“Gaussian Blur”: Música para Noviembre
Como ya expliqué en su día, la música es el mejor complemento para el fotógrafo. Por eso he decidido publicar esta lista de Spotify bautizada como “GAUSSIAN BLUR”. Y con ella doy por iniciada la sección Música para el fotógrafo. Para disfrutar de ella sólo tenéis que tener una cuenta gratuita en Spotify y hacer click en la imagen que acompaña esta entrada.
“GAUSSIAN BLUR” incluye:
Conocer nuestra cámara: ¡¿Por dónde empiezo?!
Como utilizaremos lenguaje específico de aquí en adelante, a continuación encontraréis un fantástico diagrama en español e inglés de las partes de una cámara que Senseidani ha diseñado especialmente para nuestra página. Así, siempre que tengáis una duda sobre de qué estamos hablando exactamente, podréis acudir a este post. Pero tranquil@s, el vocabulario se domina rápidamente:
Bien, ya tenemos nuestra nueva cámara, nos hemos comprado un filtro para proteger el objetivo del polvo y de nuestra torpeza y, ¿ahora qué? ¿Cómo empiezo a hacer esas maravillosas fotos de las que sólo es digna esta super cámara?
Pones el ojo en el agujero, presionas el botón y miras la pantalla. Bueno, sólo es una primera foto pero esperabas algo mejor. ¡Si hasta ha salido algo borrosa! No te preocupes, suele pasar con una primera cámara que las ganas de empezar a fotografiar nos hacen saltar un paso importante (al menos la primera vez) para hacer fotos “decentes”: Leer el manual de instrucciones. Si, si, ya sé que no sois de los que suelen leer los manuales, que vais apretando los botones hasta que dais con la solución. Pero creedme que esta vez no va a ser así. Dedicar un momento a leer el manual os va a ahorrar mucho tiempo y, además os va a empezar a dar algo de vocabulario para poder hablar con propiedad sobre el Arte de la fotografía. Porque no es lo mismo poner el ojo en el agujero de la cámara y apretar el botón, que mirar por el visor y presionar el disparador. ¿Tonterías técnicas? Ya me lo direis cuando estéis leyendo un manual menos “humano” que éste y no entendáis ni jota. Son pocas las cosas en la vida que vienen con manual, para una que nos gusta y que viene con uno de serie, dediquemosle algo de atención.
Si no queréis leerlo en profundidad (porque también es verdad que hay cosas que no sirven para nada), al menos echad un ojo a:
- Las partes de la cámara: Saber cómo se llama cada parte, como os he dicho, os va a ser muy útil más tarde.
- Conocer los modos de disparo que tiene la cámara: Normalmente en la parte superior de la cámara encontraréis unos dibujos. Cada uno de ellos es una configuración pregrabada en la cámara que se recomendada para una situación en concreto (retrato, paisaje, fotografía nocturna…)
- La sección de técnicas de fotografía: Todos los manuales tienen esta sección (unos más detallados que otros) con unas bases mínimas para que nuestras fotos empiecen a parecerse a lo que queremos que sean. En esta sección encontraréis:
- Profundidad de campo: que sirve para indicar cómo y hasta qué profundidad queremos que la imagen esté definida o borrosa.
- Balance de blancos: explica cómo calibrar la cámara según si las fotos se toman en interior o exterior para que el blanco de las imágenes sea realmente blanco.
- Tomar fotografías en ráfaga: expone cómo configurar la cámara para que tome varias imágenes cada vez que presionamos el botón de disparo.
- Configurar la calidad de la imagen: en esta sección explicarán cómo seleccionar la calidad-tamaño de la imagen que tomemos (sobre esto volveré más adelante).
Vuelvo a repetir que sé que os puede parecer que leer el manual es algo obvio, pero no por ello es menos importante. En cualquier caso, aquí no vamos a explicar en profundidad la profundidad de campo, el balance de blancos… (al menos no como secciones independientes), así que ya podéis leer bien el manual de vuestra cámara. Tranquilos, es muy sencillo, al fin y al cabo sólo es un manual de uso.
NOTA1: Si comprasteis la cámara de segunda mano o el manual venía en todos los idiomas del mundo menos en español, seguramente aquí podréis encontrar el manual de vuestro modelo de cámara en concreto.
NOTA IMPORTANTE: Por mucho que vuestro manual lo recomiende, ni se os ocurra poner la cámara en modo automático y trabajar así siempre. Si os habéis gastado un dinero en una réflex es para sacarle provecho, no para enseñar lo bonita que es. Así que empezad a olvidar los modos automáticos y, siempre que sea posible, experimentad con el modo manual.
Un paseo por Venezia
Los topónimos no deberían traducirse nunca. Me diréis que entonces seríamos incapaces de pronunciar la mitad de países y ciudades. Pero no es menos cierto que a todo se acostumbra uno. Además, ¿qué regla arbitraria permite traducir un nombre propio de una lengua a otra? Porque entiendo perfectamente que, con matices, un nombre común se pueda traducir. Al fin y al cabo una mesa es una mesa aquí y en cualquier país, con independencia que en cada uno de ellos se la designe con una palabra diferente. Pero England es England, no Inglaterra, la France es la France, no Francia, y Venezia es Venezia. Sé que es una reivindicación extraña, pero si no lo comprendéis os recomiendo que deis un paseo por Venezia para entenderlo.
La primera vez que llegué a esta ciudad fue para hacer un alto en el camino hacia Roma – el resto fueron por añoranza -, y desde entonces no he vuelto a utilizar la “c” para referirme a ella. Esa “z” de su nombre que hasta entonces desconocía, resume para mi la admiración que medio mundo siente por esta ciudad. Y a quien se admira es lógico llamarle por su nombre ¿no creéis?
Venezia es una ciudad turística. Imposible de negar. Sus más de 17 millones de turistas al año lo certifican. En ella los residentes sufren los inconvenientes derivados: basura, precios excesivos, ratas que entran en las casas con la subida de la mares, olores que traen las bajas mareas y un largo etc. No es de extrañar que queden menos de 60.000 residentes en la ciudad y que la que había sido capital comercial del Adriático, celebrara en 2009 su propio funeral como protesta ante el éxodo de los jóvenes. En resumidas cuentas, que se podría decir que Venezia es ahora casi un parque temático. Sin embargo sigue teniendo encanto.
Porque más allá de las grandes calles que llevan al turista a la Piazza San Marcos (para tomar el café más caro del mundo), de sus gondoleros que amortizan su barcaza de 5.000 euros a 60 Euros el pasajero por un trayecto de 20 minutos, y de toda clase de quincalla enmascarada de recuerdo único para el turista, existe un universo desconocido. En él la ropa de todo un vecindario cuelga de una fachada a otra a modo de guirnaldas, los secretos se cierran con candados para que ni el agua los descubra, y los niños llenan de arte el suelo.
En definitiva, una ciudad capaz de reinventarse siglo tras siglo, ya sea como centro comercial, sede de festivales de cine o de arte, o incluso como parque temático para el turista; y capaz de conservar aún su espíritu en cada esquina, bien se merece el reconocimiento de esa z en su nombre.
Aix… Por el momento salgo a pasear un rato, a ver que me prepara esta ciudad.
Zombie Walk Sitges 2010
El festival internacional de cine fantástico de Sitges vuelve a sorprendernos un año más con el más estrafalario Zombie Walk. Y es que el pasado sábado, la ciudad pesquera acogió, no sólo los últimos estrenos de cine de terror y fantástico, sino que también vio como una horda de zombies inundaban sus calles.
No sé exactamente cómo acabé allí fotografiando a todo bicho viviente. Bueno… por decirlo de alguna manera… Lo único que sé es que las imágenes que siguen no son aptas para estómagos delicados:
Esta chica iba aderezada con mermelada de ciruela




