Si una noche de invierno un viajero, de Italo Calvino

Las vacaciones han dado para mucho. ¡Nunca pensé que se pudieran hacer tantas cosas en tan solo dos semanas! Lecturas incluidas. Y como por algún sitio hay que empezar para hacer camino, hoy os voy a hablar del libro de Italo Calvino “Si una noche de invierno un viajero” de 1979.

Sí, reconozco que me hice con este libro por el título, que me pareció muy sugerente, y tras hojearlo me resultó más que interesante. La historia lleva al protagonista llamado Lector a una librería a comprarse la última novela de Italo Calvino. El Lector se hará con un ejemplar, por supuesto. Y claro, empezará a leerla. La novela empieza en una estación de tren con una maleta cuyo contenido desconocemos. Pero cuál no será la sorpresa de Lector al descubrir que por un error de encuadernación no puede seguir leyendo la historia. Resignado, vuelve a la librería a pedir explicaciones. Al parecer han encuadernado una novela diferente como si fuera la de Italo Calvino, y no ha sido el único al que le ha pasado. Toda la edición está igual.

Así empieza una historia recomendable a los amantes de la metaliteratura (la literatura que habla de la literatura), que nos lleva a través de diez historias diferentes de las que sólo podremos leer hasta su punto más interesante, mientras intentamos descubrir quién se dedica a dejar las novelas sin final. Por supuesto, por el camino conoceremos a La lectora (Ludmila). Porque estaréis de acuerdo conmigo que una novela no es una novela si no hay historia de amor por medio. Aunque sea bélica, de misterio o histórica, siempre tiene que haber una historia de amor para que sea completa.

El estilo del autor es muy claro, cargado de frases largas pero fáciles de leer. La narración es muy fluida. Encontraremos bastantes reflexiones sobre la literatura y su utilidad en el mundo. Normal, teniendo en cuanta que la novela trata de literatura. Peeeero (siempre hay uno), para mi gusto, el juego de las historias sin final, que al principio es muy divertido, acaba por cansar. Uno termina por preguntarse ¿Es que no me va a explicar ninguna historia? Lo cual no deja de ser paradójico, porque es precisamente lo que Italo Calvino hace. En cualquier caso, el final no decepciona.

En resumidas cuentas: una historia diferente cercana a los cuentos de las mil y una noche que, para salvar la vida, Sherezade nunca acababa de contar.  Sino lo creéis juzgad vosotros mismos:

[…]La novela que más me gustaría leer en este momento – explica Ludmila – debería tener como fuerza motriz sólo las ganas de contar, de acumular historias sobre historias, sin pretender imponerte una visión del mundo, sino sólo hacerte asistir a su propio crecimiento, como una planta, un enmarañarse como de ramas y hojas.

“Si una noche de invierno un viajero”, Italo Calvino

pág. 107- Ed. Siruela, 1989 – Traducción de Esther Benítez

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