeto a fotografiar.

Y sí, si os estáis preguntando con qué cámara disparé en tan malas condiciones de iluminación, fue con la Fuji X100. Esta vez me volvió a demostrar que este tipo de situaciones tan complicadas es sin duda uno de los puntos en los que mejor se defiende.

Para finalizar os dejo con el primer video que tomo con la compacta? de Fuji. Se trata de un pequeño momento de desenfreno ya hacia el final de la jam. No os lo perdáis en HD, la calidad de la grabación sorprende gratamente.

 

Jam Improvisación Butoh from Fidel de Tovar on Vimeo.


Retos de la familia fotera: Bancos

 

Un mes más he aceptado el reto de la familia fotera. En esta ocasión el tema a fotografiar era Bancos (para sentarse).

Aunque guardo un muy buen recuerdo de éste banco, en esta ocasión he elegido uno de la estación de Francia de Barcelona. Sin duda una de mis estaciones de trenes preferidas. ¿Cuántas historias habrá presenciado este banco sin pronunciar palabra? Regresos, reencuentros y huidas, cuanto menos. Llantos, carcajadas y tratos oscuros en el mejor de los casos. Y en el fondo, oculta para muchos cual discreto apuntador, María, dejando la escena perfecta para el siguiente acto.

Para ver las fotos del resto de participantes en el reto sólo tenéis que hacer click aquí.


Casanovas Foto Week

Del 21 al 26 de noviembre de 2011 Casanova Foto, la tienda de fotografía por excelencia de Barcelona, ha organizado la 1ª Foto Week en la C/ Ronda Universitat, 35 de Barcelona. Una semana entera repleta de conferencias y cursos de fotografía. Una oportunidad para conocer las últimas novedades del sector, el trabajo de algunos compañeros y, de paso, aprender nuevas técnicas de captura, mejorar el procesado o la impresión. Una buena oportunidad, y una práctica que debiera llevarse a cabo más a menudo.

SI ESTÁIS EN BARCELONA

Os dejo la agenda por si andáis por Barcelona y os apetece acercaros a alguno de los actos.

 

 

Para inscribiros a los talleres y conferencias podéis acceder a:

- Zona Aula

- Zona Demo

SI ESTÁIS FUERA DE BARCELONA

Pero como no todos podréis acercaros a la ciudad condal y las plazas son limitadas, los chicos de Casanova también han habilitado la posibilidad de ver los cursos de la zona Aula en esta página de internet. ¡Así no hay excusa para no mejorar nuestros conocimientos fotográficos!


Una boda shintoista

Ya sabéis lo mucho que me interesa el folklore, las costumbres y los usos sociales que los seres humanos utilizamos para expresar nuestra espiritualidad y adueñarnos del espacio. Por eso hoy os traigo una serie de fotos de una boda shintoista. Un verdadero despliegue de color y tradición.

Pero empecemos por el principio: ¿Qué es el shintoismo? El shintoismo (神道 shintō?), o “camino de los dioses”, es la religión autóctona de Japón y tan antigua como el propio país. Sus raíces se remontan a creencias prehistóricas. Combina la veneración a los espíritus de los antepasados con el culto a los espíritus de la naturaleza. Pues se cree que de esos espíritus surgieron los dioses.

El shinto es una de las pocas religiones que no tienen doctrina, ni fundador, ni preceptos morales, ni imágenes. Es una vía, un camino, y para seguirlo sólo hay una regla: avanzar por el sendero que señale el corazón.

En la imagen sobre estas líneas podéis ver a una novia vestida con el kimono tradicional, el  shiromuku.(白無垢). Es de un impoluto blanco  símbolo de pureza y metáfora de que la novia está dispuesta a que el novio lo “tiña de colores”. Además esta chica lleva sobre su cabeza un gorro llamado wataboshi (綿帽子), uno de los más elegidos por las novias. Aunque existe otra variedad de gorro: el tsunokakushi (角隠し),  que podéis ver en la penúltima imagen del post. El gorro es una parte esencial del traje. Tradicionalmente el primero se llevaba durante la ceremonia y el segundo después de la ceremonia, aunque actualmente se llevan según los gustos de cada cual.

 

En un jardín, bajo la atenta mirada de los familiares, y antes de entrar al templo para celebrar la boda, se suelen tomar las fotos de la pareja.

