Mudanza a las afueras

De momento no ha sido a una casa, sino a un piso, pero eso sí, a las afueras. Y aunque a costado lo suyo, ya se puede decir que se puede vivir en él con más que cierta comodidad. Pero lo más importante de la mudanza es que, todo ya organizado, me permite dedicarle mucho más tiempo a la foto y a la escritura. Y es que no hay nada mejor que una casa en las afueras con sus ranas, patos y nenúfares para inspirarse. Porque sí, las fotos que se acompañan a este post son del parque que mi ventana ve atardecer cada día. ¡Vamos, que estoy seguro que ni buscando algo más bucólico lo hubiera encontrado!

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parque2

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