Exposición a ver: Las fotografías de Stanley Kubrick
“Stanley Kubrick Fotógrafo” es, sin lugar a dudas, una exposición de visita obligatoria para cualquier amante de la fotografía. ¿Que qué descubriremos en ella? Pues nada más y nada menos que más de 200 imágenes capturadas por el famoso director entre 1945 y 1950, cuando sólo contaba con 17 años y ya realizaba reportajes para la revista americana “Look”.

La muestra se compone de 9 series fotográficas donde descubriremos cómo el talento narrativo de Kubrick ya destacaba a tan temprana edad. En ellas queda claro su gusto por la belleza femenina, la sexualidad, la libertad, así como por los detalles, insignificancias para otros, y que más tardé serían la “marca de la casa” de sus películas. Aunque, si debo ser sincero, lo que más me ha sorprendido ha sido el hecho que una parte importante de estas series sean posados. Sí, no sé limito a capturar una imagen, sino a construirlas tal y como las tenía en su cabeza. El resultado: una especie de crónica social de la época que más que hablar de sus protagonistas, nos muestran a Kubrick en toda su esencia. Imposible que éstas fotografías no te lleguen, os lo aseguro. Claro que ahora, me resulta más interesante el Kubrick fotógrafo que el director de cine.


En fin, como he dicho ésta es una exposición de visita obligada para cualquier amante de la fotografía. La única pega es que – al menos de momento -, sólo puede visitarse en Venezia, del 28 de agosto al 14 de noviembre de 2010, y en el Istituto Veneto di Scienze Lettere ed Arti. Yo llegué por casualidad, pero os aseguro que la exposición es una excusa perfecta para viajar a la ciudad en la laguna.
Por si os queréis hacer una idea más clara de la muestra, aquí os dejo el tique de entrada a la página oficial de la exposición:
Los Filtros Protectores
Bueno, aunque nos ha costado decidirnos, ya nos hemos hecho con nuestra primera réflex. Lo sé, al sostenerla parece que hemos comprado un monstruo lleno de botones que no llegaremos a dominar nunca. ¿Porqué no nos habremos comprado una cámara compacta como todo el mundo? Pero entonces vemos el libro de la agencia MAGNUM en la estantería de nuestra biblioteca recordándonos el placer que debe provocar conseguir robar semejantes imágenes al tiempo. Respiramos profundo. Sí, hemos tomado la decisión adecuada. Claro que, ¿por donde empezamos ahora?
Pues bien, antes de nada, y si no lo habéis hecho todavía, os va a tocar ir a una tienda de fotografía para conseguir un filtro que proteja vuestro objetivo. Tal y como os dije en el primer post de esta serie, éste es un gasto imprescindible. Los motivos son dos:
- El filtro va a proteger el objetivo de ralladuras.
- Si se os cae la cámara al suelo (que ya sé que esto no lo teníais previsto), protegerá al objetivo.
Quizás os parezca que exagero, pero en mi caso el filtro me ha salvado de tener que comprarme un objetivo en dos ocasiones. Sí, el filtro ha quedado hecho añicos, pero la lente no se ha rayado ni roto. Y compensa gastarse 20 euros en un filtro, que 150 en un objetivo barato por culpa de una caída tonta. Así que mi recomendación es que ni siquiera uséis la cámara sin un filtro protector. Es la mejor manera de cuidar nuestra inversión.
Diréis, ¿y porqué no me lo recomendaron en la tienda donde compré la cámara? ¡Aix!, si hubiera un verdadero profesional en cada comercio… Pero tranquilos, con el tiempo, el mismo dependiente que no os prestó la suficiente atención o se acabará convirtiendo en un verdadero asesor o lo cambiaréis por otro con más conocimientos.
Tipos de Filtros
No me lo puedo creer, ¡hay más de un tipo de filtro!

Tranquilos, de momento sólo os tenéis que centrar en dos:
- Ultravioleta ( UV ) : Absorbe los rayos ultravioletas eliminando la bruma que hay en el cielo. Es totalmente transparente y ideal para dejarlo siempre en el objetivo para protegerlo.
- Skylight : Es igual que el UV, con la diferencia que tiene un color rosado muy suave, para eliminar la dominante azul que se crea en las sombras cuando fotografiamos en exteriores. Vamos, que elimina parte del azul en las sombras y os dejará unos cielos más reales y espectaculares.
Personalmente utilizo siempre el Filtro ultravioleta neutro como protector permanente en todos mis objetivos, pero un skylight puede ser también una buena opción si en vuestra ciudad los cielos son muy azules.