La toma de fotos suele ser un proceso bastante lento. Pues vestir a las novias no es tarea fácil. El traje es bastante pesado y no les permite moverse demasiado. Para que os hagáis una idea: en las dos bodas que presencié había, sin contar al fotógrafo, cuatro personas preparando los vestidos y arreglando las pelucas. Porque sí, llevan pelucas durante la ceremonia.

 

Supongo que os estaréis preguntando qué hace con un kimono de colores la chica de las fotos. Pues es que además de fotografiarse con el blanco, las novias también se ponen encima otro kimono llamado uchikake. Éste es un kimono de seda, de mangas largas, adornado con bordados de colores  y generalmente con motivos tomados de la naturaleza; y que se considera una parte más del kimono nupcial.

 


Y después de la sesión de fotos toca el protocolo.  El gentío se dirige al templo y, primero los invitados, luego la familia y por último los novios, entran todos para que el monje oficie la ceremonia. Pero esta parte la dejamos para la intimidad de las parejas.

Por si os lo estáis preguntando, todas las fotos de este post las tomé en el Meiji Jingu. Un templo de Tokyo bastante importante y dónde prácticamente todos los domingos se celebran un par de bodas. Así que si aún no habéis visto una boda shintoista, ya sabéis dónde tenéis que ir en vuestra próxima visita a Tokyo.


Una buena conversación

 

A lo largo de la tarde me ha contado muchas cosas curiosas. Que, por las noches, su jardín se llena de enormes mariposas nocturnas. Que su chófer, un digno personaje que me ha conducido a su casa en un Mercedes verde oscuro, tras haber sido condenado por envenenar a su mujer luego se había fugado de la Isla del Diablo. Y me ha descrito un pueblo en lo alto de las montañas del norte que está enteramente habitado por albinos: «individuos menudos, de ojos rosados, blancos como la tiza. De vez en cuando se ven algunos por las calles de Fort de France»

- Sí, claro que la creo.

Ladea su cabeza plateada.

- No, no me cree. Pero se  lo demostraré.

“Música para camaleones”, Truman Capote

Encontrar buenos conversadores no es fácil ni habitual. Pero la búsqueda merece la pena pues, cuando das con uno, sus palabras adoquinan caminos inexistentes en nuestra imaginación hasta ese momento.

Última hora: esta foto ha sido destacada en el la red de fotografía Buenafoto.eu


El metro de Londres

Hace a penas un mes visité Londres durante una semanita. Por fin me quité la espinita de visitar la Tate Gallery, la Abadía de Westmister y un par de rincones que nunca había tenido tiempo de ver y que os mostraré a su debido tiempo. Vamos, que esta vez me empapé como es debido de la capital de Inglatera. Claro que, de no haber sido por el metro, no habría visto ni la mitad de la ciudad. ¡Creo que lo llegué a usar más que en Barcelona! Y es que visitar la ciudad sin servirse de alguna de las 274 estaciones de metro es prácticamente imposible. Ni los londinenses lo hacen.

 

Las once líneas del tube (como ellos lo llaman) llegan a todos lados y de forma sorprendentemente puntual. Creo que no llegamos a esperar más de cinco minutos en ninguna estación. Y claro, uno acaba cogiendo tanto el metro, que termina aprovechando para componer algunas fotografías utilizando los puntos de fuga de las escaleras mecánicas

 

Me dio la sensación que el metro de Londres era un mundo en sí, un muestrario de personas y actitudes. Me diréis que eso ocurre en todas las ciudades, y sí, tendréis razón. Pero en esta ciudad, donde sólo los turistas pasean, son muchísimos y de diversos estratos sociales los londinenses que usan el metro.

 

No podía finalizar esta entrada sin hacer referencia al famoso “Mind the Gap” que se repite sin cesar por la megafonía de las estaciones. “Cuidado con el agujero existente entre el tren y el andén”, ¿quién iba a pensar que semejante frase se iba a convertir en seña de identidad de la ciudad? Y sin embargo se ha plasmado en libros, canciones, obras de teatro y miles de souvenirs.

 

Y vosotros ¿Habéis tomado alguna vez fotos en el metro?


El Artista

 

Cuando me dispuse a abandonar la exposición de The Japan Photo Project, más de la mitad de los visitantes ya se habían marchado. Pero, justo antes de salir, me encontré a este pequeño artista concentrado en crear su propio arte, tirado en medio de la sala y ajeno a quienes pululaban por la exposición. No pude evitarlo: tenía que capturar la instantánea. ¿Estaría decidiendo qué quería ser de mayor?

