FlashMobs: ¿arte popular o broma con cámara oculta?
Ayer asistí por primera vez a uno de los denominados “Flashmob” que se realizaron simultáneamente en 43 países. Los Flashmobs, tal y como los entiendo, son una especie de “happenings” o arte fugaz organizado por una comunidad internauta, casi siempre de modo desinteresado y con el simple objetivo de provocar una reacción (normalmente una sonrisa). Aunque no pocos son los que creen que no son más que bromas de cámara oculta, para que nos vamos a engañar…

El Flashmob al que asistí concretamente tuvo lugar en un centro comercial de Barcelona donde, de repente, más de 1000 personas de todas las edades se pusieron a bailar “Thriler” de Michael Jackson, “Fever” de Aretha Francklin e incluso algo de Grease. Eso sí, aunque muy emocionante, no fue tan sorprendente como esperaba.

Como veréis en las imágenes había bastante gente esperando: todo el mundo sabía que algo iba a pasar (aunque no todos sabían qué). Además, el espacio quedó pequeño para la avalancha participativa que la sencilla proposición en facebook de Marta Sanmartín ha conseguido. ¡Y es que 1000 personas no son pocas!. Y claro, de alguna manera tenía que quedar patente la falta de experiencia española al respecto. Sí, aún queda bastante para llegar al nivel de los Flashmobs de grupos como “Improv everywhere” (¡no os perdáis el enlace!).

En cualquier caso todos ellos consiguieron arrancarme una buena sonrisa y me recordaron dos cosas: que tal vez Internet ha devuelto el poder al pueblo y que, como Achero Mañas nos intentó decir en Noviembre, quizás el arte sí puede cambiar el mundo :
Para los que aún no os hagáis una idea de como fue exactamente éste flashmob aquí tenéis un reportaje al respecto.
Y si además queréis más información sobre los próximos encuentros podéis acceder a:
Accesorios fotográficos: Buena música

Ante todo felicitaros el año nuevo a todos los que leéis el Blog y desearos que los reyes os traigan eso que tanto queréis.
Dicho esto saltamos al tema de hoy: la fotografía y la música. Porque a pesar de los escépticos, la música puede resultar un buen complemento para nuestras salidas fotográficas, llegando a inspirarnos y a hacernos descubrir nuevos enfoques desconocidos hasta el momento. Yo soy de los que hacen recopilaciones propias como las de la imagen que ilustra este post, y de los que siempre llevan el ipod encima con una selección de las canciones que más me inspiran. Y es que debo reconocer que no todas las canciones me sirven para todos los momentos o lugares. Quizás por eso siempre esté en pos y busca de nuevas melodías y rarezas.
Ha sido precisamente en una de estas agotadoras búsquedas de melodías cuando he descubierto un programa que me está ayudando a localizar en tiempo record nuevos ritmos con los que trabajar: Spotify, una sencilla aplicación que permite escuchar música sin descargarla, compartir listas de nuestras canciones favoritas y (en la versión de pago) incluso descargarlas al ipod para escucharlas offline! Una verdadera delicia que como podréis imaginar me está ahorrando mucho tiempo.
Para aquellos que queráis probarlo, comentaros que la versión gratuita requiere una invitación de un amigo que, por supuesto, aquí tenéis (el enlace directo ha sido cerrado por la compañía pero ahora el programa ya es libre para todo el mundo aquí)
También aprovecho para dejaros el enlace a la primera lista de reproducción que he hecho con Spotify: Polaroid Music, dedicada a las incursiones fotográficas en la ciudad, que es de código abierto y en la que podréis añadir las canciones que a vosotros os inspiren para que las podamos disfrutar todos los que tengamos la lista de reproducción en el programa. La verdad es que no estaría mal ver qué imágenes obtenemos todos con una misma banda sonora. Las mías, en el próximo post.