Para finalizar, y aunque hablaré de él más adelante, es interesante que os suenen los denominados filtros polarizantes o polarizadores, que sirven para eliminar reflejos en agua y cristal, filtran el color azul y eliminan luz de la imagen final. Para que os hagáis una idea, el filtro polarizante seria como ponerle unas gafas de sol a la cámara que gradúen su oscuridad según la luz a la que se las exponga. Aunque considero este filtro imprescindible, no es el más apto para proteger el objetivo porque elimina mucha luz en las imágenes capturadas.
Quiero una buena cámara para hacer fotos…
¡Cuántas veces habré escuchado esta frase! Lo curioso es que en todas las ocasiones, el sujeto que pregunta ya ha mirado cámaras por su cuenta y tiene un par de modelos en mente. Normalmente la siguiente frase hace referencia al presupuesto que tiene para invertir en una nueva cámara. Lo cual es sensato. Sin embargo, lo que no tienen muy claro es qué quieren hacer con la cámara en cuestión.
Hoy en día existen multitud cámaras en el mercado (en cuanto a precio y funciones se refiere), pero lógicamente no todas ofrecen lo mismo. Es más, si me apuráis mucho, de aquí a no demasiado tiempo hasta con un teléfono móvil se podrán hacer fotos más que decentes. Pero estudiar todas los aparatos fotográficos para saber qué cámara elegir es inviable. Sí, hay revistas y webs especializadas que nos pueden orientar, pero ninguna de ellas adivinarán qué queremos exactamente.
Lo primero que siempre pregunto al sujeto en cuestión es: ¿para qué quieres utilizar la cámara?. A lo que siempre, invariablemente, obtengo un “Para hacer fotos”. Después de escuchar esta respuesta hasta la saciedad creo que es el momento de enfocar el asunto con un ángulo distinto. Mmm, ¿qué tal: “¿retocarás las fotos por ordenador?” ? Sí, creo que esa es la pregunta concreta, y lo que marca la diferencia entre los que antiguamente usaban cámaras desechables o las que regalaban con una bolsa de congelados, y los que se pasaban horas (si era necesario) esperando a que un grifo dejara caer una gota de agua para conseguir la imagen exacta que querían. Ojo, no penséis que menosprecio las cámaras de los congelados. En su época yo también tuve una, y cumplió con creces su cometido. Pero mi afán de querer saber más la relegó al cajón donde mi madre guardaba aquellas agujas de tricotar que nunca le vi usar.
Qué quiero decir con todo esto. Pues que no es necesario comprar la mejor cámara que podamos pagar, sino la que mejor se adapte a nuestras necesidades. Para qué quiere alguien que sólo saca la cámara de fotos para los cumpleaños o para salir de fiesta, un aparato con 80.000 gadgets. Si sólo quieres documentar el momento para ponerlo en un marco digital, en un álbum de fotos o para subirlo a facebook, no necesitas nada complicado. En estos casos lo más práctico es una cámara compacta digital de mínimo 6 megapíxeles. En cuanto a marcas y demás… En este caso concreto, y en mi opinión, es indiferente. Las cámaras digitales compactas actuales son muy similares y la diferencia no es exagerada. Que sí, que sí, ya sé que los que tengáis más experiencia en esto de la fotografía os estaréis tirando de los pelos. Pero igualmente, estaréis de acuerdo conmigo en que conceptos como la luminosidad de la óptica, apertura de diafragma, estabilizador de imagen, formato RAW, tipo de enfoque, etc., etc., etc.; no son importantes en estos casos, porque lo que se busca es no perder tiempo al tomar la fotografía. Teniendo en cuenta esta prioridad, cualquier cámara cumple sus necesidades. Eso sí, ¡tampoco os vayáis al LIDL o al ALDI a comprarla! En tiendas como la Fnac tendréis una buena variedad de precios (entre 150 y 200 Eur es un precio más que razonable para estos casos) y podréis elegir colores y tamaños según vuestro gusto.
Os estaréis preguntando, y los que queremos mejorar en esto de la fotografía ¿qué cámara necesitamos? Pues dependerá de vuestro recorrido en el mundo de la fotografía y el tiempo que queráis dedicarle a partir de ahora. Si queréis que la cámara lo haga todo porque no tenéis tiempo para parar a configurarla y no queréis retocar las imágenes, pero queréis algo más de calidad que vuestra antigua cámara: os recomiendo la gama de compactas Canon Powershot o una Panasonic Lumix. Ambas con una gran variedad de ópticas, todas ellas más que luminosas y aceptables (las Panasonic siempre con óptica Leica, por supuesto). En cualquier caso, yo dejo la pregunta en el aire: ¿si queréis que todo sea automático, necesitáis una cámara nueva de mayor calidad?