 


The Japan Photo Project

El pasado jueves se presentó en la galería The Private Space el libro de “The Japan Photo Project“. Llevo un año siguiendo este proyecto que embarcó a sus autores (Tina y Toru) en un viaje en caravana por Japón durante 365 días. El objetivo: retratar el país del sol naciente desde el colorido punto de vista de un extranjero (Tina Bagué) y desde la austera mirada en blanco y negro de un japonés (Toru Morimoto).

 

Aunque mis compromisos laborales me impidieron llegar a tiempo al coloquio, tuve la oportunidad de experimentar el entusiasmo de los asistentes ante la obra fotográfica. Cuando llegué la galería estaba a rebosar, y por suerte, incluso llegué a ver a los artífices de este maravilloso trabajo que me dedicaron su libro.

 

El libro, que recoge una selección de 181 de las imágenes de este proyecto, lleva por título “Nippon – Japan”. Curiosamente el mismo título que utilicé para mi primer foto libro y que podéis ver aquí. Y tanto el papel como el encuadernado son un regalo a los sentidos. Uno se queda con ganas de más y más imágenes de Tina y Toru. Y viendo algunas de las muchas fotos que han tomado y que no han utilizado en el libro,  estoy seguro que acabaran formando parte de artículos de revista y de varios de sus futuros trabajos.

 

Para los que queráis ver la exposición y estéis en Barcelona, podéis pasar por The Private Space (C/ Roc Boronat 37) hasta el próximo 17 de noviembre. Eso sí, si pensáis comprar el libro de la exposición es probable que tengáis que esperar, pues la primera tirada de 500 ejemplares estaba prácticamente totalmente reservada. Yo, por suerte, lo había comprado hacía un mes a través de la web y ya se ha convertido en una de las joyas de mi biblioteca.

 


Música para el revelado: Capas de ajuste

Estos últimos años han cambiado mucho mis gustos musicales, pero sea rock, indie o pop más comercial; siempre que revelo mis fotografías digitales acabo poniendo algo de música. Y es que trabajar sin música me es imposible.

Hoy os dejo con la última lista de Spotify que he preparado. Por supuesto, y para seguir la costumbre, tiene el título de una función de Photoshop. Por algo hablamos de fotografía en este blog =P

Definitivamente creo que esto de diseñar una portada de CD y subir una lista de música puede convertirse en una costumbre.  El diseño gráfico me resulta apasionante. Aunque siempre me las veo y me las deseo para componer una contraportada semi-decente.

Si queréis escuchar “Capas de Ajuste” sólo tenéis que hacer click aquí.

Y vosotros ¿qué escucháis para trabajar? ¿Alguna recomendación?


Dairakudakan: Butoh y danza contemporanea japonesa

Ya os había hablado antes sobre mi primera experiencia con el Butoh. Bien, pues después de haber visto varios espectáculos e incluso hacer un curso intensivo con Rosana Barra (la directora del Festival Barcelona en Butoh); ayer, el espectáculo que la compañía Dairakudan ofreció en el Mercat de les Flors,  me descolocó por completo.

 

El butoh (舞踏 Butō?) es más danza que teatro, y su punto de partida es la idea de volver al cuerpo primigenio, a aquellos movimientos y gestos que, con el paso del tiempo, hemos olvidado. Y sobre toda, dado que nació tras el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki, de volver al cuerpo que la guerra nos robó. Motivo éste por el que los espectáculos suelen estar envueltos en un manto de melancolía y dolor. Sin embargo, el Paradise in the Jar Odyssey 2001 de Dairakudakan  me ha roto todos estos esquemas.

 

Yo esperaba ver algo parecido a lo que a estaba acostumbrado y ya empezaba a identificar con danza contemporanea japonesa, pero me encontré con una mezcla de humor y drama inimaginable en occidente. Composiciones musicales excelentes, canciones conocidas, risas incontenibles y silencios desgarradores. Creo que no hay nada que haya visto hasta la fecha que se le parezca y que sea luz y oscuridad al mismo tiempo. Y todo contado con la simplicidad de unos cuerpos casi desnudos. ¿Se puede decir más con menos?

 

Reconozco que no es un espectáculo para todos los estómagos. En él lo macabro y lo mágico se dan la mano de forma visceral, y ya sea para odiarlo o para amarlo, no deja indiferente.