En cambio, para los que sí quieren invertir tiempo (retocando sus fotos) y un mínimo de dinero (porque ya aviso que no es una afición barata), la opción sólo es una: una cámara réflex. ¿Cuál? Si van a comprar su primera réflex siempre les recomiendo una canon eos 1000D (unos 300 Eurs). En mi opinión es, sin lugar a dudas, por lo asequible de su precio y prestaciones, la mejor réflex para empezar y descubrir si la fotografía es sólo un entretenimiento o una verdadera pasión.
Eso sí, también les recomiendo dos cosas más e indispensables:
- Un filtro neutro (UV) (lente protectora para que no se raye el objetivo)
- Un libro, curso por internet o un amigo con paciencia, que le ponga al corriente de los principios básicos de la fotografía. Que ser autodidacta está bien, pero si realmente queremos mejorar, necesitamos que nos den las herramientas para poder hacerlo. Al menos las técnicas, porque la fotografía, como arte que es, requiere mucha experimentación por nuestra parte.
¿¡Qué ya tenéis cámara pero aún no sabéis ni cómo cogerla!? Pues no dejéis de visitar el blog porque con este post doy por iniciada una serie de entradas sobre conceptos básicos a tener en cuenta para trabajar y disfrutar más de la fotografía.
NOTA1: los modelos y precios aquí mencionados son de 2010.
NOTA2: Todo lo que expongo en este post como en los que le seguirán está basado en mi modesta experiencia en el sector. Así pues, si no estáis de acuerdo con algo de lo que comente, tenéis algo que añadir, o queréis saber más, sólo tenéis que hablar ahora o callar hasta el siguiente post.
Si una noche de invierno un viajero, de Italo Calvino
Las vacaciones han dado para mucho. ¡Nunca pensé que se pudieran hacer tantas cosas en tan solo dos semanas! Lecturas incluidas. Y como por algún sitio hay que empezar para hacer camino, hoy os voy a hablar del libro de Italo Calvino “Si una noche de invierno un viajero” de 1979.
Sí, reconozco que me hice con este libro por el título, que me pareció muy sugerente, y tras hojearlo me resultó más que interesante. La historia lleva al protagonista llamado Lector a una librería a comprarse la última novela de Italo Calvino. El Lector se hará con un ejemplar, por supuesto. Y claro, empezará a leerla. La novela empieza en una estación de tren con una maleta cuyo contenido desconocemos. Pero cuál no será la sorpresa de Lector al descubrir que por un error de encuadernación no puede seguir leyendo la historia. Resignado, vuelve a la librería a pedir explicaciones. Al parecer han encuadernado una novela diferente como si fuera la de Italo Calvino, y no ha sido el único al que le ha pasado. Toda la edición está igual.
Así empieza una historia recomendable a los amantes de la metaliteratura (la literatura que habla de la literatura), que nos lleva a través de diez historias diferentes de las que sólo podremos leer hasta su punto más interesante, mientras intentamos descubrir quién se dedica a dejar las novelas sin final. Por supuesto, por el camino conoceremos a La lectora (Ludmila). Porque estaréis de acuerdo conmigo que una novela no es una novela si no hay historia de amor por medio. Aunque sea bélica, de misterio o histórica, siempre tiene que haber una historia de amor para que sea completa.
El estilo del autor es muy claro, cargado de frases largas pero fáciles de leer. La narración es muy fluida. Encontraremos bastantes reflexiones sobre la literatura y su utilidad en el mundo. Normal, teniendo en cuanta que la novela trata de literatura. Peeeero (siempre hay uno), para mi gusto, el juego de las historias sin final, que al principio es muy divertido, acaba por cansar. Uno termina por preguntarse ¿Es que no me va a explicar ninguna historia? Lo cual no deja de ser paradójico, porque es precisamente lo que Italo Calvino hace. En cualquier caso, el final no decepciona.
En resumidas cuentas: una historia diferente cercana a los cuentos de las mil y una noche que, para salvar la vida, Sherezade nunca acababa de contar. Sino lo creéis juzgad vosotros mismos:
[...]La novela que más me gustaría leer en este momento – explica Ludmila – debería tener como fuerza motriz sólo las ganas de contar, de acumular historias sobre historias, sin pretender imponerte una visión del mundo, sino sólo hacerte asistir a su propio crecimiento, como una planta, un enmarañarse como de ramas y hojas.
“Si una noche de invierno un viajero”, Italo Calvino
pág. 107- Ed. Siruela, 1989 – Traducción de Esther Benítez
Las mejores vistas de Barcelona (IV)
(clic en la imagen para agrandar)
No estaría mal ver este paisaje cada mañana por nuestra ventana. Personalmente prefiero unos cuantos arbolitos, pero no menospreciaría un piso con estas vistas. Pero como eso queda fuera de mi mano (más que nada porque en esta zona no hay pisos), de momento sólo me queda pasear por la carretera de Miramar.
Estoy seguro que los barceloneses os estaréis preguntando: ¿porqué me suenan tanto estas vistas? Os doy una pista:

Sí, no son pocos los programas de televisión que vienen aquí a rodar con este bonito croma natural de fondo. Y no es de extrañar, por algo el lujoso hotel Miramar y las piscinas Picornell (donde se hicieron las competiciones de salto en las olimpiadas del 92) están en esta zona.
Pero no os preocupeis que disfrutar de las vistas y de los jardines de cáctus es gratis. Aquí encontraréis la situación exacta.
Agosto en Barcelona
Si agosto es un mes extraño para cualquier ciudad, para una turística mucho más. En urbes como Barcelona, donde todo va muy deprisa, sólo los que se quedan en agosto notan la necesidad de cambios que la propia ciudad imprime.
Los hay que lo empacan todo dispuestos a afrontar los cambios que venga y si es necesario, hasta de salir a su encuentro ellos mismo.
Sin embargo, otros más calmados aprovechan para preguntarse cual es el siguiente paso a dar para cambiar lo que no les gusta de su dia a dia.
Y vosotros, ¿con quien os identificais más?
Campaña electoral japonesa
De Japón pueden sorprender muchas cosas, pero sin lugar a dudas lo que más me choca es como un país tan tecnológicamente avanzado acaba haciendo cosas como esta:
No es muy avanzado que el aspirante a alcalde haga campaña sobre una camioneta. No, sinceramente las contradicciones de Japón no me dejarán de sorprender. ¿Os imaginais a nuestro políticos haciendo esto?
Romería a la catalana
No, la romería a la catalana no es un tipo de salsa, ni una composición culinaria creada por “el Bulli“. Romería es el nombre que se da a la procesión que cientos de feligreses hacen una vez al año para cantar y rezar a la virgen del Rocío en la aldea almonteña de Ronda el Rocío (en la provincia de Huelva, Andalucía).
Sin embargo, no todos los devotos de la virgen pueden permitirse el lujo de peregrinar durante varias semanas hasta allí para verla. ¿Qué hacen entonces? Pues se montan su pequeño rocío, con virgen incluida, un poco más cerca de casa. Más concretamente, al lado de la mía. Yo que pensaba que en esta casa a las afueras todo iba a ser más calmado…, y voy y descubro que una vez al año una troupe de rocieros acampan pocos cientos de metros más allá de mi ventana. Esto no lo avisaron cuando enseñaban la casa…
Supongo que pensaréis: pero si sólo son unos cuantos feligreses. Por supuesto esa respuesta sólo demostrará o que nunca habéis ido a una romería, o que no soy extranjeros y no conocéis el espíritu ibérico. Porque en estas concentraciones, además de rezos, hay mucho, mucho, mucho cante “jondo”, alcohol, petardos, vestidos de lunares, caballos y hasta el denominado “salto de la reja” a las cuatro de la mañana. Y es que, la romería, más que una tranquila plegaria a la virgen, es una fiesta por todo lo alto, con fritangas, migas, gazpacho, “rebujitos” y demás delicatessen que nada tienen que envidiar a las de Ferran Adrià. Vamos, un verdadero espectáculo de alegría andaluz, en este caso, a la catalana. Digno de ver al menos una vez en la vida.

Entrada al “campamento” rociero

Detalle de las peinetas

No sé quién está más orgulloso de su partenaire

Unas buenas migas con pimientos y rebujito son lo mejor para recuperar fuerzas después de la peregrinación

Cantando a la Virgen. Sentimiento que no falte.

“Guapa, guapa y guapa. Y bonita, y bonita, bonita y bonita. ¿Y porqué? Por que sí”
Estas frases, repetidas como un mantra, no dejan de escucharse durante todo el rocío.