A la oscuridad, sólo pude arrancarle tres instantáneas del espectáculo. Las que ilustran este post. Espero, en un futuro no muy lejano, tener la oportunidad de documentar un espectáculo de butoh desde cerca. Retratar esos rostros desencajados y esas posturas y gestos imposibles. Que me expliquen de primera mano, qué es exactamente esta extraña danza que se adueña del espacio como si ella misma, no fuera más que espacio.

 


Tras la infancia perdida

Fotografía tomada en la Tate Modern Gallery de Londres a la obra fotográfica de Taryn Simon.

En su obra A Living Man Declared Dead and Other Chapters, Simon habla de 18 estirpes familiares que han sufrido algún tipo de arresto individual.

Sin embargo, cuando visité la exposición descubrí a este chico que se pasó media hora mirando un panel lleno de niños. Me dio la sensación que trataba de encontrar en qué momento perderían esos niños su infancia. Que se preguntaba, al fin y al cabo, cuándo la había perdido él.


Libros para el fotografo: “Visión y voz” de David DuChemin

 

Me he pasado mucho tiempo buscando un libro como éste. He leído textos sobre el flujo de trabajo fotográfico, sobre la gestión de archivos digitales, sobre Photoshop, Lightroom y técnicas en blanco y negro. Pero me ha costado bastante llegar hasta un libro sobre lo que realmente me interesa fotográficamente hablando: encontrar una voz con la que mostrar al mundo cómo veo las cosas. Es decir, encontrar lo que podríamos llamar “mi estilo propio”.

“Su visión quiere su propia voz, no la de otro”

David DuChemin

David DuChemin es un fotógrafo especializado en proyectos humanitarios y fotografía global que ha viajado por todo el mundo y que ha obtenido un gran éxito con varios de sus libros. En “Visión y voz, comunicar con la imagen fotográfica” nos enseña cómo utilizar las herramientas digitales para expresar o reforzar lo que queremos expresar. ¿Qué efecto tiene el viñeteado en nuestras imágenes? ¿Y darle claridad a una parte de la fotografía? ¿Cómo se refuerza la atmósfera? ¿Cómo se localiza la intención de la fotografía? ¿Qué atrae al ojo? DuChemin lo revela todo de un modo natural y muy didáctico, y nos introduce en el mundo de los laboratoristas para que refinemos nuestra visión.

“Descubrir lo que mi imagen no quiere parecer es parte de descubrir lo que realmente quiere parecer”

David DuChemin

Si queréis entender cómo Lightroom puede ayudaros a expresar lo que queríais decir cuando tomasteis vuestras fotos, éste libro es un buen punto de partida. Seis capítulos para conocer las herramientas de Lightroom, uno entero con 20 ejemplos concretos de cómo utilizarlas a nuestro favor y otro con las conclusiones. Ocho capítulos en total llenos de consejos con los que pulir el diamante que vimos cuando pusimos la cámara frente al ojo para tomar nuestra fotografía. Y lo mejor de todo, con suficientes referencias y autores a los que dirigirnos tras la lectura de este libro. Incluye incluso ficheros de ejemplo que podremos descargar para practicar los consejos que nos ofrece DuChemin. Sin lugar a dudas, una lectura amena, de utilidad si no usas Lightroom o no sabes exactamente qué efecto darán las barras de ajustes que desplaces; y un buen principio para empezar a encontrar eso que llamamos voz propia.

Tras su lectura siento que he dado un paso en la buena dirección, pero también que aún me falta mucho para encontrar y refinar mi estilo. Aunque, me da la sensación, que éste es un viaje que toma mucho tiempo. Claro que no soy de los que desisten fácilmente, y si hay que descender a los infiernos para conseguir esa imagen, sé descenderá.

 


Retos de la familia fotera: Halloween

Tras un par de ausencias en los retos de la familia fotera por problemas de agenda, hoy vuelvo a participar en el reto mensual. Esta vez con tema Halloween. Reconozco que no es mi mejor imagen, pero sí marca mi regreso a la sana práctica de, una vez al mes, fotografiar aquello con lo que me reten ¨;P

Debo confesar que he estado muy tentado de usar uno de los retratos de la zombie walk de Sitges. Pero, las reglas de los retos son muy claras: las fotos deben realizarse expresamente para cada reto.

Podéis ver el trabajo del resto de miembros de la familia aquí. ¿Cómo fue vuestro Halloween?