Cuidando los pendones de la virgen que traen las hermandades

“Pa’ mi niña, lo que ella quiera”

El atuendo típico de un rociero

Y claro, después, toca descansar…
Butoh: de la vida y la muerte, si llegas a entenderlo
Barcelona acoge hasta el próximo 1 de agosto el festival de teatro “Grec”. Este año, además centra su mirada en la nuevas tendencias japonesas de la escena (que nunca he sabido qué quiere decir esta expresión pero queda bien). Así que, “¡qué mejor momento para aprovechar y instruirse un poco!” – pensé. Y como quien no quiere la cosa, me encontré en el Teatre Lliure esperando que empezara un espectáculo de Butō.
El teatro estaba a rebosar, y eso que ese domingo había fútbol en la tele. Todo tipo de gente buscaba su butaca, desde fashion victims con rebeca a abueletes con rebeca (¡y luego dicen que las diferentes generaciones no tienen nada en común!). Pero lo que más me sorprendió fue la cantidad de extranjeros. En la gradería se podía escuchar inglés, japonés, francés y algo de alemán. Un verdadero babel dispuesto a disfrutar de un arte interpretativo que no requiere de palabras.
Para quienes no sepáis qué es el butō (y sé que seremos la mayoría), diré que es un modo de expresar la existencia del cuerpo en el espacio. Ya sé que esto es como no decir nada, pero es que durante las representaciones de butō no se pronuncian más palabras que las de alguna canción. Con ello se pretende que el espectador sienta, a través de los cuerpos desnudos o pintados de blanco de los intérpretes, las emociones de la oscuridad y lo místico. Buf! Es realmente difícil de explicar. Pero lo cierto es que si resulta difícil de explicar, más lo resulta entenderlo, pues el butō sólo puede sentirse.
Lanzándome a la arena os diré, que en el espectáculo de Ko Murobushi al que tuve el placer de acudir, me emocioné con una primera parte sobre la muerte y la reencarnación, y me quedé frío con la segunda (aunque el público prorrumpió en aplausos, vítores y demás alabanzas haciendo que el Sr. Murobushi tuviese que saludar nada más y nada menos que ocho veces). En cualquier caso, en ambas partes de la “obra teatral”, los actores, pintados de blanco, caían y se levantaban ante las desgracias del mundo en un escenario negro como Nagasaki tras la gran explosión de la bomba atómica. Por algo esta danza? nació inspirada en tal desgracia.
Aún ahora, recordando el espectáculo, soy incapaz de clasificarlo como danza, teatro, performance o tomadura de pelo. Sin duda me tocará volver a verlo con una mente más abierta y menos humanista para verificar si soy capaz de sentirlo, en lugar de intentar entender tantos aplausos.
Y si no le habéis echado un ojo aún, reproducid el vídeo de la entrada para que os hagáis una idea de lo que os hablo.
Ni de Eva ni de Adam, Amélie Nothomb

Al parecer, huir es poco glorioso. Lástima, porque es muy agradable. La huida proporciona la más formidable sensación de libertad que se pueda experimentar . Te sientes más libre huyendo que si no tienes nada de lo que huir. El fugitivo tiene los músculos de las piernas en trance, la piel temblorosa, las fosas nasales palpitantes, los ojos abiertos.El concepto de libertad es un tema tan manido que las primeras palabras me hacen bostezar. La experiencia de la libertad es otra cosa. Uno debería tener siempre algo de lo que huir, para cultivar esa maravillosa posibilidad. De hecho, siempre hay algo de lo que huir, aunque sólo sea de uno mismo.[...]Por la ventana, la interminable Siberia, totalmente blanca de invierno, prisión ideal debido a su inmensidad. Los que huyen mueren perdidos en un exceso de espacio. Es la paradoja del infinito: presientes una libertad que no existe. Es una cárcel tan grande que nunca consigues salir de ella. Vista desde el avión resulta fácil comprenderlo.El Zaratustra que habita en mí se sorprendió al pensar que, a pie, habría dejado huellas en la nieve, y habrían podido seguirme el rastro. Las alas, bendito invento.¿Huida poco gloriosa? Siempre es mejor que dejarse atrapar. El único deshonor es no ser libre.Amélie Nothomb, “Ni de Eva ni de Adán”
Como ya habréis deducido, acabo de leerme “Ni de Eva ni de Adán” – en su versión original en francés eso sí -, y tengo que reconocer que me ha sorprendido gratamente. Y, claro está, la entrada de hoy se la vamos a dedicar a la señorita Amélie Nothomb. ¡Qué ya hace unos días que no hablábamos de ninguna novela!
Tal vez sea la ligereza con la que está escrita, dando los detalles justos para que uno construya el entorno, y la sobriedad de sus metáforas e ironía, lo que convierta esta historia, como dicen los ingleses, en un verdadero “page-turner”. Y es que su argumento engancha desde la primera página: La propia escritora, Amélie, es una joven estudiante belga que pronto se incorporará a una gran empresa tokyota. Pero antes de aterrizar en el duro panorama laboral japonés (narrado en “Estupor y temblores“), Amélie disfrutara de la ligereza de los años de universidad. El único periodo de relax que todo japonés tiene antes que su vida se vea constreñida por las estrictas normas que rigen la edad adulta. Así pues, y decidida a aprender japonés enseñando el francés, Amélie-autora nos sumerge en una relación amorosa (o no) entre Amélie-personaje y Rinri, un japonés decidido a aprender francés.
Con semejante trama seguramente os diréis que lo único exótico que puede tener esta novela sea que esté ambientada en el Japón de 1989. Pero nada más lejos de la realidad. La prosa de la novela está tan desnuda de artificio que hace que nos creamos a la protagonista totalmente. Claro que el hecho que se trate de una “ficción autobiográfica” narrada en primera persona, le da más verosimilitud. Eso sí, y a pesar del buen saber hacer de la escritora, sólo recomiendo esta novela para leer en verano. Ya sé que puede parecer una estupidez, pero ésta es una novela demasiado suave para leer en invierno, época en la que se necesitan leños que calienten durante un buen tiempo, y no sólo que ardan rápido. Porque es que la novela se lee en unas pocas horas.
En cualquier caso, recomiendo esta novela a quienes disfruten de los malentendidos interculturales, del país del sol naciente (con una visión occidental), de las historias de amor, de las historias que no quieren hablar de amor, y a quienes aún crean que el camino para entender a otra persona es más complicado que comprenderse a uno mismo.
Jacques Henri Lartigue, la ligereza del movimiento

Coco. Hendaya, 1934. J.H. Lartigue
© Ministère de la Culture – France / AAJHL
Hace apenas unos días descubrí al extraordinario Jacques Henri Lartigue. Debo reconocer que ya había perdido la esperanza de encontrar a algún fotógrafo que me emocionara como Doisneau o Bresson, pero el señor Lartigue lo ha conseguido. Sí, es un fotógrafo de principios del siglo XX de los que me gustan, pero su trabajo es refrescante y lejano a los artificios. Y si algo me evocan sus imagenes es ligereza. Lo cual no es fácil de encontrar en la fotografía contemporanea, muchas veces moralista, nada positiva y a veces hasta vacía de contenido. Y que conste que también hay entre lo que se produce hoy en día muchas obras que admiro. Pero esa sensación de cambio que Lartigue plasmó en sus imágenes es sublime y refrescante.
Sus fotografías suelen estar cargadas de la ligereza del cambio (no en vano vivió todas las novedades tecnológicas y filosoficas que marcaron el tiempo que ahora vivimos nosotros). Tampoco penséis que es el sentimiento de nostalgia lo que me lleva a valorar sus imágenes. Porque más allá del “cualquier-tiempo-pasado-fue-mejor”, lo interesante es cómo consiguió captar lo etereo del cambio. O mejor dicho (y a pesar de la rima): el sentimiento del movimiento. Es como si sólo él, y no sus modelos, hubiera sido capaz de ver la velocidad a la que arrancaba una nueva época. Pero, sin lugar a dudas, lo que más admiro de sus fotos es que, a diferencia de otros muchos fotógrafos, me da la sensación de que él no era un mero observador de su tiempo, sino que él simplemente tomaba imágenes de su realidad cotidiana.
Supongo que eso explica incluso porqué se dedicaba, casi de manera obsesiva, a tomar notas en sus libretas de todo cuanto hacía en su día a día. Sus fotografías no son solo testimonio de una época, reportajes de viaje o documentos periodísticos. Sino un retrato de su propia vida, tal y como él la veía. Al menos esa es la impresión que yo me he tenido al respecto.
A los que ahora os encontréis por Barcelona os recomiendo la exposición que CaixaForum organiza hasta el 3 de Octubre de 2010. Las más de 230 imágenes que exhiben realmente merecen la pena. Al resto, os dejo ésta página donde os podréis hacer una pequeña idea de lo que os hablo, y el enlace a la fundación Lartigue.
Los libros y las islas desiertas
Ayer en el programa literario “Nostromo” de TVE2 se trató el tema del CANON. O lo que es lo mismo, los libros que son imprescindible leer antes de morir o los que abría que llevarse a una isla desierta. En el programa, además, entrevistaron a Mercedes Abad, mi mentora en esto de la literatura. Y, por supuesto, sus alumnos fuimos el decorado de lujo a su contribución a la discusión.
A los que os gusten estas rarezas os dejo el enlace al programa:
Lo interesante empieza a partir del minuto 26.
En cualquier caso, esto me ha hecho pensar: ¿Cuáles han sido los libros que más he disfrutado? Y es curioso que aunque guardo gratos recuerdos de muchos autores (Javier de Marías, Murakami, Coelho, Carrol, Palahniuk, Vian…), son pocos los que me han tocado de alguna manera especial. Al final, he llegado a la conclusión que en mi lista de preferidos no fallarían:
- - El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad
- - La Inmortalidad, de Milan Kundera
- - Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago
- - La Odisea, de Homero
- - El extranjero, de Albert Camus
- - Trilogía de Nueva York, de Paul Auster
Y para vosotros: ¿qué libros son vuestros imprescindibles?
“L’observador”: Foto del dia en www.jove.cat
Tal y como os adelanté en este post, hoy (07/06/2010) es portada de la página web www.jove.cat, la fotografía que presenté al Fotoconcurso de Generalitat de Cataluña. La imagen, que requería un título para participar, se llama “L’observador”. Ahora sólo espero poder conseguir mejores fotografías cada día para, la próxima vez, ganar este concurso.
Para aquellos que leais este post más tarde, a continuación os reproduzco el aspecto de cómo quedo la foto en la página web. Y si os gusta, recordad que en la sección postales podéis tener una copia de esta imagen por un precio simbólico.