XVII Salón del Manga de Barcelona

Hacía dos años que no iba al salón del manga organizado por Ficomic. Aunque en esta ocasión tampoco es que haya estado mucho tiempo… A penas me he paseado durante una hora por la Farga del Hospitalet. Cosas de tener una agenda tan apretada como la afluencia de público a este evento. Y es que aunque aún no se conocen las cifras exactas de visitantes, seguro que este año vuelven a marcar un record (ACTUALIZACIÓN: Ya se sabe que han acudido 65.000 personas. 5.000 más que el año pasado). Os aseguro que era imposible moverse. ¡Y eso que fui a la hora de comer que es cuando se supone que hay menos gente!

En cualquier caso, el paseillo dio para tomar unas cuantas instantáneas de fans del manga y el anime disfrazados. Este año, en comparación con la XV edición, me dio la sensación que había muchísima más gente disfrazada con acabados mucho más profesionales. Además, parecían estrellas de Hollywood: paseaban posando sin pudor para los fotógrafos y aprovechaban cualquier ocasión para arreglarse el atuendo. Siempre es un placer que la gente esté tan predispuesta a que les fotografíen. Aunque cuando están posando para ti, hay que ser rápido para encontrar una buena composición y captar al mismo tiempo el gesto en el rostro que queremos mostrar.


Corrección de fotos movidas

Si el otro día hablábamos de la posibilidad de elegir el enfoque de una imagen después de tomarla, ahora descubro que Adobe ha rizado el rizo para su próxima versión de Photoshop.

En la última conferencia de presentación de las novedades de Adobe (el Adobe MAX 2011), se ha presentado un plugin que es capaz de corregir las fotos trepidadas o movidas. Esta aplicación lo que hace es analizar el movimiento de la imagen y lo compensa fusionando píxels.

 

Para que os hagáis una idea no podéis perderos el video de la presentación. Lo interesante empieza en el minuto 1’25’’

Como veis es realmente un avance tecnológico, aunque tiene sus limitaciones. Al parecer las imágenes deben tener algún borde bien marcado para que el algorítmo encuentre coincidencias. Sino, no es capaz de corregir la imagen.

Como curiosidad, los chicos de Adobe incluso han corregido la famosa imagen de Robert Capa tomada en el desembarco de Normandía durante la II guerra mundial. En este caso el efecto no es espectacular por la degradación de la imagen, pero se descubre la expresión de la cara del soldado y detalles en el fondo.

 

Personalmente creo que en ocasiones el efecto movido no debe corregirse, pues es un buen modo de crear ambiente. Yo mismo lo he utilizado en varias ocasiones. Como por ejemplo aquí y aquí.

Aunque aún y así, ya tengo ganas de probar si este plugin funciona tan bien como prometen. Porque está claro que con herramientas como esta, cada vez va a ser más fácil mejorar nuestras fotografías y conseguir la toma perfecta.


Londres: La Guardia Montada de la Reina

 

Ya he empezado a procesar las imágenes del último viaje a Londres. Y he decidido empezar está serie de posts con una de las primeras imágenes que vienen a la mente cuando se piensa en London: la guardia de la reina. Pero tranquilos, que no os pondré una ristra de fotos del cambio de guardia del palacio de Buckinham. Agolparme frente a la residencia de la reina y junto a un pelotón de desconocidos no es precisamente mi definición de buen viaje. Eso sí, no quería renunciar a ver a la guardia. Así que busqué otra opción, porque soy de los que piensan que siempre hay otro camino para ver o hacer lo que deseamos.

 

Sí pues, como a mi, os produce curiosidad ver a la guardia montada y las grandes multitudes os producen urticaria; en una de las esquinas de Hyde Park, a solo tres cuadras del palacio de Buckingham, encontrareis las caballerizas de la guardia de la reina. Desde allí sale cada día la guardia montada hacia palacio entre las 10 y las 11 de la mañana para realizar el famoso cambio de guardia. Ellos son el destacamento especialmente destinado a la seguridad de la reina.

En definitiva: en este rincón del mayor parque de Londres encontraréis sin duda toda la pompa inglesa, pero cero turistas y, lo que es más importante, podréis estar a un palmo de los caballos y no tras una reja o vaya protectora mientras os empujan.

 

Placa conmemorativa colgada en la fachada de las caballerizas en honor a varios miembros de la guardia muertos en acto de servicio en 1912.

 

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