The Cliffs of Moher
No hace demasiado que volví de una pequeña escapada por Irlanda, y después de mucha Guinness y bacon, mi conclusión es clara: tengo que hacer deporte para bajar el barrigón, y visitar los acantilados de Moher es de lo mejor que se puede hacer en el país.
Los acantilados de Moher están cerca de Doolin, en la costa noroeste, y se extienden nada más y nada menos que a lo largo de 8 kilómetros. En algunos puntos llegan a más de ¡210 metros! Un verdadero espectáculo no apto para aquellos que tengan vértigo, pero altamente recomendado para quienes disfruten con la calma que produce el vértigo. El paisaje, como podréis ver, es verdaderamente inspirador. Sólo recordándolo ya se me ocurren un par de historias que… mejor me pongo a escribirlas.



Click: un fotógrafo aprendiz
Para tomar una fotografia no es necesario un equipo caro o conocimiento alguno. Ni siquiera es necesario mirar por el visor de la cámara o una cámara propiamente dicha (no olvidéis que con una caja de zapatos y algo de papel fotosensible ya podemos tomar una fotografía). Sólo es cuestión de hacer click y listo. Pero apretar el botón de disparo, disparador, liberar el obturador o cualquier otro nombre u expresión que queramos darle al chisme o acción que desencadena la toma de una fotografía, el simple hecho de hacerlo no es garantía de obtener una “buena foto”. Para conseguir la ansiada imagen parece que tenemos que entrar un poco más en le mundo de la fotografía.
Y es que sin técnica creo que conseguir una “buena foto” no sería más que azar. Aunque tranquilos, libros de modos de trabajo y técnicas los encontramos para parar un tren. Los que hayáis nadado entre ellos me entenderéis bien. Sin embargo, no he encontrado un sólo libro que dé un paso más allá y explique cómo conseguir buenas imágenes y no sólo técnicas de trabajo. Y ya ni hablar de que expliquen el mundo de la foto con la suficiente simplicidad como para que nosotros: “¡Oh simples mortales!”, seamos capaces de comprender algo de este arte sin que nos hablen en chino.
Todo ello me lleva a pensar:
- Que el mundo de la fotografía guarda un secreto oculto que nadie ha querido revelarnos.
- Que sólo la experimentación me llevará a entender cómo conseguir una “buena foto”.
Aunque, y no puedo evitarlo, siempre tengo la misma pregunta en mente: ¿Tan difícil es hacer una “buena foto” que nadie ha conseguido explicar llanamente cómo se consigue? Yo, por si acaso, seguiré investigando al respecto.
Fotografia de Saliendodemi finalista del concurso Jove.cat
Pues sí, la fotografía que presenté al Fotoconcurso de la Generalitat ha quedado finalista. Esta vez no pudo ser vencedora pero no por ello dejaré de intentarlo el próximo año. En cualquier caso, y como finalista, la foto será portada oficial de la página Jove.cat de la Generalitat de Cataluña.
La que presenté, titulada “El observador”, será portada el próximo 7 de Junio de 2010. Pero tranquilos que os lo recordaré. Parafraseando a Neil Amstrong: Éste es un pequeño paso para el hombre pero un gran paso para saliendodemi.

Una verdadera boda senegalesa
En estos días además de estresarme con la mudanza he tenido la suerte de ser el fotógrafo de una boda senegalesa (cristiana, eso sí). Ha sido una verdadera experiencia porque, si bien es cierto que esto de las bodas, bautizos y comuniones no es lo que más me interesa del mundo de la fotografía; no puedo negar que retratar un celebración, y además una como ésta, me ha hecho disfrutar como un niño.
Porque claro: ¿a cuantas bodas habéis ido donde se toque tambores dentro de la iglesia, se cante en francés y en wólof y al salir se tiren mantas al suelo en señal de respeto para que todo el mundo baile?
Para que os hagáis una idea de cómo fue todo, os dejo unas cuantas imágenes que me gustan especialmente por la alegría del momento. Y es que resistirse al son del “Djembe” sin ponerse a bailar es imposible. Claro que ellos lo tienen fácil porque llevan el baile en la sangre.
Mudanza a las afueras
De momento no ha sido a una casa, sino a un piso, pero eso sí, a las afueras. Y aunque a costado lo suyo, ya se puede decir que se puede vivir en él con más que cierta comodidad. Pero lo más importante de la mudanza es que, todo ya organizado, me permite dedicarle mucho más tiempo a la foto y a la escritura. Y es que no hay nada mejor que una casa en las afueras con sus ranas, patos y nenúfares para inspirarse. Porque sí, las fotos que se acompañan a este post son del parque que mi ventana ve atardecer cada día. ¡Vamos, que estoy seguro que ni buscando algo más bucólico lo hubiera encontrado!




























